Alcaldía de Bogotá, ¿en manos de la Colombia Humana?

No quiere decir que Claudia no pueda ganar por sí sola, sólo que necesita de un empujón de la Colombia Humana para ganar con ventaja frente a Galán.

Opina - Política

2019-10-26

Alcaldía de Bogotá, ¿en manos de la Colombia Humana?

Autor: Alonso Rodríguez Pachón

 

¿Será que Bogotá sí estará en las manos de Claudia López? Con exactitud no podemos adelantarnos a dar una respuesta, pero por el momento eso no impide hacer una lectura de la situación política previa a elecciones.

Soy un convencido de que las lecturas políticas hay que hacerlas respecto del establecimiento (o tiernamente llamado élite), es desde esa perspectiva en la que voy a enfocar lo que viene. En el mismo sentido, sólo me centraré en el fenómeno político de los sectores alternativos, ya que los sectores de derecha y ultraderecha son muy predecibles. Y lamento si los desilusiono pero lo que viene serán sólo cábalas. Dicho esto, pueden también opinar lo que consideren necesario y quedaré atento a sus críticas constructivas.

No quiere decir que Claudia López no pueda ganar por sí sola, sólo que probablemente sí necesita de un empujón de la Colombia Humana para ganar con suficiente ventaja  frente a Carlos Fernando Galán.

Lo mismo podríamos decir de la candidatura de éste último, ya que también pueda que necesite de Miguel Uribe Turbay para ganar con gran ventaja frente a Claudia que, a pesar de todo, se ha mantenido relativamente robusta durante toda la campaña.

No es un secreto que tanto la campaña de Claudia como la de Carlos Fernando alcanzan a compartir algunas similitudes con la de Miguel. De eso no cabe duda. Tanto por sus posturas, en parte por sus programas, por el espacio que ocupan dentro del espectro ideológico, la defensa del Metro Elevado, sus amigos o examigos en común y, sobre todo, el poderoso establecimiento que los apoya.

Y no hablo del pequeño empresario. No. Me refiero a ese poder económico que está por encima del político, a esa élite poderosa y mafiosa que hace de ellos sus simples instrumentos de negocios y trae como efecto que ellos como candidatos se pongan a tono con sus exigencias o modifiquen sus programas de Gobierno y su discurso como una manera de seducir a los cuatro o cinco empresarios que manejan este país a su antojo.

 

Los discursos

El discurso de Claudia divaga entre la ambigüedad y las verdades a medias, habla de manera genérica de los temas de la ciudad, pero no dice nada específico de cómo los piensa ejecutar. Y si lo hace, no lo hace de manera contundente.

El de Miguel, pues es el modelo Peñalosa, de frente, sin ruborizarse y el que quieren todos sus financiadores: un modelo hecho para darle contratación probablemente a Ardilla Lule, a Sarmiento Angulo y a otros (y más en estos momentos por los que pasa la economía del país, dado que su economía empresarial también se ve gravemente golpeada).

El de Galán es un híbrido entre Claudia y Miguel, pero dejando la posibilidad para que sus financiadores puedan invertir en él: “yo te doy, tú me das”. En cuanto a Hollman Morris, es una visión muy opuesta a la que quiere y necesita la élite y seguramente más cercana a lo que necesitan, mas no lo que quieren los bogotanos.

Asimismo, en la apuesta ambientalista Bogotá se encuentra con Claudia (con sus matices desde luego), pero no lo tienen los otros candidatos. De hecho, la derecha nunca ha tenido visión de defensa de derechos ambientales ni humanos; ellos no lo ven como el fin, sino como el medio de los negocios de quienes los financian, o pues hasta el momento eso han demostrado en este país las últimas décadas.

El de Hollman, con miedo a equivocarme, en términos generales y a mi modo de ver, es un discurso que gravita sobre el metro subterráneo; y no me refiero a que el tema del metro sea innecesario, no. Sólo que su programa tiene más temas que pudo haber potenciado en su discurso sin necesidad de centrarse sólo en metro.

