¡Qué vergüenza de “periodismo”!

No creo que los periodistas debamos esconder información para favorecer la imagen de un gobierno. Es una vergüenza que seamos un obstáculo para la paz y contribuyamos, sin el menor rubor, a que continúe una guerra, que básicamente no nos toca librar.

Opina - Medios

2019-05-27

¡Qué vergüenza de “periodismo”!

¡Qué vergüenza de dirigentes los que nos mandamos! ¡Qué vergüenza del periodismo que se vende por míseros platos de lenteja y lo callan en los exclusivos sótanos de Palacio, al estilo Job!

¡Qué vergüenza de presidente, que quien sale a hablar por él es el senador más cuestionado que tiene este país, porque quien debiera llevar el liderazgo es una pobre figura decorativa, que no atina a balbucear una orden porque lo mandan a callar, cual “niño” regañado!

¡Qué vergüenza de los personajes de este país, que están buscando la continuidad de una guerra que nos ha desagrado y nos han vendido la idea que tenemos que odiarnos, porque así “vivimos” mejor!

Más allá de que si la Revista Semana guardó o engavetó el informe sobre revivir los asesinatos de Estado a civiles, con la obsesión de “ganar una guerra”, informe que vio la luz pública por fuera de Colombia, lo que se debe analizar es qué responsabilidad social nos corresponde como periodistas en acontecimientos de esta naturaleza.

 

Violadores de derechos

Lo primero que salta a la vista es la pregunta ¿la revista negoció su derecho fundamental a informar la verdad, inherente a todo medio respetable? ¿Qué ofrecimiento económico o de cualquier otra índole hizo el gobierno, por medio de sus emisarios, para que uno los medios más influyente decidiera callar una información sensible para la sociedad colombiana?

Una información que ponía en peligro vidas humanas y desbordaba las acciones del Estado en su deber fundamental de preservar la honra, vida y bienes de todos los colombianos.

Lo anterior se desprende de lo que se consigna en la segunda versión del artículo publicado en La Silla Vacía, donde se afirma que el Secretario General de la Presidencia visitó el medio y esa visita “terminó por convencer a los periodistas de no publicar la investigación”.

Pues bien, señores, esa acción violó una serie de disposiciones sobre los derechos universales que tenemos los seres humanos. Uno de esos derechos es el de la información.

Lo anterior indica que obviamente el medio en cuestión y el gobierno del presidente senador, del vicepresidente primero, de la vicepresidenta segunda, de la señora María Fernanda, del bachiller Macías y de toda la bancada que manda en esta republiqueta, violaron el derecho fundamental a la información.

En primera instancia, se pasó por encima de la Resolución 59, del 14 de diciembre de 1946, de la Asamblea General de las Naciones Unidas y las posteriores medidas que se desprenden de ella.

En uno de sus apartes, la norma establece que “la libertad de información es un derecho humano fundamental y piedra de toque de todas las libertades”. A renglón seguido, establece que esta libertad “implica el derecho de recopilar, transmitir y publicar noticias en cualquier parte y sin restricción alguna y como tal es un factor esencial en cualquier esfuerzo serio para fomentar la paz y el progreso del mundo”.

No creo que los periodistas debamos esconder información para favorecer la imagen de un gobierno; no es ético que en un momento histórico y crucial para Colombia, los periodistas no pensemos en ese esfuerzo serio que es el fomento a la paz y al progreso. Es una vergüenza que seamos un obstáculo para la paz y contribuyamos, sin el menor rubor, a que continúe una guerra, que básicamente no nos toca librar.

 

Y hay más

Por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, proclamado por las Naciones Unidas, en la Resolución 22000, del 16 de diciembre de 1966, Artículo 20, numeral 1, se establece que “toda propaganda en favor de la guerra estará prohibida por la ley”; y en su numeral 2, explica que “toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley”.

¿Cuántas veces los periodistas hemos ignorado estos principios para favorecer gobiernos espurios que han ascendido derramando la sangre de jóvenes a quienes injustamente acusaron de guerrilleros?

¿Cuántas veces hemos callado frente al asesinato sistemático de líderes que defienden nuestros propios derechos? ¿Al momento de acatar la orden del mensajero del presidente senador, no se pensó en esas madres que luchan por limpiar el nombre de sus hijos, a quienes los medios contribuyeron a ensuciar su honra y su buen nombre? ¿Cuántas veces hemos contribuido a la apología del odio? Con nuestras acciones hemos sido vehículo de la hostilidad con aquellos que piensan diferente.

