¿Es cuestión de fe o de manipulación?

Opina - Sociedad

2016-11-30

¿Es cuestión de fe o de manipulación?

“La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe.”
Carl Sagan

Definitivamente estamos en un mundo dominado en gran medida por los sentimientos o por las religiones, coexistiendo con ello diferencias que generan conflictos irreparables. Hoy muchos pregonan vientos de paz y subestiman el pasado argumentando que antes había más violencia porque la gente era “menos instruida”, y no tienen la más mínima idea de cuál es ese grado que le da el valor agregado a la inteligencia. ¿Acaso lo es el hecho de haber pisado las puertas de un claustro universitario? ¿O el hecho de haber sido presidente?

Y he aquí, una de las grandes preocupaciones para las elecciones del 2018, que estarán muy marcadas por el poder de persuasión de los candidatos y sus partidos para lograr inocular en los votantes esa “pócima silenciosa y milagrosa” que les dé el triunfo. Tal vez estamos exagerando porque en la realidad ya el vencedor está definido, simple y sencillamente porque es muy difícil cambiar la mentalidad y la seguridad que tienen muchos colombianos a que “todo está encauzado por los designios del Señor”. La forma de expresión acerca del agradecimiento con Dios es utilizada como una fotocopiadora multidimensional que a veces parece descomponerse y se pierden montones de papel y palabras se las lleva el viento

Es un tema tan controversial, que se repite en la vida diaria, ya sea en las redes sociales, en las relaciones familiares o de amistad. Es algo tan reiterativo que es difícil el manejo de muchas situaciones que se ven obstruidas por ese motivo; no basta el pedirle a la gente que investigue, que se informe sobre la realidad que rodea a la clase dirigente y a sus políticos mezquinos, a los medios de comunicación y sus dueños inescrupulosos, a las iglesias y sus pastores y sacerdotes dizque al servicio de Dios pero que le rinden homenaje a los demonios de la tierra. Y por eso, esta presunta maravillosa Colombia está llena de oídos sordos. La gente vive en otro mundo, en una dimensión en la que no cuenta para nada exigirle pensar al cerebro, todo está encarrilado a ser “seguidor”, “creyente”, radioyente o televidente; ciudadanos de a peso que se creen vencedores, sin entender que con su complacencia, al final serán verdaderos perdedores.

En la rutina diaria se escucha por doquier el «Dios te bendiga», «así lo quiso Dios». Se repite por todo y para todo lo existente; está en la palabra cotidiana que fluye mecánicamente, está en los cristianos extremistas y saboteadores de la paz, que se enorgullecen porque Dios los bendijo para ganar un plebiscito amañado. Este es el universo misterioso, indescifrable, ininteligible, Divino y al mismo tiempo aterrador para algunos y placentero para otros. Así, no faltará quienes concluyan descaradamente: Dios siempre está con los “Buenos”.

Es tiempo de traer a la memoria una de las máximas de Jaime Garzón, cuando dijo cruda y ciertamente: “el problema de Colombia es usted, que no le gusta leer, que no quiere estudiar, que no quiere trabajar, que vive esperando el viernes, que sólo piensa en fiesta, que sólo habla de fútbol» y entonces menos se va a tomar el trabajo de analizar… ah, claro, y menos si juega Colombia porque es más emocionante que el riesgo de las vidas, que hablar de la reconciliación.

A este país le gusta adorar algo o a alguien y por ello muchos se entregan en cuerpo y alma vistiendo la camiseta tricolor o la camisa negra, da lo mismo; hay que apoyar lo nuestro cueste lo que cueste. Esto demuestra que los seguidores de quienes aman la guerra se aferran a ellos porque en el fondo son la representación del “salvaje” que llevan dentro.

Démonos la oportunidad de creer en un Padre Celestial, dueño del universo y no de ese Dios acomodado por el hombre para engañar y dominar al hombre… y todavía más, en el caso de mayorías que creen que su Dios es el único en el infinito, y por ello desprecian la sabiduría de Buda, de Mahoma, de Zoroastro y de otros dioses que enseñan la humildad, la reconciliación y el amor en beneficio y el progreso de todos y no de unos cuantos. Teorías que si fueran practicadas no existirían ni la pobreza, ni el racismo, ni el odio, ni la lucha por el poder pues enseñan a ser sabios y respetar el orden jerárquico de todo lo creado.

Es más peligroso un cristiano que entorpezca la paz en Colombia que miles de ateos que no le hagan daño a nadie.

Publicado el: 30 Nov de 2016

Edgar Uruburu
Comunicador Social-Periodista@uniLibertadores Posgrado en Finanzas Públicas de la ESAP. Buscando la verdad en un mundo complejo... Paz y justicia para todos... Mi pensamiento no refleja el de mi familia ni el de laOrejaroja.com