¿Quién nos defiende del ministro de Defensa?

¿Los congresistas en contra de la moción de censura (algunos, incluso, sin escuchar argumentos) están dispuestos a que regresen las ejecuciones extrajudiciales que dejaron más de 10.000 víctimas bajo el Gobierno de Uribe?

Opina - Política

2019-06-10

¿Quién nos defiende del ministro de Defensa?

Una de las principales funciones de la persona que ocupa el Ministerio de Defensa colombiano es la “protección y promoción de los Derechos Humanos”. Un reto, sin duda, si los intereses del partido de Gobierno son los de garantizar que el Estado se siga tambaleando para que caiga en una constituyente, sobre la que el propio Rafael Nieto Loaiza dijo hace poco: aún no, porque no tenemos las mayorías. Están en ello, seguramente, como cuando se van las congresistas al baño.

El debate de moción de censura al ministro Botero ni siquiera debería estarse sometiendo a lucha de fuerzas y bancadas. Conocidos dos hechos graves, como: (1) las mentiras del funcionario en torno al asesinato, tortura, intento de encubrimiento y castración del exguerrillero Dimar Torres; así como: (2) la empresa de seguridad Controlar Ltda. que depende del mismo ministerio y de la cual Botero es socio mayoritario. Muy cómodo, dirán algunos. Aunque el ministro dice, sin mostrar prueba alguna, que está acabado la empresa y solo le queda un cliente.

Uno puede estar a favor o en contra del Gobierno de turno, eso es claro; pero proteger funcionarios que usan su cargo de poder para deshonrar las instituciones es, cuanto menos, asqueroso. Es decirle a la corrupción y a la barbarie que pase y se sienta como en su casa.

Todos los congresistas, sin importar su partido político, deberían estar unidos en torno a la protección de la vida, de la honra y de la legitimidad misma de la Fuerza Pública. Y poco ayuda al desprestigio de la institucionalidad que se unan, pero para cuidarle la cola a un ministro que, al parecer, poco le interesa resguardar vida distinta a la suya, pues en el debate sacó pecho por el aumento en el número de combates bajo su mando. 

¿Cómo se entiende que no se exija la perfección para las operaciones militares? ¿Cómo tragarnos el sapo del maridaje entre militares y paramilitares que buscaba (¿o busca?) potenciar acciones con el fin de dar más resultados (como en la Seguridad Democrática que dejó 296 masacres)? Todo con buen visto del ministro Botero.

¿Los congresistas en contra de la moción de censura (algunos, incluso, sin escuchar argumentos) están dispuestos a que regresen las ejecuciones extrajudiciales que dejaron más de 10.000 víctimas bajo el Gobierno de Uribe? ¿Y cómo pedirle después a la gente que respete la ley y sus autoridades?

¿Cuándo tendremos un minDefensa preocupado por la seguridad de nuestros líderes sociales, que suman más de 702 asesinados, sin contar los 135 excombatientes que han perdido su vida desde la firma del acuerdo de paz?

¿El Congreso colombiano se hará el de la vista gorda contra un exterminio semejante al de la Unión Patriótica? ¿Vamos a seguir legitimando la masacre como fórmula de debate contra quien piensa diferente? ¿Por qué la bancada gobiernista le impide hablar a un sujeto que dice traer la verdad sobre un asesinato macabro? No será porque les interesa la verdad, desde luego.

Lamentable que tengamos que estar nuevamente preguntándonos si tenemos garantizado el derecho principal, el de la vida: regresó el riesgo de ser, pensar e, incluso, amar diferente.

Nos metieron por los ojos el tema de la tolerancia, de la democracia, de la libertad de expresión por encima de todo y hoy nos vemos gobernados y dizque presentados por un grupo de personajes que aprueban el asesinato, la masacre, la corrupción, las mentiras y las malas maneras.

Porque hay que respetar al que piensa diferente, pero solo cuando se trata de tolerar la xenofobia, el machismo y la promoción de la criminalidad. A esos sí hay que respetarlos, para quienes creemos en la paz “plomo es lo que viene. Plomo es lo que hay”.

El Congreso o el ministro Botero deberían mandar un mensaje claro al país: los errores se pagan, las responsabilidades se asumen. Un poquito de dignidad es lo que pedimos. Que no se siga aumentando la idea de que votar no sirve para nada y el poder es un nido de ratas. No le sirve al país en nada.

 

Foto cortesía de: Caracol Radio

 

 

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Ian Schnaida
Periodista de la UdeA / Fundador y Director de La Oreja Roja / Estratega de Redes Sociales y Asesor de Posicionamiento Digital.