Abuso de autoridad, ¿cómo actuó la Policía ante la protesta?

Los miembros del Esmad, con su acostumbrada fuerza bruta, lo tomaron de diferentes formas. Primero dos, luego tres, luego cuatro, y lo levantaron, lo bajaron. Aparentemente no podían con la fuerza de aquel estudiante de constitución delgada, de una estatura baja  y que se veía débil e indefenso.

Narra - Sociedad

2019-11-24

Abuso de autoridad, ¿cómo actuó la Policía ante la protesta?

Autor: Edgar Uruburu

 

El 21 de noviembre, fecha fijada como la hora cero para protestar contra el Gobierno de Iván Duque y su baja calificación, llegó con mucho ánimo, fuerza y deseo para que todo saliera de la mejor manera posible. La marcha pacífica era uno de los objetivos principales y así se hizo sentir la mayor parte del tiempo.

Mi objetivo como columnista de La Oreja Roja era hacer videos, entrevistas y fotos, y como no encontré a ningún colega de la Oreja Roja, quedé de encontrarme en el Parque Nacional con Rodrigo Acosta de Bogotásocial.org, para trabajar en llave. Por aquellas circunstancias de la vida y del transporte resulté en la calle 26 donde miles de marchantes se desplazaban hacia el centro de la ciudad.

La diversidad y el descontento se pintaron con diferentes matices. Vasto ejemplo, una procesión donde los estudiantes cargaban una pesada cruz que simbolizaba al pueblo, y gritaban consignas en contra de Álvaro Uribe Vélez y de Iván Duque, al que simbolizaban con varios cerdos de color naranja.

Después la multitud fue extraordinaria cuando la marcha procedía desde la Universidad Nacional rumbo al aeropuerto El Dorado. Tomé muchas fotografías y realicé varios videos donde los estudiantes y manifestantes daban sus opiniones o simplemente mostraban las pancartas que habían hecho para protestar.

Luego, cuando me dirigía hacia el centro de la ciudad, vi a un grupo del Esmad corriendo rumbo al centro comercial Gran Estación. Me devolví para ver qué estaba sucediendo y, detrás de unos edificios cercanos al centro comercial, otros policías de verde los esperaban para entregarles a un estudiante.

Aquella gran cantidad de uniformados, al parecer, no fue capaz de controlar a un estudiante que no tenía ningún arma en sus manos, y al contrario, manifestaba un gran dolor. Los miembros del Esmad, con su acostumbrada fuerza bruta, lo tomaron de diferentes formas. Primero dos, luego tres, luego cuatro, y lo levantaron, lo bajaron. Aparentemente no podían con la fuerza de aquel estudiante de constitución delgada, de una estatura que no debía pasar de 1,60 metros de estatura y que se veía débil e indefenso.

Yo hice varias tomas en video e incluso le dije que yo era periodista, que qué había pasado. Su cara de horror y de dolor no supo qué responder o no pudo expresarse. Por las comisuras de sus labios salía baba. En esos momentos se me acercó un hombre mayor, perteneciente a una organización del Estado (no recuerdo si decía Procuraduría) y en cuyo chaleco azul decía algo de la defensa de los derechos humanos y me dijo: le rompió la cara a dos policías.

Luego, el mismo hombre se acercó de nuevo y me dijo: “ella es una de las policías que hirió”. La grabé tratando de captar las heridas, pero no se le veía sangre por ningún lado, era difícil ver el rostro porque tenía casco y el protector. Por conveniencia no me acerqué más para evitar hacer una toma en primer plano de un miembro de la Fuerza Pública.

Después, el hombre me vio grabando y de nuevo me dijo que si iba a grabar tenía que ser imparcial y mostrar las dos partes. Los compañeros del hombre le decían al estudiante, que seguía forcejeando, que colaborara para poder ser trasladado a la patrulla. Finalmente, lograron su objetivo y el estudiante fue introducido en la patrulla 1-7-1 0379, perteneciente a la Policía Nacional.

En ese momento llegó el hombre del chaleco, supuesto defensor de los derechos humanos y quien, al parecer, instigó al comandante de la patrulla para que me pidiera las credenciales de periodista, y volvió a recalcarme que me había advertido que fuera imparcial. A lo cual respondí que lo único que estaba haciendo era grabando lo que sucedía y no estaba a favor de ninguno de los dos bandos, sino cumpliendo mi labor de periodista y nada más.

El comandante me dijo que le mostrara mis credenciales de periodista o, que si no, me metía a la patrulla junto con el estudiante. Le dije: “no la tengo acá, pero le muestro mi cédula y puede confirmar en internet mis escritos”. Él me respondió: “eso lo puede hacer cualquiera”, y me preguntó que qué más estaba grabando, le respondí que videos y fotos de la marcha con objetivo periodístico y nada más.

El policía me pidió el teléfono para revisarlo, luego me lo devolvió y me dijo: “lárguese antes de que le borre las otras fotos que tiene ahí de Cartagena”. Cuando recibí el celular había borrado todos los videos y fotos que logré realizar durante la marcha. Borró toda la evidencia de cómo fue maltratado el estudiante sin seguir los procedimientos legales.

Aparte de eso, fue él quien con anterioridad me dijo que me iba a meter a la patrulla por tratar de obstaculizar un procedimiento policial, cuando nunca traté ni de evitar que el estudiante fuera trasladado y mucho menos que fuera maltratado, porque me hubieran atropellado junto a él.

Más tarde realicé un video donde aparecen, a lo lejos, miembros de los mismos supuestos derechos humanos para tratar de identificar a qué organización gubernamental pertenecían, ya que, desde un comienzo, mostraron su indignación con el estudiante y en ningún momento hicieron nada porque el Esmad bajara el tono a la forma como lo estaban cogiendo para tratar de llevarlo a la patrulla.

Al contrario, ellos parecían apoyar a “estas fuerzas del orden”. Nunca vi que le pidieran calma a los miembros del Esmad para que el procedimiento se llevara de una forma más calmada y con procedimientos más adecuados.

Nunca llegó ningún medio de comunicación como Caracol ni RCN, ni City TV, ni La W ni Blue radio. Esperé alrededor de 40 minutos parado frente a la patrulla y tampoco llegó ninguna ambulancia, a pesar de que la multitud, en el momento de la captura, le gritaba a los miembros de la policía que llamaran un médico para que atendieran al joven.

 

 

 

Foto cortesía de: El Espectador

 

 

 

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Edgar Uruburu
Comunicador Social-Periodista@uniLibertadores Poeta (Sueños, 1995 y otros en el cajón de los recuerdos), locutor. En busca de la verdad para conseguir un mundo con equidad social como máxima expresión. Sociología para todos... Mi pensamiento no refleja el de mi familia ni el de www.laOrejaroja.com