¡Basta ya!

Es hora de que la comunidad internacional se pronuncie de manera clara, reiterada y decidida para exigirle al gran gorila blanco que cese todo intento de invadir y de intervenir.

Opina - Internacionales

2020-04-05

¡Basta ya!

Columnista:

Armando López Upegui

 

Cuando un individuo tiene a su haber reiteradas violaciones del derecho ajeno y, por tanto, de la ley, suele decirse que tiene prontuario. En otras palabras, se le llama delincuente, a secas.

Sin embargo, en el terreno del derecho internacional existe un Estado que ha lanzado armas de destrucción masiva contra la población civil –Hiroshima y Nagasaki- materiales incendiarios como el napalm –poblaciones de Viet Nam-; ha bombardeado con virus de dengue y fiebre porcina a otras naciones –Cuba, durante las décadas de 1970 a 1980-; que se ha metido en los predios ajenos para asesinar los dirigentes políticos de otros países – Patricio Lumumba, Francisco Caamaño, Salvador Allende- o que resulta altamente sospechoso de haber intervenido en la muerte de otros dirigentes –Jorge Eliécer Gaitán, Omar Torrijos, Jaime Roldós.

Que ha patrocinado golpes de estado en Estados soberanos –Guatemala, República Dominicana, Indonesia, Grenada, Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Perú, entre otros-, sin ningún tipo de justificación, ni motivación real.

Ese Estado que, si fuera un individuo sería tratado de delincuente, es el Los Estados Unidos de América, potencia prevalida de su poder económico y militar. Y posa de modelo, de paradigma, de ideal de virtudes democráticas y republicanas.

Ahora, la vil potencia se apresta de nuevo a agredir a un país soberano, recurriendo al manido y desgastado expediente de tildar a los dirigentes de este país soberano, de narcotraficantes, de terroristas, de patrocinadores del mal.

Pero si se mira bien, el mal son los Estados Unidos de América.

La pretensión agresiva actual tiene tres ingredientes claros: 1. Se busca crear un “demonio” internacional, un cabrito emisario, para depositar en él todos los males de la tierra y pretender que con su exterminio, esos males se terminen. 2. Se trata de legitimar un régimen, el del gran gorila blanco, ilegítimo desde su origen pues perdió las elecciones, aunque obtuvo la presidencia y, debido al desastroso manejo que le ha dado a la actual crisis social, humanitaria y social por la que atraviesa el mundo, ve cómo su imagen se va deteriorando a diario en forma exponencial, al mismo ritmo que sus ciudadanos se contagian del virus de moda. Y 3. Pretende hacerse, como cualquier facineroso, cualquier truhán de barrio, de las riquezas minerales –oro, petróleo y coltán, entre otros- de un pequeño país latinoamericano al que ha venido extorsionando y maltratando desde hace décadas.

El derecho internacional se basa en el principio de la buena fe que inspira la máxima pacta Sunt Servanda: los pactos son para cumplirlos.

Los Estados Unidos de América ha firmado algunos de los tratados internacionales que regulan la convivencia de la comunidad de las naciones del orbe. Sin embargo, a la hora de cumplirlos, actúa con la arrogancia propia de cualquier bandido envalentonado por el arma que tiene en las manos.

Es hora de que la comunidad internacional se pronuncie de manera clara, reiterada y decidida para exigirle al gran gorila blanco que cese todo intento de invadir y de intervenir en los asuntos internos del hermano país de Venezuela. El destino político del país suramericano es de incumbencia exclusiva y excluyente de los ciudadanos venezolanos. ¡Basta ya de injerencias abusivas y arbitrarias! ¡Manos fuera de Venezuela!

 

( 1 ) Comentario

  1. ReplyJosé Guillermo peña villamizar

    Esta muy bien por que EE. UU. Solo busca su beneficio propio y es el petróleo que produce Venezuela por que no es por más

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Armando López Upegui
Historiador, Abogado, Docente universitario y Maestro en Ciencia política.