¡Que la Virgen de Chiquinquirá nos ampare!

Ojalá el Gobierno Nacional empiece a tomar acciones que verdaderamente mitiguen la propagación del COVID-19, y no se lave las manos como hace con otros asuntos.

Opina - Política

2020-03-20

¡Que la Virgen de Chiquinquirá nos ampare!

Columnista: 

Santiago Ocampo Naranjo 

 

La pandemia del coronavirus sigue regándose por el territorio colombiano y aún ni la sociedad, ni el Gobierno se toman la emergencia en serio. Iván Duque, como es costumbre, ha sido una burla, mientras que alcaldes y gobernadores dan cátedra de verdadero liderazgo y pantalones para afrontar lo que sucede.

Si bien soy detractor y crítico del Gobierno, soy consciente de que, como colombiano, hay que rodear y acatar las medidas que se tomen para tratar de contener la emergencia, sin embargo, eso no es razón para dejar de exigir acciones más contundentes como cerrar los aeropuertos, decretar toque de queda y obligar a las empresas para que, en la medida de lo posible, envíen a sus empleados a sus hogares y ejerzan sus labores por medio del teletrabajo respetando, eso sí, salarios, prestaciones y puestos de trabajo.

Acojo las medidas. El aislamiento voluntario, el evitar la interacción social cercana, y el lavado de manos son acciones que, solo para nombrar algunas, he tomado. Pese a esto exijo muchas más, pues el problema que estamos presentando es grave y puede traer serias consecuencias a la salud. Exijo estas medidas, al igual que otros muchos colombianos, con urgencia y recurrencia, ya que el Gobierno Nacional no ha sido capaz de ponerse frente a la situación de una manera efectiva y acertada.

Pero, con Iván Duque en el Gobierno, la incompetencia no es nueva, ni mucho menos una sorpresa, es más, hasta entiendo que nos haya encomendado a la Virgen de Chiquinquirá, es que cualquiera con dos dedos de frente puede entender que al presidente muchas cosas le quedan grandes, entre esas, sus pantalones, el país, su puesto y el hacerse cargo de esta emergencia dejando de lado sus intereses personales, políticos y, según la más reciente evidencia, hasta familiares.

Todos sabemos que tiene más liderazgo la Virgen que Duque y, en mi opinión, confío más en el busto de la señora que en el botero de Iván.

Pero el actuar del Gobierno no es el único problema, la sociedad, esa parte del país que solo promueve el egoísmo, el ego y, la poca empatía por quienes los rodean, es una gran plaga que ha condenado a muchos a no poder ni siquiera comprar un miserable rollo de papel higiénico o un simple tapabocas. ¿De verdad, no pueden ser más hijue***as?

Muchos colombianos son de esa onda del ‘me importa un culo el otro, mientras yo esté bien’, aquí prima el individualismo y el egoísmo y, no solamente se ha podido evidenciar con la emergencia del COVID-19, se ha constatado en cada marcha, manifestación y paro. Qué triste que, el colombiano promedio, no sea capaz de ponerse en el lugar del otro, no sea capaz de pensar en el otro, de ser consciente de que los demás también comen, necesitan protección y se limpian el culo.

Acaparar no es la solución ni sirve de nada, la comida se daña, los productos se vencen y, más temprano que tarde, el egoísmo de unos pocos va a agravar la emergencia y eso los incluye.

A todo esto le falta una pata, el sector empresarial. Dueños de empresas grandes, medianas, pequeñas y micro, algunos, han demostrado hasta dónde puede llegar el egoísmo, la incapacidad de ser empáticos, la falta de un liderazgo efectivo y sano y la irresponsabilidad social. Ya son varias las denuncias de despidos masivos, no pago de salarios y trabajo en condiciones no óptimas que permiten la propagación del virus. Pero esto tampoco es nuevo, la mayoría del sector empresarial en Colombia está lleno de hombres y mujeres que sí, dan trabajo, pero en condiciones pésimas de ambiente laboral, con salarios deplorables y hasta sin pago de seguridad social; muchos son victimarios y se valen de distintos tipos de maltrato para tener a sus empleados temerosos y amenazados con el “o hace o lo echo”. Aquí reitero lo que dije en mi columna del mes pasado, el empresario en Colombia debe deconstruirse y entender que sin empleados felices y en buenas condiciones no hay empresa que crezca ni que se mantenga de buena manera.

La emergencia continúa, el Gobierno sigue dando de que hablar, y no precisamente por su buena manera de afrontar lo que sucede. Gran parte de la sociedad colombiana sigue demostrando el porqué somos un país tan violento; aquí falta empatía, amor por el otro, colaboración y desinterés. Con todo esto es fácil entender por qué el uribismo, un partido con posibles (ay sí, claro, posibles) nexos paramilitares y con el narcotráfico sigue en el poder; con lo que sucede es fácil entender por qué muchos siguen queriendo tumbar la JEP, y promoviendo la guerra, así mate a los hijos de otro. Así somos y, así seguiremos, sabrá la Virgen de Chiquinquirá hasta cuándo.

Eso sí, pese a todo no se nos olvida lo que pasa con el ‘Ñeñe’ y la posible compra de votos para Iván Duque en la Guajira, tampoco se nos olvida ‘Cayita’ y las diligencias que hacía “a espaldas del patrón”; mucho menos pasamos por alto que el Consejo de Estado falló a favor de Odebrecht y que la nación perdió $8500 millones. No se nos olvida que siguen matando líderes sociales y que no hay responsables por el asesinato de los niños cuando bombardearon a las FARC. Podremos estar en emergencia, pero muchos ciudadanos tenemos memoria y no se nos olvida lo que ha pasado.

¡Ay Virgencita de Chiquinquirá, ampáranos y protégenos!, porque a este punto y, con Ivancho en el poder, tenemos más probabilidades de conocerte a vos que de ver construido el metro de Bogotá, a Fajardo estando en contra de algo, y a Uribe aceptando que alguien no hizo algo ilegal a sus espaldas.

Seguimos haciéndole frente al virus con medidas que, responsablemente, se han acatado en cada hogar. Esperamos que el Gobierno Nacional empiece a tomar acciones que verdaderamente mitiguen la propagación del virus, y no se lave las manos como hace con otros asuntos y, por último, quiero decirle a usted, colombiano egoísta, sin empatía y acaparador, pero además a todo aquel que votó por Duque, que por personas como usted es que merecemos que nos digan: “buenas noches, país de mierda”.

 

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Santiago Ocampo Naranjo
Alumno, periodista, fotógrafo, comunicador