Cuando inventaron que los paramilitares se extinguieron

Opina - Conflicto

2016-04-08

Cuando inventaron que los paramilitares se extinguieron

Todo sucedía cuando a espaldas del país le cambiaban de razón social a los grupos paramilitares de la época: “Bacrim” le llamaron. Bloques de delincuencia que hoy se pavonean por todo el territorio nacional y que siguen teniendo casi el mismo poder que las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia).

En el año 2003, época en la que se empezaba a cocinar en el país un nuevo proceso de paz, esta vez, con los paramilitares y el Gobierno Uribe. Fue el tiempo en que el entonces y hoy prófugo uribista Luis Carlos Restrepo abría la convocatoria de un casting en el que construía un libreto de extras, para recrear todo un montaje de falsas desmovilizaciones [Ver].

Algunos postizos, unos fantasmas y otros reales. Sujetos vestidos con botas poco desgastadas, como si fueran recién canceladas con presupuesto del Estado, uniformes bien planchados y curiosamente nuevos. Se estaba orquestando ficticiamente la desmovilización de delincuentes mediante la creación de supuestos bloques de las AUC para luego darles beneficios judiciales.

Un caso emblemático fue el llamado Bloque Cacique Nutibara en 2003, en el que se le hizo creer al país que se trataba de un bloque de ese grupo armado con intenciones de desmovilizarse. Gracias a las declaraciones de algunos falsos desmovilizados que sirvieron de testigos en la investigación se supo que, con ayuda del Gobierno, se había armado ese montaje.

Incluso, uno de los testigos dijo que “les habían traído uniformes que ni les servían, que las botas ni eran los números de ellos…”. Y agrega: “…la desmovilización fue como una especie de montaje y de farsa”. Tiempo después fue asesinado, tal como lo hizo saber Noticias Uno [Ver].

El caso es que entre papeles y videos se camuflaba la mentira, el circo, el cinismo que hacía creer al país que el grupo criminal de las AUC se estaba desmovilizando a pasos agigantados y sus tropas armadas disminuían en número, a tal punto que supuestamente llegaba a su total extinción. Esa gran obra de ficción del fugitivo Luis Carlos Restrepo y el Gobierno Uribe en aquella época les sirvió más tarde para que a tres criminales, incomprensiblemente, un 28 de julio del año 2004, les cedieran la palabra y justificaran por más de 100 minutos sus desapariciones, desplazamientos forzados, ataques a poblaciones, masacres, etc.

Toda una serie de graves violaciones a los Derechos Humanos y una ofensa a las humildes víctimas que esperaban a las afueras del Capitolio Nacional. Víctimas que en esa ocasión tenían la esperanza de escuchar algún arrepentimiento de parte de esos sanguinarios. Fueron personas afectadas por la violencia de los “paras” y a quienes ese día el Gobierno y la abundante seguridad del Congreso no dejaron entrar. Como si existiera una pleitesía de las víctimas hacia los “paramilitares”. ¡Toda una humillación!

Tanta era la relación del comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo con los paramilitares, que alias Ernesto Báez afirmó que en el año 2004, luego de que el Gobierno enviara un helicóptero en el que viajaría Restrepo para llevar una instrucción —a modo de orden— de parte del mandatario de los colombianos a Santa Fe de Ralito, Restrepo había sostenido una conversación en donde sugestivamente obligaba a Báez a cumplir las órdenes del presidente para presentarse en el Congreso de la República el 28 de julio de ese año.

Cortesía La FM

Cortesía La FM

Según Báez, Luis Carlos Restrepo dijo: “el doctor Álvaro Uribe le manda a decir que usted no puede dejar de ir al Congreso, que usted tiene que ir al Congreso y pronunciar un discurso muy claro allá de lo que son las autodefensas, de lo que ha sido su trayectoria, pero esto no es una sugerencia” [Ver].