Por último, la Plataforma Africana de Acceso a la información, del 19 septiembre de 2011, nos incita a la divulgación máxima, cuando se trata de información sensible, como era este caso.  Dice la Plataforma que la presunción es que toda la información en poder de los organismos públicos es pública y, como tal, debe estar sujeta a divulgación.

Bien, esa información debía hacerse pública, pues guardada generaba daños incalculables en vidas humanas y solo iba en detrimento de la imagen de un gobierno que no ha encontrado su rumbo; que ha incitado a la guerra; que ha promovido el odio y que no ha cumplido nada del plan de gobierno que prometió en su campaña. Los medios no tenemos por qué defender el prestigio de un gobernante desprestigiado y ahogado en sus propias mentiras.

 

Volver a la ética

Estas reflexiones sirven para recordarle a las señoras y señores periodistas que pertenecen al costurero uribista, que recuerden que existe un ejercicio que se llama ética.

Invito a la señora Vicky Dávila, a quien he denominado la Zapata Prodigiosa, pues se preocupa más por el precio de los zapatos que calzan los personajes que por sus planteamientos ideológicos; a la amanuense del Centro Democrático, la inefable Claudica Gurisatti, quien hace rato claudicó o abdicó del periodismo en favor de su patrón, el presidente senador; al cuñadito del vicepresidente primero; a la señora María Isabel Rueda; a la monarca doña Salud, que todavía nos trata como sus esclavos y, por su supuesto, a los directivos y periodistas de la Revista Semana, que lean a Javier Darío Restrepo, esa luz de la ética al final de la poterna en medio de esta oscuridad informativa.

Por favor, lean su libro “La ética periodística en la era digital”, de autoría compartida con Luis Manuel Botello. Allí, los autores les cuentan que cuando ustedes copulan con el poder, ocurre lo siguiente:

“El periodismo mismo mina uno de sus más firmes fundamentos: el de su credibilidad. En efecto, al periodista y al medio de comunicación se les cree porque dicen la verdad y la comprueban. Desaparecida la verdad en los medios informativos nadie les va a creer y, por tanto, pierden su razón de ser”.

Por eso, Restrepo y Botello, piden en el mismo texto:

“Una formación para estudiantes y profesionales del periodismo, en el respeto y apreciación de la verdad. Más que las técnicas para detectar la mentira y para acceder a la verdad, se necesita una actitud personal hacia la verdad y de rechazo de la mentira y de las medias verdades”.

Aquí está disponible el enlace; no tienen que comprar el libro; está disponible para ustedes; dense una pasadita por la ética, pues no alimenta su grandeza humana un periodista que admite la mentira por beneficio propio o de su empresa periodística, pues estos autores consideran que cuando esto sucede el medio se vuelve propaganda, “o sea que son prescindibles”, es decir, tienen precio como en un burdel.

Y cuando el periodismo se prostituye por dinero es una vergüenza para las sociedades democráticas.

 

Nota: la imagen de esta columna fue modificada con ajustes a petición del autor. 

 

( 18 ) Comentarios

  1. Esa es una gran verdad y una triste realidad que tiene sumido a nuestro pais en la division

  2. ReplyC Vicente quintero

    Todo mi apoyo. La avaricia, el egoísmo, la sed de sangre de los poderosos nos tienen viviendo en un país atrasado con muchos ignorantes e idiotas que se creen dueños del mundo y de los seres humanos.

  3. …Mis respetos a este editorial…lastimosamente no pasa nada ….ni pasará….nada…Dios quiera que me equivoqué ….!

  4. ReplyOscar Arredondo Arango

    Ya era hora de que les cantaran la tabla

    • He dicho nojoda ! Así es que se habla !

    • Definitivamente en Colombia no se hace periodismo sino propagandas al mejor postor. El que ejerce con ética está profesión es sancionado por el gobierno de turno o los grandes capitales que manejan las noticias de este país, influenciando de este modo sobre una sociedad poco letrada.
      Gracias por su información Daniel Coronel.

