S.O.S. Juventud colombiana

Creo en cada uno de los jóvenes que tiene este país porque sé que la decepción por la realidad y las instituciones, no acabará con las ganas de cambio que en nuestros corazones se esconde, ojalá todos sigamos firmes sin dejarnos tumbar y algún día miremos con orgullo lo que se pudo lograr.

Opina - Sociedad

2019-10-19

S.O.S. Juventud colombiana

Autora: Tatiana Barrios

 

Durante estos últimos días son muchas las noticias que me tienen consternada y verdaderamente decepcionada, parece que la ley de Murphy encontró en Colombia un buen campo de experimentación para comprobar su principio, el país donde las noticias son cada vez peores y los espectadores cada vez más resignados.

Tengo la certeza de que no soy la única, que ante lo acontecido, lleva consigo impotencia e  indignación; es evidente el maltrato que sufre el pueblo y la vulneración de sus derechos, en especial los de los jóvenes.

Parece sacado de una comedia el circo que se ha vuelto el Gobierno incumpliendo promesas, con un presidente que más se preocupa por los sellos del pasaporte que por la crisis educativa, económica y social que pasa la nación, ¿Es que acaso a los funcionarios se les olvidó a quién le sirven?  Si el pueblo clama, ¡usted atiende!

Permítame contextualizarlo y explicar por qué no exagero en lo que digo, y los ejemplos no me faltan, porque en solo una semana se conocieron diferentes noticias que a cualquier país tendrían en revuelta. Entre tantos males tomaré específicamente la propuesta de la ANIF para pagar menos del salario mínimo (un sueldo mísero de 621.000 pesos) a los menores de 25 años y la situación de los compañeros heridos por la brutalidad del Esmad en marchas.

¿Tenía conocimiento de lo que ocurre en su país? Espero que sí, porque todo lo que mencioné nos afecta a usted, a mí, a sus hijos, a sus padres y, desgraciadamente, junto a nosotros a toda la clase media y baja (mayoritaria en el país) que a duras penas sobrevive y cada vez está más asfixiada aquí.

Iniciando con la propuesta de la ANIF, me permito preguntarle ¿para qué le alcanza a usted un salario mínimo? sé muy bien la respuesta porque vengo de una familia que ha sobrevivido durante años con esto, y sé de buena fuente (la experiencia) que los préstamos resultan necesarios, pues los 828.000 pesos quedan cortos ante los altos precios en alimentación, transporte, educación y en general la manutención del hogar.

Ahora bien, imagínese a una persona que vive de forma independiente y le pagan todavía menos que a usted, debe dividir 621.000 pesos para pago de arriendo o cuota de vivienda, alimentación, transporte, recreación, compromisos crediticios y si tiene familia, manutención de la misma (situación que no sería de extrañar teniendo en cuenta las edades promedio de nuestro país para conformación de familias).

Los colombianos llevan años quejándose porque el salario no satisface las necesidades mínimas, pero parece ser que la ANIF escuchó todo lo contrario y considera exagerado un salario tan alto para un joven “recién graduado”.

Los adultos jóvenes también tienen gastos, y alegar “el proceso de formación” es un argumento que se torna difícil de creer ¿proceso de formación de qué? ¿Prepararlos para el hueco financiero en el que vivirán el resto de su vida laboral?

Habrá que ver cómo avanza tal idea dentro de los estamentos del Gobierno, pero es pertinente reflexionar sobre el daño económico que acarrearía el proyecto como tal.

Estamos formando un país donde la juventud no tiene oportunidad de desarrollo, donde el joven colombiano promedio desea irse al exterior con tal de poder llenar sus expectativas de vida que aquí no alcanzan ni un 50%

Siguiendo con la crisis de la juventud en Colombia, pero saliéndonos un poco de lo económico, volvemos cortamente a la educación. El abuso de la policía y el Esmad no cesan y van en aumento, después de las jornadas de movilización con motivo del artículo 44. inicialmente aprobado para el PGN del 2020, la cuota de jóvenes heridos a nivel nacional es aterradora y la brutalidad por parte de la autoridad sobrepasa cada vez más los límites.

Videos y fotos muestran cómo las marchas desarrolladas en completa calma terminan volviéndose una batalla campal del Esmad contra todos, por ejemplo, en la Universidad del Atlántico fueron muchísimos los estudiantes que quedaron dentro del claustro cuando los antimotines lanzaron sin mesura cantidades de gases lacrimógenos, dejando muchas personas golpeadas y un estudiante con un ojo gravemente herido.

Los medios siguen mostrando al estudiantado como delincuentes, pero la realidad se presenta ante nosotros y su magnitud hace imposible maquillarla.

Lo triste de esta historia es que la gente no se une, no apoya y no persiste, es la resignación la que nos tiene hoy en día donde estamos, el conformismo de este pueblo pobre con ínfulas de adinerados que está comiendo polvo y callado.

Ojalá mi Colombia algún día despierte y deje de celebrar luchas ajenas y criticar las propias, porque aquí como en Venezuela, Ecuador y todos los países latinoamericanos también estamos en crisis y tenemos derecho a alzar la voz y ser escuchados.

Si bien en este artículo he tocado dos temas distintos, ambos tienen el mismo punto de quiebre y la conclusión a la que quiero llegar: los jóvenes

Resulta difícil pensar en un país que no brinde espacios a los jóvenes, que no les de mecanismos para que desarrollen conocimiento y así generen, al mismo tiempo, avances para la nación.

En el país utópico que existe en mi mente es en específico esta población una de las más beneficiadas por las políticas de los gobernantes, porque en medio de mis reflexiones es repetitiva la pregunta ¿Qué país se puede volcar en contra de quien ha de llevarlo en un futuro?

Siempre he tenido una fe ciega en la juventud porque tengo la certeza de que venimos de un linaje revolucionario, porque creo que somos una generación que ve la realidad y sabe de la historia del lugar donde hoy está, creo en ese joven que guarda en su mente y su corazón la Colombia del pasado de la que los abuelos hablaban y no quiere que lo devuelvan 60 años atrás.

Creo en cada uno de los jóvenes que tiene este país porque sé que la decepción por la realidad y las instituciones no acabará con las ganas de cambio que en nuestros corazones se esconde, ojalá todos sigamos firmes sin dejarnos tumbar y algún día miremos con orgullo lo que se pudo lograr.

 

 

 

Foto cortesía de: Contraportadaca

 

 

( 1 ) Comentario

  1. Excelente artículo muestra plenamente la verdad de los que estamos viviendo y que no todos somos capaces de razonarlo.

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Tatiana Barrios
Barranquilla, Colombia Estudiante de derecho de la Universidad del Atlántico.