¿Ya aprendimos a quiénes no debemos llevar a la Presidencia?

Muchos fungen más como verdugos, que como verdaderos agentes políticos capaces de jugársela por el bien colectivo.

Opina - Política

2020-03-30

¿Ya aprendimos a quiénes no debemos llevar a la Presidencia?

 

Columnista:

Germán Ayala Osorio

 

Dentro de la concepción y operación del Estado moderno existe un escenario importante para la viabilidad y, especialmente, para la legitimidad del Gobierno que ejerce la autoridad estatal en un preciso momento. Eso sí, ese escenario requiere de condiciones “normales” para su funcionamiento y operación, en virtud de que es un espacio en el que se dan disímiles luchas de intereses, atravesados todos por el mercado y su mano invisible. Es, sin duda, esa arena en la que entran en tensión los sentidos de lo colectivo y el individualismo humano. Hablo de la sociedad civil.

En estos tiempos de COVID-19, los agentes económicos más visibles y con mayor poder político (de lobby o cabildeo) y económico de la sociedad civil están jugando un papel clave en sus relaciones con el jefe de Estado, en la medida que todos, con su silencio o con su acompañamiento, están apoyando las medidas e iniciativas tomadas por el Gobierno de Duque.

En las circunstancias contextuales que hoy vive el mundo y Colombia, se requiere que los voceros de esos agentes económicos, sociales, políticos y culturales de la sociedad civil, no solo se sienten a aplaudir al Gobierno Nacional. Urge que asuman una postura crítica y, por esa vía, que verdaderamente sirvan para recoger las demandas sentidas de sus representados y del resto de la sociedad civil. Infortunadamente, esta deviene fracturada y sin una agenda común. Y es así, porque a sus principales agentes, aquellos con músculo financiero y capacidad de cabildeo, solo les interesa extender en el tiempo sus intereses de clase. El caso de Cali que aquí se presenta, se puede escalar a otros entes territoriales. 

La compleja situación de las pequeñas y medianas empresas (pymes y micropymes) en Colombia y, en particular en la ciudad de Cali, exige que agentes socioeconómicos y políticos de la sociedad civil, como la Cámara de Comercio de Cali y Comfecámaras, sirvan de ruedas de transmisión de las demandas sentidas de estos sectores de la producción. Y, que además, presionen al Gobierno de Duque para que adopte medidas económicas extraordinarias con el fin de salvar a aquellas pequeñas y medianas empresas que en Cali ya cerraron, y otras que no podrán soportar más días sin producir. La situación es difícil y el Gobierno Nacional parece no estar dispuesto a entender lo que realmente está pasando y puede pasar.

Mientras que el presidente actúa solo para salvar al sector financiero, los presidentes de la Cámara de Comercio de Cali y de Comfecámaras, guardan especial mutismo frente a la situación de estos particulares asociados, que aportan dinero mensual a las arcas de la primera. Qué pobre papel el que están jugando estos dos agentes de la sociedad civil caleña y nacional en las actuales circunstancias.

Los anuncios económicos de Iván Duque para atender a las pequeñas y medianas empresas solo servirán para que estas se endeuden más con la banca. Se necesitan medidas audaces, las mismas que el jefe de Estado no está dispuesto a tomar porque está preso de los intereses corporativos de banqueros y de los grandes empresarios de Colombia, a los que poco parece importarles el futuro de ese sector de la producción.

Lo que debería de hacer el presidente de la Cámara de Comercio de Cali es hacer un análisis de la situación financiera de las pequeñas y medianas empresas de la ciudad. Con su equipo de trabajo, podrían llamar a los representantes legales de dichas empresas para diseñar con estos propuestas que deberán de servir de insumos para presionar al Gobierno Nacional para que deje de servir exclusivamente a los intereses de los grandes empresarios y de los banqueros, en particular, a los del cicatero Sarmiento Angulo.

Dado el talante servil del jefe de Estado frente a específicos agentes económicos de la sociedad civil, solo queda sentarse a ver y analizar los efectos sociales, culturales, económicos y políticos que, sin duda, dejará el paso de esta pandemia en ciudades como Cali.