Fue en ese entonces cuando una opulencia nunca antes vista en el Salón Elíptico de la Cámara de Representantes, mandada por el presidente Uribe a través de los senadores de la coalición de Gobierno, se ponía al servicio de tres jefes paramilitares. Mancuso, Báez e Izasa usaron los micrófonos a sus anchas, mientras con aplausos, buena parte de los congresistas alababan con fervor las palabras de aquellos tres jefes paramilitares. Hasta el mismo presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, en otro evento público, no disimulaba su admiración hacia tan trascendental evento político, y quien arrodilladamente se refirió al tema: “Desde que haya buena fe para avanzar en un proceso, no tengo objeción a que se les den estas pruebitas de democracia. Creo que se sienten más cómodos hablando en el Congreso que en la acción violenta en la selva» [Ver].

¿»Pruebitas de democracia» a los paramilitares? ¿Y para cuándo la prueba de perdón y paz para toda la sociedad colombiana? ¿Aplicará el mismo discurso para las FARC y el ELN?

Hoy, la violencia de esas mal llamadas “bacrim” azota varias zonas del país, creando un ambiente de pánico para hacer creer que los dos procesos de paz (con las FARC y el ELN) que el Gobierno Nacional lleva actualmente fueran un total fracaso. Encienden terror, asesinando a su paso seres humanos de una manera miserable, poniendo más y más víctimas a este lacerado país. Han iniciado toda una cruzada siniestra para amedrentar al más humilde, al desvalido, al que no tiene nada que ver. El fuego cruzado se apodera de sus vidas y las arrastra al camino de la desgracia y la desesperación.

Mientras tanto, la repugnancia de una de las castas políticas más descarada, y alcahueteada por la élite empresarial más corrompida y voraz, se unen en una sola voz con los grupos armados más violentos. Se ponen de acuerdo el desprestigio y la muerte. Se programan, en simultáneo, el uribismo y las “bacrim”. Los mismos que en el pasado nos vendieron la idea que había desaparecido la violencia cometida por décadas a manos de paramilitares —repito, hoy mal llamadas “bacrim”—.

Fue el hoy senador Álvaro Uribe quien nos hizo creer que, con las desmovilizaciones organizadas por su entonces comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, la barbarie de los “paras” iba a desaparecer totalmente. Pero hoy, justo hoy, salen juntos a reventar al país con sus fingidas advertencias contra la corrupción, la violencia del país y con lo que más les gusta: con plomo y sin perdón. ¿Coincidencia? Juzguen ustedes.

 

 

( 3 ) Comentarios

  1. Habiendo tantas pruebas en contra del hoy senador Uribe no pasa nada.

  2. Muy bruto el columnista…. Acaso no se da cuenta que el narcotráfico es el combustible que alimenta todas las guerras y que es el generador y sustentador de todas estas bandas criminales? que el actual gobierno dejó de combatir el narcotráfico al punto de lograr que Colombia fuera nuevamente el mayor productor de coca en el mundo? No se da cuenta el periodista que las FARC son ahora socios de narcotráfico de las BACRIM, del ELN y demás grupos narcotraficantes? No sabe el periodista que Luis Carlos Restrepo no era, ni debía conocer, porque no era su oficio, el pasado judicial de cada uno de las personas que los jefes paramilitares señalaban como integrantes de sus grupos? No es deber de la justicia, de la fiscalia y demás entes de investigación decir en su momento quien verdaderamente era paramilitar y quien no? Acaso no es ese el deber de la rama judicial y no del ejecutivo? Gracias al mal llamado proceso de paz nuevamente están resurgiendo los grupos ilegales y narcoterroristas, ahí es donde está todo el problema…. Acaso los jefes paramilitares no están en la cárcel o extraditados? y dónde están los de las FARC? de años de paseo en La Habana con todo pago y micrófono internacional en todo momento, y qué condena van a pagar? congreso por cárcel….

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Alonso Rodríguez Pachón
Estudiante de Derecho. Educa, forma, escribe, lee, se equivoca, sobre todo critica y reflexiona, y en lo posible construye. La política: una actitud como "norma de conducta universal".