Así llegué a ser parte del Centro Democrático

Permítame señor lector manifestarle cómo llegué a ser parte del Centro Democrático y su concejal más polémico de Colombia.

Opina - Política

2020-05-29

Así llegué a ser parte del Centro Democrático
Columnista:
Santiago Jaramillo Botero
 
 
Soy hijo de Jaime Hernando Jaramillo Ramírez (Q.E.P.D.), político conservador que también fue cabildante en Medellín y un importante líder social de la zona nororiental de la urbe. Crecí en hogar godo, siendo el más liberal de muchos. Aspiré en 2006 al Concejo de Medellín, sin obtener el cometido; seguí cercano a la casa azul que en Antioquia y, en su gran mayoría, se sumó a gestar un nuevo partido político de centro, liderado por el expresidente Álvaro; estuve desde la recolección de firmas, así fuera voz minúscula en esa colectividad, mantuve mi fe en el sonoro nombre Centro Democrático “donde se respeta” el derecho al disenso, supuse.
 
Ocupé el tercer lugar de la consulta interna del Centro Democrático al Concejo de Medellín, tuve una curul en el cabildo el periodo anterior. Hice riguroso control político del gobierno de Federico Andrés, desde el inicio demagogia pura, un falso zar de la seguridad que pregonaba tonterías en ese menester, se hizo elegir como independiente y de la cultura ciudadana, se arrodilló a Álvaro pidiendo protección y posible candidatura presidencial en sus huestes, mientras en Medellín las vacunas, la extorsión y el pagadiario, pululan con el silencio del statu quo, que maquilla la seguridad con capturas, no contra los ilícitos.
 
Mi malestar con Álvaro comenzó siendo concejal, porque los corporados recibimos la orden de darle a la colectividad $2 000 000 mensuales para el fortalecimiento del partido, una vacuna política silenciosa que continúa y que nutre los bolsillos del ‘Matarife’.
 
La hija del narcotraficante de Sabaneta Franck Holguín, la senadora Paola, la de los tintos de Álvaro y vecina de curul, presentó el proyecto de Ley 237 de 2017 para legalizar el asesinato de toros, a esa misiva legislativa me opuse, realizamos manifestación antitaurina y fui llamado a la guarida de Llanogrande; Álvaro me pidió total silencio contra “Fiquete” y “Narcopaola” o debía expulsarme del partido, dije no a la solicitud y, ese mismo mes, fui expulsado y catalogado como “loco”.
 
Con inmenso dolor hice como Ricaurte en San Mateo, de átomos volando salí a la opinión pública a contar mi verdad en mis trincheras democráticas, las redes sociales, y así masificar el mensaje que desde aquel entonces promuevo, Álvaro es el peor enemigo de la paz y estabilidad de los colombianos y todos sus militantes, todos tienen un gran bozal, cero independencia y, todo lo que allí sucede, debe tener el aval del gran apátrida colombiano.
 
El Centro Democrático es una secta, prueba de eso es Nataly Vélez, la concejala que defiende la niñez y “los animales”; juntos tuvimos en nuestras curules pendones en contra del asesinato taurino, pero lo quitó y guardó silencio, muy temerosa cuando el partido presentó proyecto de ley protaurino, un breve ejemplo del vasallaje alvarista.
 
Álvaro manifiesta que jamás ha comprado votos, mas el día de las elecciones el pago de transporte, refrigerios y de líderes sociales para elegir listas del Centro Democrático, se multiplica por miles de millones en Colombia.
 
 

( 1 ) Comentario

  1. ReplyBernardino Pinto

    En honor a la verdad debo manifestar que este ciudadano destilando azul de metileno desde la cuna, tiene una personalidad férrea, misma que le permitió separarse del MATARIFE cuando pudo advertir el olor a cloaca que le rodea.
    Otro cielo le espera bajo las estrellas en donde la luz de la verdad brille con la intensidad del astro rey.

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Santiago Jaramillo Botero
Exconcejal de Medellín.