Ignominia ideológica

El reinado de la derecha en el país, se ha basado en sacar del camino a quienes piensen diferente, al punto que sea, al precio que sea. Para ellos, el fin siempre ha justificado los medios.

Opina - Política

2020-08-20

Ignominia ideológica

Columnista:

Juan Macías Pabón 

 

Según la Real Academia Española, la ignominia «es una ofensa pública», es decir, un agravio que sufre el honor o la dignidad de una persona o un grupo social, el deshonor o descrédito de quien ha perdido el respeto de los demás a causa de una probable acción indigna o vergonzosa.

La ideología, por su parte, se considera «el conjunto de ideas que caracterizan a una persona, escuela, colectividad, movimiento cultural, religioso, político, etc».

Como una ignominia ideológica, se puede catalogar, y no solo por poner un ejemplo, el ataque que históricamente ha recibido la ideología de izquierda en Colombia. Un ataque caracterizado por el desprecio hacia una proyecto político que piensan diferente. 

Es tan grande y notoria esta ignominia ideológica, que para sobresalir y ganar adeptos, se despotrica y se deshonra a aquellos que consideramos opuesto a lo que creemos o queremos.

La libertad de opinión es bien vista, sí, y solo sí, el susodicho opinador piensa igual que yo.

Son muchas las veces donde me siento a leer, y veo cómo masacran el pensamiento y las posiciones de quienes no ven el 6 que ven los unos, sino el 9 desde el lado de los otros.

Es tan constante esta masacre de pensamientos, que dentro de las mismas líneas ideológicas se censuran y menosprecian.

Hoy por hoy, las líneas del poder en el país están constituidas en una derecha —«unida ella», por conveniencia— en cabeza de Álvaro Uribe Vélez, y una izquierda—en conflicto con aquellos que se hacen llamar de centroizquierda—, liderada por Gustavo Petro Urrego.

Me quiero detener en estas dos vertientes del poder en Colombia, puesto que son ellos, quienes luchan, los unos por mantenerse reinando, como lo ha sido a lo largo de la historia, con una política funesta y sangrienta; y los otros, quienes durante décadas han intentado aplicar en el país un modelo de gobierno —como ellos mismos lo hacen llamar, «más humano»— y que a lo largo de esta misma historia, han sido relegados y violentados por gobiernos que nunca han pretendido aplicar el modelo de trabajar por un bien general que beneficie al pueblo, sino, el de trabajar para mantener el privilegio y posición de unos pocos.

El reinado de la derecha en el país, se ha basado en sacar del camino a quienes piensen diferente, al punto que sea, al precio que sea. Para ellos, el fin siempre ha justificado los medios.

En la larga historia de luchas ideológicas y de perpetuar el poder de la derecha en el país, se han truncado las ideas y acabado con las vidas de personajes con pensamientos de izquierda. Casos tan representativos como el asesinato de Rafael Uribe Uribe— aún no se esclarece quién lo asesinó, aunque todos sepamos quiénes fueron —por presuntamente no apoyar la coalición entre conservadores y liberales, y sus políticas económicas y sociales que, como siempre, iban dirigidas a las minorías; o Jorge Eliecer Gaitán, que pertenecía a los liberales, pero era visto y promulgaba en la plaza pública una política plenamente social y destinada a las mayoría, y que también fue asesinado porque veían en él, al hombre que por fin le abriría las puertas a un gobierno alternativo en el país. Justamente con el asesinato de Gaitán, se desencadenaba en el país la época de violencia, que todavía nos sigue aquejando.

En esta época de violencia, nació la Unión Patriótica, a la que pertenecían personajes como Jaime Pardo Leal, candidato presidencial que en su tiempo fue el político de izquierda que más votos sacó en una elección a presidente, y quien fue asesinado por presuntamente denunciar nexos entre narcotraficantes y políticos; o Bernardo Jaramillo Ossa, otro hombre con pensamiento progresista al que le fue arrebatada su vida, ya que demostraba ser un candidato fuerte a tumbar el establecimiento narcopolítico que es dueño del país desde ese entonces y hasta el sol de hoy.

Otro de los grandes hombres, asesinado por sus ideas de darle prioridad al pueblo antes que al interés particular, fue Luis Carlos Galán, el fundador del nuevo liberalismo; un personaje que se enfrentó al establecimiento narcopolítico que tanto daño le hizo y le hace a Colombia.

Así como Uribe, Gaitán, Jaramillo Ossa, Pardo Leal o Galán, son muchos los líderes de izquierda que han perdido la vida en el intento por librar al país de una política guerrerista y dañina como la aplicada por la derecha. A todos ellos, un mal llamado «Estado de derecho» liderado históricamente por una derecha criminal, los limpió del escenario, los disfrazó de terroristas, les puso en el hombro cualquier tipo de alianza criminal; los pordebajeó, los convirtió en indignos, los nombró como «los malos». Esa es la ignominia a la que sometieron a la izquierda colombiana, y que día a día se ha replicado, al punto de hacer que se vea como cierta.

Disfrazaron a los buenos como malos, mientras que los malos, desde siempre, son los que han estado en el poder.

Así es la derecha en Colombia, y su fin se describe en tres pilares esenciales: conservar la posición y el poder; dañar a todos los que piensen distinto y quieran brindarle a la nación una posibilidad donde las mayorías sean la prioridad; y mantener al pueblo ignorante para así controlarlo.

Para la derecha, la única verdad es la que ellos promulgan; y la única idea política permitida, es su capitalismo devorador. No en vano, ningún hombre de izquierda ha sido presidente del país, y aquel que intentara serlo, moría en el intento. Según ellos (la derecha), la izquierda es la culpable de todos los males que existen en Colombia.

Y es aquí donde se crea la paradoja, porque una cosa es la inoperancia y desinterés de los gobiernos hacia las comunidades, en la materialización de las políticas sociales, educativas, estructurales, en valores y la salud pública; que es de lo que carece este país, y que es responsabilidad exclusiva de quienes llevan las riendas; y otra muy distinta el surgimiento de voces de descontento y promulgadoras de la creación de todo lo anteriormente expuesto.

¿O es que la idea de nación, y construcción de sociedad de la derecha simplemente es mantener al pueblo sometido y obediente? ¿Quedarnos callados y contentos cuando al pueblo solo le entregan migajas, mientras dos o tres disfrutan de todo el botín? ¿Conformarnos con un sistema de salud precario o un sistema educativo limitado que no está hecho para todos? ¿Debemos quedarnos sigilosos cuando matan a los que piensan diferente a las políticas que ustedes como gobiernos promueven?

Si debemos vernos deshonrosos, lo haremos. Llega un momento en la vida donde toca decidir, y somos más los que hoy decidimos por ser parte de las mayorías. La ignominia ideológica que promulgan, mató a muchos; pero dejó sentada las bases para los que venimos detrás.

 

( 1 ) Comentario

  1. ignominia: que mientras la derecha busca que hayan menos pobres y que vivan mejor, la guerrilla busca matar todos los ricos *porque nos van a matar* porque son ricos, *porque nos van a matar* porque son gringos contesta Karina de las farc.
    ignominia: el comunismo en rusia mato a todos los sares despues de vencidos y prisioneros siete anos, porque nos matan porque no piensan como nosotros.
    ignominia: castro con el che de ministro ajusticiron mas de quincemil despues de vencidos y encrcelados, con un concejo de guerra amañado.
    ignominia: santrich y guerrilleros protejidos y gobernando.

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Juan Macías Pabón
Salaminero.