Al final, muy seguramente, las conclusiones que sacarán unos y otros, los llevarán por el camino de revisar cuán equivocados estaban los propietarios, representantes legales, trabajadores y gerentes de esas pequeñas y medianas empresas al haber votado por Iván Duque, un timorato presidente al que solo le interesa servir a la banca, a la misma que los colombianos en el pasado nos tocó ayudar a salvar con el impuesto del 2 y del 4 por mil.

Espero que para el 2022 la lección esté aprendida para que aquellos que insisten en continuar llevando a la Presidencia a quienes, en representación de unos pocos, en circunstancias excepcionales como las que nos impuso esta pandemia, fungen más como verdugos, que como verdaderos agentes políticos capaces de jugársela por el bien colectivo.

 

( 11 ) Comentarios

  1. Apenas se está empezando a ver el error de haber votado por el que dijo uribe, un señor sin autonomía para tomar decisiones, sin liderazgo, sin la experiencia, sin tener ese perfil de estadista que se necesita para manejar un país tan complejo como Colombia, las consecuencias que vemos hoy, donde apenas va a cumplir 8 meses en el cargo, son nefastas, Al cumplir sus 4 años de gobierno veremos qué nos queda de país, esperando que no se presente un estallido social y lo tumben, por el hambre que se espera por el confinamiento de la sociedad tan empobrecida

  2. ReplyJuan Pablo castro peña

    Totalmente de acuerdo
    rubertinogongora@gmail.com

  3. Es increíble que en estas épocas difíciles de la Covid-19, este señor esté ya pensando en las elecciones de 2022 en vez de unirse a las campañas de control del virus como debe ser lo sensato. Se nota la calidad humana del columnista.

  4. Hola ud es un genio es el portador de la verdad esta desperdiciado este país está lleno de sábelo todo pero en la parte teórica pero para la práctica nada de nada teoría fácil tomar decisiones ejecutar muy pocos y criticar muchos

  5. ReplyAlvaro Medina Uribe

    No solo los «uribestias» son los responsables de votar por un inepto solamente porque el narco paraco uribe lo diga, también está la corrupción electoral en la «REGISTRADURÍA», en la compra de votos estilo «ñeñe hernández-duque-uribe», quienes le «ROBARON» la presidencia a Petro.

  6. ReplyCARLOS A JARAMILLO ANGEL

    Este articulo para mi esta escrito por un acérrimo seguidor de Petro, estoy convencido de que las medidas y decisiones que ha tomado el Presidente Duque son las mejores, son medidas como para pauses de economías poderosas, ha cubierto todos los estratos y a todas las categorías de empresas, como se ve el sesgo contra Uribe y el Centro Democrático, dejen de ser parcializado y de aprovecharse de situaciones como la actual del pais. «MEMERTOS»

  7. Ojalá todos los colombianos tomemos conciencia y elijamos buenos políticos y dejen a un lado ese señor llamo Uribe que solo hace daño al país…Con ese personaje siniestro el país nunca avanzará.

    • Total … sin palabras es la consecuencia que debemos pagar como nación al ser elegido semejante petete🐷es que por mas palabras no hay como describir a este payaso Duque !!! Y a la momia infernal que se las abe todas… sabe tanto que sabe es a M…💩 ya es justo señor para… Uribe dejenos respirar!! En pocas palabras No me lo pele mas!!!

  8. ReplyCecilia Cañas Camargo

    Pero como la gente votó fue para que no ganara Petro que es un guerrillero prefirieron elegir al paraco que lleva 20 años mandando en su cuerpo o en cuerpo ajeno pero siempre encuentra títeres a quien manejar y la gente no pensante le facilita las cosas

  9. ReplyLuis c.MUÑOZ ve.

    Un pueblo.inepto,estupido e imbécil;siempre se merece el lider,que los guia.lo que todos saben,es que,el hijo de satan esta detras,de la bestia que los dirige’ !!!

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Germán Ayala Osorio
Docente Universitario. Comunicador Social y Politólogo. Estudiante del doctorado en Regiones Sostenibles de la Universidad Autónoma de Occidente.