  5. SI NO CAMBIAN LOS “MIEDOS” DE COMUNICACIÓN DE COLOMBIA…NO HABRÁ PAZ NI PROGRESO EN ESTE MONOPOLIO INFORMATIVO

  6. Gracias por tener este espacio desente y que bueno que comencemos a mostrar los periodistas prepagos.

  7. ReplyCarlos Andres Sierra Martes

    De acuerdo, es penoso que a nivel mundial noten que el periodismo en nuestro país es un simple lacayo dequienes ostentan el poder, un mandadero de quienes odian lapaz y aman la guerra, no es posible que elnperidismo en Colombia sirva cono vehículo para transportar el odio, la polarización y la guerra., un pueblo informado con verdades a medias es un pueblo desinformado y presa fácil de los politicos como los uribistas demagogos, mentirosos,rastreros y oportunistas que no argumentan sino que incitan las pasiones para sacar lo peor de los colombianos ignorantes que creenbaiegamente en lo que pregonam los del centro democrático.

  8. No sé si estoy equivocada en mi concepto, pero unir las carreras de comunicación social y periodismo, cambió el rumbo del periodismo. Para mi el comunicador es el presentador de noticias y el periodista es el que embarra los zapatos buscando la verdad de los hechos. El presentador de noticias no tiene carácter argumentativo. Si tienen que aprender a leer bien y en ocasiones ni eso hacen.
    La capacidad de investigación se ha reducido a leer redes y replicar sin ningún tipo de confirmación, o basarse en los comunicados oficiales que solo cuentan una parte de esa verdad a conveniencia de los gobernantes de turno.
    Además los ciudadanos del común no entienden la diferencia entre una noticia y una columna de opinión.

  9. ReplyAristobulo Romero

    Gracias y totalmente de acuerdo.NO SE PUEDE ACCEDER AL ENLACE

  10. Periodistas infames, cómplices de estos verdugos hampones, la ética y la sensibilidad se les fue a los pies, siempre favoreciendo a los asesinos, corruptos, miserables gobernantes que tenemos los colombianos, no les importa las muertes de colombianos de bien a manos de la derecha y la ultraderecha que tanto mal ha hecho a todos, y que nos tienen sumidos en un estado de angustia, depresion, rabia, pobreza, zozobra, que compasión tienen con los pobres campesinos, lideres y lideresas sociales que son los que más han sufrido el flagelo de la muerte.

  11. El artículo está bien elaborado, como artículo, pero quien lo escribe termina contradiciendo lo escrito. En Colombia, muchos le hemos perdido la fe a los medios de comunicación, escritos, radiales, TV, todos sin excepción alguna, tienen sus patrones, sus jefes, (los que pagan). Se respira y se transpira odio, venganza, idólatras y egolatras, en trincheras camufladas de PAZ, para dispararle al corazón de la PATRIA.
    Señores periodistas, todos… si aún les queda vergüenza, bájenle al TONO, no incendien más. Gracias.
    .

  12. Totalmente indignada estoy, siempre indignada por todo lo que se trate de vulnerar nuestro derechos. Maria Jimena Duzan, Daniel Coronell y uno que otro periodista más de los bueno, que los hay y este me dio total apoyo…

  13. POR FAVOR…QUIEN DIJO QUE EN LOS MEDIOS MASIVOS
    HAY PERIODISTAS…LO QUE HAY ES UN MONTÓN DE
    PERIFONEADORES DE SUS JEFES…JEFES QUE A SU
    VES SON UNA PLATAFORMA DE LOS GOBIERNOS
    DE TURNO…MIS RESPETOS CON DON JAVIER DARIO
    RESTREPO…DON JUAN GOSSAIN …GONZALO GUILLEN
    …CORONEL…Y LOS PERIODISTAS
    DE PROVINCIA..QUE ARRIESGAN SU VIDA EN ARAS
    DE LA VERDAD….

  14. ReplyJorge movilla Bello

    Cuando se discutía el tratado de paz en la Habana, en alguna parte leí o escuché que a la JEP entraría, además de las FARC y agentes del estado, terceros, y en este grupo el periodismo. Pero no lo aceptaron y quienes pensábamos así, el tiempo nos ha dado la razón.

  15. Y porque meten a Maria Elvira Samper? Solamente por el apellido como dice este escrito? Me gustaría saber, no la estoy defendiendo, pero yo si la he visto mas independiente que los demás.

  16. ReplyJuan Florez Cardenas

    Es un buen análisis de nuestra cruda y vergonzosa realidad, ojalá no le manden unos muchachos a la puerta, por que eso es lo que hace el gobierno con todo aquel que se somete a dar este tipo de opiniones, duelale a quien le duela.
    Siga así con su presencia estilo para que le sirva de ejemplo a a la nueva generación del periodismo

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Marcos Fidel Vega
Comunicador Social Periodista. Docente universitario. Investigador de la cultura colombiana.