¿Quiénes son los líderes del paro?

Los líderes del paro están muertos, pero no su liderazgo, sus ideas y aquello que causaron con sus vidas, o incluso con sus muertes, alimenta las voluntades populares puesto tienen un efecto que no se pude mancillar.

Opina - Conflicto

2021-07-09

¿Quiénes son los líderes del paro?

Columnista:

Juan David López Villamil

 

Uno de los debates más interesantes que se ha venido estableciendo en la agenda pública alrededor del paro nacional que lleva más de dos meses de duración, marcando un precedente histórico para el país, es el de sus liderazgos, algunos incluso se han animado a proclamar el fracaso del paro cimentando su argumentación justamente en la ausencia de liderazgos claros y la falta de legitimidad que por ende presenta el Comité de Paro. Por otro lado, desde los sectores más radicales del establecimiento colombiano se han tratado de mancillar las demandas populares señalando como líderes ocultos de la movilización social a los ideólogos del ELN o de las disidencias de las Farc.

El mismo presidente Duque entró en la elucubración señalando a Gustavo Petro, el líder de la oposición, como aquel que promovió tanto las movilizaciones como los desmanes que se han presentado en algunas de ellas, esto ocurrió en aquella ya célebre autoentrevista en inglés.

Este panorama, aunque da cuenta de una cierta ausencia de estructura en términos organizativos que presentaría a las dinámicas del paro como un conjunto de acciones colectivas más que como un movimiento social consolidado, de ninguna manera nos indica que el paro haya fracasado; por el contrario, nos invita a preguntarnos por la fuerza de un movimiento que no necesita la presencia del tradicional líder carismático weberiano para sostener sus banderas en el tiempo.

La coyuntura nacional más que organizada al rededor de un actor o de una idea totalizante marca una explosión de diversidad que nos ha presentado la pluralidad del país, criticando de forma directa el funcionamiento de nuestra «democracia representativa»; es decir, el paro además de no tener liderazgos definidos pone en cuestión los liderazgos políticos tradicionales, se trata de una crisis de la representatividad generalizada.

Podríamos decir que justamente esa crisis de la representatividad es uno de los puntos que explican lo masivo del movimiento y la reticencia de las mayorías a entregar sus banderas al Comité de Paro, entendiendo que este solo representa a algunos sectores convocantes y no a los diferentes actores que jalonados por la juventud exigen cambios estructurales con agendas locales.

Ahora bien, a la hora de hablar de liderazgos en el país tenemos que hacer un desvío obligado para terminar dando cuenta de su asesinato sistemático, esta es una realidad que tiene mucho que ver con el estallido social puesto que los líderes sociales son aquellos a quienes una comunidad ha otorgado la legitimidad para guiar su organización en pro de la consecución de objetivos que son fundamentales para la existencia de esta. En ese orden de ideas, tenemos un conjunto de problemáticas sociales que en lugar de recibir una adecuada intervención por entes del Estado están siendo ocultadas por unas estructuras criminales que eliminan sus liderazgos, que callan sus voces.

La juventud que hoy se lanza a las calles exigiendo un proyecto de futuro en el cual creer, se erige como una respuesta caótica, sentida y radical a la inexistencia de una democracia de alta intensidad, en la cual no se ponga en juego la vida a la hora de participar en política, a la hora de tomar posición en los grandes conflictos por la tierra o los recursos naturales, en últimas, los jóvenes están haciendo un ejercicio de democracia directa en las calles, están demandando una ciudadanía que consideran negada, están exigiendo derechos. Este movimiento, esta coyuntura que ha tomado valor de acontecimiento, de ruptura, no presenta líderes que podamos tocar, comprar, intimidar o aniquilar, aunque si los podemos escuchar y ver, en videos o en fotos, son líderes que logran ocupar el lugar del ideal, son incorruptibles y son inmortales puesto que lo muerto no puede morir.

Llegamos al meollo del asunto, mi posición que puede ser leída como un tremendo atrevimiento es que los líderes del paro están muertos, pero no su liderazgo, sus ideas y aquello que causaron con sus vidas, o incluso con sus muertes, alimenta las voluntades populares puesto que tienen un efecto que no se pude mancillar, que no se puede corromper, que no se puede vender, los muertos no se desdicen ni se traicionan. La voz de Jaime Garzón sigue invitando a los jóvenes a ser responsables de su futuro, una estatua de Dylan Cruz se levantó para demostrar dignidad, Lucas Villa abrió los ojos para que nadie los cerrara, los traigo a ellos en representación de tantos otros líderes silenciosos que han muerto en algún rincón del país enseñándonos a luchar por la dignidad, la igualdad y la justicia.

( 1 ) Comentario

  1. Respeto, mucho respeto por los lideres asesinados, es un merecido reconocimiento señalarlos como lideres del paro, pero es necesario buscar los lideres entre los que estan poniendo la cara en estos momentos.

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Juan David López Villamil
Trabajador Social y estudiante de la Maestría en Psicoanálisis, Subjetividad y Cultura de la Universidad Nacional de Colombia. Sus principales intereses investigativos están asociados con la cultura, el poder, la vida, la muerte y las interacciones entre estos.