Así como Claudia se centró en un manto de victimizaciones o creer que los demás siempre estaban hablando de odio cuando estaban hablando de temas importantes, como una estrategia para evadir lo que no quería tratar.

Así como Miguel Uribe, sugiriendo que lo peor de los candidatos eran sus defectos, falseándolos como si fueran los problemas de la ciudad. Y Galán, por un lado posando de conciliador como una manera de tapar su imagen solapada y, por otro lado, vendiendo la idea de ser dizque independiente (risas), como la estrategia camaleónica de hacer todo a espadas de la ciudad.

 

Una competencia entre el/la mejor que logre convencer o seducir a los poderosos

Inicialmente, el factor determinante entre Claudia y Galán, a comienzos de año, en cuanto a movidas políticas se trata, estuvo entre Fajardo y Mockus. Hay que recordar que ellos dos (Fajardo y Mockus) ya le habían enviado un par de guiños a Galán y seguramente por eso, al verse perdida, Claudia trató de tener un acercamiento con Petro, porque probablemente había visto que Mockus y Fajardo se irían con Galán.

Pero cuando el Consejo Nacional Electoral le dijo a Galán que no le darían la personería jurídica al partido de su papá (el Nuevo Liberalismo), Claudia vuelve a retomar su camino, y a las pocas semanas sale en la foto con Mockus, como una forma de recuperarlo y asegurarse la fuerza política. Ya sólo le faltaba la fuerza económica y podía estar arriesgándola, entonces meses después, en otra movida, decide sumar más fuerza política para no depender tanto de la económica, y vuelve a acercarse a Petro.

Recuerden que aunque siempre trataron de sostener sobre la mesa un acuerdo, lo hacían a través de intermediarios o reuniones alejadas de la opinión pública, pero estaba arriesgando la visión de «centro» de su partido.

Y en una mañana cualquiera, en una de las tantas y acostumbradas ambivalencias y desesperos, Claudia le da el portazo en la cara a la Colombia Humana y a Petro, protocolizando la inscripción de su candidatura, nombrando a Fajardo como “el próximo presidente”, y reafirmando su apoyo al Metro Elevado.

Semanas después, de manera mágica, aparece en el radar de la opinión la empresa Konfirma SAS, ligada a Sergio Fajardo, como la empresa encargada de seleccionar al consorcio que construiría el Metro Elevado.

Y fue una movida también audaz, porque eso le permitiría moverse políticamente y poder mostrarse como una candidata autónoma. Por eso tuvo tibias reuniones con el sector de la Colombia Humana, hasta tanto no se asegurara que tenía en sus manos y en su campaña a Fajardo y a Mockus. A Mockus por su poder político y a Fajardo por el económico.

Pero recapitulemos, no quiero decir que Fajardo sea en sí mismo el poder económico que necesitaba Claudia, sólo es un simple intermediario en esta ecuación. Porque poder político no lo tiene, y más aquí en Bogotá. Pueda ser que se tratara de una especie de negociación de beneficios mutuos, donde él llevaba a la campaña de Claudia al establecimiento antioqueño, con condiciones.

Supongamos que Fajardo, pensando en un futuro presidencial, se podría estar beneficiando políticamente de la alcaldía con un par de secretarías y económicamente a través de las empresas ligadas a él. A su turno, el establecimiento antioqueño de las contrataciones del Distrito o todo lo que rodee a las contrataciones sin estar directamente vinculados a ellas. ¿Acaso no es el GEA -Grupo Empresarial Antioqueño- accionista de una de las mayores cementeras del continente o sus negocios ligados a ellas?

 

La fuerza política

Cuando un candidato o candidata no tiene la suficiente fuerza política, le toca recurrir a la fuerza económica. Y ese es precisamente el caso de Claudia, Carlos Fernando y Miguel. En el caso de Hollman no aplica tanto, dado que está respaldado sobre la fuerza política de Gustavo Petro, pero arriesgando la fuerza económica, por obvias razones, por sus denuncias contra el establecimiento.

