Un Gobierno “semifallido”

El Gobierno ataca el acuerdo y lo califica como “semifallido”, algo que también sería por culpa de funcionarios como Nancy Patricia Gutiérrez.

Opina - Política

2020-01-29

Un Gobierno “semifallido”

Columnista: Esteban Martínez

 

Los Gobiernos tienen la capacidad de moldear el discurso pero no el curso de los eventos. Esta realidad tozuda no ha parecido calar en los oídos de la Casa de Nariño, que parece empecinada en creer que la victoria en las elecciones del 2018 se convirtió en una carta blanca para ejecutar un proyecto político sin medir la respuesta del resto del mundo, de la realidad, de la ciudadanía.

Ese autismo gubernamental (disociación con la realidad, mejor) ha llevado a que se reconozca a un presidente eunuco en Venezuela, se tramiten unas objeciones ya resueltas a la JEP, se atornillen militares, se nombre un negacionista a cargo del Centro de Memoria Histórica o se conserven ministros cuestionados en las carteras de Hacienda, Vivienda, Defensa e Interior. 

Justamente la titular de este Ministerio, Nancy Patricia Gutiérrez, fue la protagonista de un choque con el exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo que dejó íntegramente pintada la disociación gobiernista.

Los hechos ocurrieron el martes 28 durante el Foro Colombia 2020, organizado por la revista Semana. Allí la ministra dijo: “Decía Fajardo que este Gobierno polarizó y nunca unió y que adicionalmente va navegando sin norte. Yo diría que esta es una aseveración que no corresponde a la verdad”.

Cabría preguntarse qué es lo que no corresponde a la verdad, porque si bien el Gobierno no ha sido tan duro con la oposición como lo fue Uribe, sí fue elegido gracias a una serie de mentiras que se remontan al inicio de los diálogos con las Farc en La Habana, se extendieron durante la campaña del plebiscito y alcanzaron hasta las elecciones del 2018.

Que la ministra no lo recuerde o niegue el papel del Centro Democrático en la construcción de ese clima de polarización del que tanto se queja el Ejecutivo no hace menos grave los continuos señalamientos a los defensores de los diálogos como amigos del narcoterrorismo o la caricatura que marcó a Santos como un representante de ese invento del castrochavismo (¡!).

Según recogió Semana en su nota sobre la discusión entre Fajardo y Gutiérrez, la ministra dijo que la negociación del acuerdo de paz de La Habana “no tuvo en cuenta la voz de la mayorías».

Nuevamente la ministra miente o acomoda la verdad a sus caprichos partidistas. Si bien el acuerdo no abrió las puertas a que la ciudadanía llevara sus opiniones a Cuba, sí hubo espacio para que las víctimas del conflicto se enfrentaran con los líderes de la ahora extinta guerrilla para exigirles perdón por sus crímenes y excesos.

Además, si por mayoría la ministra se refiere a la victoria del ‘no’ en el plebiscito del 2016, habría que decirle que una diferencia de menos de 54.000 votos entre 13 millones de votantes no constituye una voz aplastante que llevara a arrojar por la borda un esfuerzo por desarmar a una de las guerrillas más peligrosas y viejas del continente.

Los cambios en los acuerdos, de los que fueron impulsores los jefes políticos de Gutiérrez, se incorporaron efectivamente.

En una de las declaraciones más controvertidas de la jornada, la ministra Nancy Patricia Gutiérrez calificó al acuerdo como “semifallido” porque “las Farc como tal no cumplieron a quienes creyeron en ellas”. Según recogió Semana en su nota, tales incumplimientos empezaron con la formación de la disidencia de Iván Márquez, El Paisa y Santrich.

Esa idea tiene un problema de consistencia y coherencia. Por ejemplo, ¿por qué es “semifallido” para el Ministerio del Interior lo que para la Consejería Presidencial para la Estabilización y Consolidación es “uno de los más exitosos del mundo”?

Es cuando menos extraño que una rama del Gobierno critique los acuerdos y su implementación mientras que la otra se precia de que de las “13.302  personas acreditadas por la Oficina del Alto Comisionado para la paz, 12.956 están en proceso de reincorporación”.

Es raro, por decir lo menos, que el Gobierno ataque todo un proceso en el que 98 % de los acreditados para el proceso de reincorporación esté afiliado al sistema de salud y un 83 % esté cotizando a pensiones.

Fuera de ello, si por el retorno a las armas de unos hombres creemos fracasado un acuerdo, deberíamos tratar de entender por qué el uribismo condena el de las Farc pero se precia del firmado con los paramilitares, cuando uno y otro nos dejaron con disidencias y bacrimes por doquier.

Si Márquez y compañía son una amenaza para la seguridad del país, también lo es esa mano negra que desde 2016 ha matado 179 excombatientes de las Farc, 6 en lo que va del 2020. Que la ministra se enfoque en fortalecer al Estado para someter a las disidencias, proteger a los desmovilizados.

Al fin de cuentas, si el acuerdo es “semifallido” también es por culpa de funcionarios como Nancy Patricia Gutiérrez.

 

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Esteban Martínez
Periodista diario de un semanario. Ingenuo, despistado, olvidadizo, columnista y tuitero.