¿El ministro Holmes Trujillo busca recrear las Convivir?

Hay que estar atentos a la reedición de la Seguridad Democrática: autodefenderse y matar ladrones se asume como actitud valiente, aconsejable y replicable, en el marco de un Estado cuya debilidad para garantizar la vida y la honra de sus asociados se viene naturalizando.

Opina - Política

2019-12-16

¿El ministro Holmes Trujillo busca recrear las Convivir?

Columnista: Germán Ayala Osorio

 

Las aspiraciones presidenciales del hoy ministro de Defensa, el iliberal Carlos Holmes Trujillo García, son inocultables. Para hacer viable políticamente ese sueño, presentó en público, pero sin mayor repercusión en los medios masivos, el proyecto CASA (Centros de Acción Solidaria Anti criminal).

El político vallecaucano dice que es un proyecto especial y de amplio alcance comunitario, cuyo fundamento se encuentra en el trabajo solidario y el cumplimiento constructivo de los deberes de la ciudadanía. Además, señala que CASA, “se trata de la acción de la comunidad, su respaldo a las fuerzas del orden, y de la solidaridad de todos en la tarea de crear condiciones para vivir y trabajar tranquilos”.

Es posible que se trate de una propuesta más de aquellos agentes del Establecimiento que, de tiempo atrás, insisten en naturalizar la debilidad del Estado en lo que concierne a tener para sí el monopolio de la violencia (de las armas) y derivado y conectado con esa circunstancia, la necesidad de consolidar a la seguridad como un próspero negocio, sobre la base de generar miedo en la ciudadanía.

A lo anterior hay que sumar la permanente búsqueda de los miembros del Centro Democrático de elevar a la condición de héroes a las fuerzas armadas y, de manera concomitante, armar a la ciudadanía para que trabaje de la mano con la Policía y el Ejército. Detrás, lo que se busca es reeditar las Convivir. Eso último, con el concurso de los medios masivos de información.

Sospecho que lo acaecido con “las turbas que estaban atacando unidades residenciales en Cali y Bogotá” fue o pudo ser un primer experimento social, liderado, aupado o con la connivencia de agentes de la Policía y miembros del Ejército, con el fin de explorar la viabilidad del proyecto CASA.

Finalmente, se pudo apreciar que la clase media “afectada por las turbas visibles-invisibles” no solo tiene el espíritu de autodefenderse, sino los implementos necesarios (fusiles de asalto, y pistolas 9 mm, entre otras) para enfrentar cualquier amenaza.

Además, en varios videos que circularon en las redes sociales se apreciaron acciones de respaldo y sonados aplausos ante la llegada de unidades del Ejército, para garantizar la seguridad ciudadana.

Este tipo de iniciativas como las de CASA buscan aprovechar las sensaciones de miedo que pueden sentir los miembros de una clase media, pues saben sus impulsadores que tienen la capacidad económica, no solo de pagar por tener un arma, sino la civilidad necesaria y suficiente para asumir posturas amistosas con las fuerzas militares y de Policía.

Desde esa realidad, quizás Trujillo quiera, no solo buscar la aprobación total de su patrón, Álvaro Uribe Vélez, sino el respaldo del mundo castrense y policial. Él sabe que el 2022 será su última oportunidad para llegar al Solio de Bolívar.

En lugar de ajustar el modelo económico y político, fundado para garantizar incertidumbres, miedos, inseguridad, inequidad y pobreza, los amigos de iniciativas como CASA, le apuestan a generar las condiciones propias de un estado de naturaleza de nuevo cuño en el que autodefenderse y matar ladrones se asume como actitud valiente, aconsejable y replicable, en el marco de un Estado cuya debilidad para garantizar la vida y la honra de sus asociados se viene naturalizando.

Buscar la cooperación de los civiles con la Policía y el Ejército tiene el objetivo central de que estos últimos tengan la certeza de quiénes son los vecinos. Es decir, se prestan este tipo de ejercicios colaborativos para ambientar procesos de ideologización ciudadana conducentes a aniquilar a todo aquel que insista en instalarse en la orilla ideológica contraria (izquierda democrática), como respuesta legítima ante un oprobioso modelo neoliberal que pauperiza la vida de las clases bajas y la de la propia clase media.

Así las cosas, una vez quede controlado el malestar social que por estos días expresan estudiantes y otros sectores de la sociedad, el proyecto CASA servirá para romper todo tipo de conexiones y simpatías de aquellos que, instalados en la clase media, han salido a protestar en contra del Gobierno que viene aplicando con todo rigor las recetas del Fondo Monetario Internacional.

Por lo tanto, habrá que estar atentos a esta especie de reedición de la Seguridad Democrática de Uribe. Eso sí, con dos nuevos ingredientes: control de la información para saber quién es quién, por parte de los organismos de seguridad del Estado (incluye a fuerzas policiales y militares) y el rompimiento de los procesos de agregación y simpatías que se vienen generando desde el 21 de noviembre.

 

 

Foto cortesía de: El Espectador

 

( 2 ) Comentarios

  1. Ese Uribe es una porquería Por que no pone a los hijos de el en esos grupos para cuando le maten uno sepa lo que le duele a uno cuando pierde un ser querido

  2. Se le olvidó lo que estan gestando las empresas de vigilancia privada. Busca alianza con los.organos de sdguridad para integrarse a la vigilancia y control social, peestando y colocando a su disposición los recursos humanos y tecnológicos. Hay que tener presente, que esa.empresas de vigilancia son creadas y representadas por exoficiales de.las FFMM y la policía.

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Germán Ayala Osorio
Docente Universitario. Comunicador Social y Politólogo. Estudiante del doctorado en Regiones Sostenibles de la Universidad Autónoma de Occidente.