Empecemos con Claudia. Ella individualmente no tiene mucha fuerza política, a pesar de tener un partido con una estructura sólida, haber sido senadora, candidata presidencial y luego fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo. Pero su candidatura está en Bogotá, y los votos que ella y Fajardo obtuvieron en la ciudad no son propiamente de ellos dos: son gracias al factor Mockus: él es poder político, tiene los votos, así unos piensen que no son endosables; pero no es el caso del Partido Verde hasta ahora.

Claudia es aún pequeña a nivel político. Puede que tenga margen de crecimiento pero no está consolidada. Por eso tal vez recurrió y recibió al establecimiento antioqueño. Y aquí no me refiero a Fajardo individualmente, hablo del GEA o comúnmente llamado sindicato antioqueño.

Fajardo en esta ecuación es un simple intermediario, porque él tampoco tiene mucha fuerza. Por eso dije, si carecen de fuerza política, les toca recurrir a la fuerza económica. Una manera de equilibrar la balanza electoral.

Creo que Carlos Fernando Galán está un poco inflado. Pero nada que no puedan ajustar en la Registraduría, eso lo sabe el establecimiento bogotano. Y ahí es donde pueda que en realidad no saque los votos, pero lo pueden arreglar allá.

Individualmente no tiene fuerza política y hasta hace poco no tenía fuerza económica. Pero la ha reunido, gracias a la imagen de su padre, a una campaña audaz y solapadamente acertada en la opinión, eso en lo político.

En lo económico no lo tenía mucho, pero ya que Miguel hace unos meses había encontrado su techo en las encuestas, Carlos Fernando recibió al establecimiento bogotano y costeño. Pienso que a Miguel Uribe Turbay ya lo descartó el establecimiento, o por lo menos lo dejaron de apoyar con tanto esmero. Pueda que por eso los medios ahora le dan tanto bombo a Galán.

 

Los medios de comunicación se mueven como se mueve el establecimiento

Prácticamente el establecimiento inclinó su balanza hacia Galán, sin dejar de lado totalmente a Miguel. Claro, porque lo necesitan en las encuestas para cuadrar intención de voto. Al fin y al cabo las encuestadoras son de ellos y les sirven tanto para validar como para refrendar sus elecciones con ayuda de sus “analistas políticos” de oficio. De todas maneras si Miguel Uribe Turbay pierde, el pobrecito de seguro tendrá un puesto en el Gobierno de Duque.

Finalmente, considero que Claudia aún puede ganar, y aunque ella ya tocó techo y eso puede ser un problema, tenemos que recordar que es muy hábil políticamente y eso le puede ayudar demasiado en las últimas horas. Claro está, sin bajar la guardia, ya que el establecimiento bogotano y costeño puede remontar su candidatura ahora que ha puesto todos sus esfuerzos en Galán.

Sin embargo, es bien sabido que el establecimiento antioqueño también está apoyándola, y ahí Galán aún la tiene difícil. A no ser que el establecimiento paisa (GEA), a estas alturas, ya tenga un pie en la campaña Claudia y otro pie en la campaña Galán. En fin, son bastantes factores que pueden sumar o restar.

A estas alturas, ya podemos visualizar un punto de inflexión entre el establecimiento. Puede ser que lo anterior puso a temblar al establecimiento bogotano, por eso se fueron con Galán y porque no quieren dejar meter a los paisas en la joya de la corona: Bogotá. Y aunque aparentemente las elecciones en la capital del país estén entre Claudia López y Carlos Fernando Galán, cualquier cosa puede ser posible.

Si alguno de los dos pierde por poco o por mucho, seguramente será por rechazar o hacer malos cálculos respecto de los apoyos de los sectores a los que estaban más cerca dentro del espectro político. Veremos cómo deciden los bogotanos este fin de semana.

¡Saquen sus conclusiones!

 

 

 

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Alonso Rodríguez Pachón
Estudiante de Derecho. Educa, forma, escribe, lee, se equivoca, sobre todo critica y reflexiona, y en lo posible construye. La política: una actitud como "norma de conducta universal".