Protestar no significa portarse mal, mucho menos ser delincuente

No se debe satanizar o criminalizar la protesta social, deberíamos verla como válvula de escape al conflicto dentro del marco democrático, nunca como un atentado a la democracia misma.

Opina - Política

2019-11-18

Protestar no significa portarse mal, mucho menos ser delincuente

Autor: Gustavo Adolfo Carreño

 

En Colombia “se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, informar y recibir información veraz e imparcial, fundar medios de comunicación con  responsabilidad social, se garantiza el derecho a la rectificación. No habrá censura”, artículo 20 de la Constitución Política de 1991.

De esta manera, expresarnos libremente como ciudadanos implica varias cosas: una de ellas es identificarnos, comulgar y defender los intereses gubernamentales, medios de comunicación y demás grupos de poder. A estas adhesiones le llaman consenso, para la institucionalidad son sinónimos de fidelidad, patriotismo, disciplina, “portarse bien”, “buena ciudadanía”, “ciudadanos normales”.

De igual forma, el andamiaje institucional garantiza al ciudadano manifestar libremente sus diferencias (ideológicas, políticas, filosóficas, religiosas, etc.) frente al gobernante, medios de comunicación, poderosos y demás grupos hegemónicos de una sociedad le llaman disenso, y representa el derecho a disentir. En otras palabras, pensar, ser y actuar diferente es un derecho. Exigir, peticionar, reclamar, denunciar a quienes detentan el poder, también lo es.

Para la institucionalidad objetar el discurso hegemónico es un peligro, el unanimismo político representa la eliminación de la diferencia, uniformar la sociedad, sus promotores son proyectados como ciudadanos “anormales”, “díscolos”, “problemáticos”, “indisciplinados”, “mal educados”.

La campaña de difamación orquestada entre el gobierno, gremios y los medios masivos de comunicación contra el paro del 21 de noviembre raya en señalar a los convocantes de “vándalos”, “violentos”, “delincuentes”, “terroristas”; por lo mismo deben ser reprimidos, criminalizados, judicializados.

Ahora bien, la libertad de expresión se puede ejercitar en forma individual o colectiva, a través de un amplio repertorio de estrategias que va más allá del lenguaje, sea este escrito (pancartas, vallas), oral (discurso, letanías, arengas), gestual, simbólico o visual (cacerolazos), expresiones musicales, folclóricas, dancísticas o artísticas (disfraces), como los elaborados por Luis Alberto García, maestro de maestros de “la pantomima crítica” en el magisterio de Cartagena.

Disentir incluye, además de la crítica, la movilización, manifestación, mitin o protesta. Por tanto es muy importante la obligatoriedad y garantías de la libertad de expresión por parte del Estado, sin restricciones en cuanto contenido y recorrido, siempre que sean pacíficas.

Así, según el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), no podrá hacerse:

“(…)Propaganda en favor de la guerra, odio nacional, racial o religioso, incitación a la discriminación, hostilidad o violencia… en ningún caso un gobierno a autoridad del Estado podrá limitar la movilización o protesta social para silenciar la crítica al gobierno o a hechos y acciones que afecten los derechos de la población”.

La protesta social es entonces un derecho fundamental para la vida democrática, mediante ella los ciudadanos exigimos en vivo, en directo y en las calles democracia real, complementaria a la democracia formal expresada con el voto.

Manifestamos nuestros reclamos, demandas, querencias, visiones y frustraciones a partir del ejercicio activo de la libertad de expresión. Entonces se convierten en verdaderos foros urbanos las calles, plazas, parques, carreteras, donde no solamente circulan las personas, mercancías, comercio y los vehículos, allí circulan también ideas, voluntades e imaginarios de participación ciudadana vía consenso o disenso.

El caso del 21 de noviembre es una oportunidad para que el Gobierno de Iván Duque acoja, articule, procese e implemente los reclamos de millones de colombianos y los traduzca en beneficios y derechos efectivos, aniquilando los motivos o reclamos de los marchantes y manifestantes, sin atropellar sus legítimos derechos.

Los colombianos reclamaremos y nos movilizaremos porque no podemos seguir silentes ante uno de los peores gobiernos de la historia reciente del país, por ellos más de un centenar de organizaciones obreras, sindicales, agrarias, maestros, estudiantes, indígenas, negritudes, ecologistas, pacifistas, pensionados, defensores de derechos humanos y ciudadanos del común, entre otros,  nos encontraremos y cumpliremos la cita en las calles colombianas de manera pacífica, civilizada, organizada.

Los marchantes son colombianos de bien, ciudadanos libres, conscientes, comprometidos en velar por la paz, la armonía y la convivencia pacífica. Esto lo hacemos motivados contra:

1. La reforma laboral: Gobierno y gremios empresariales proponen reducción del salario para los jóvenes (75% del mínimo), salario diferencial por regiones, contratación por horas y eliminación del salario mínimo, horas extras, dominicales y festivos.

2. La reforma pensional: Gobierno y gremios proponen la eliminación de la pensión cómo derecho de los trabajadores, convertir a Colpensiones en un fondo privado, pensiones por debajo del mínimo a través de los BEPS.

3. Holding Financiero: entidad eliminaría el control directo del Estado sobre los dineros de las empresas financieras estatales, además habría una masacre laboral en esas entidades.

4. Las privatizaciones: el Gobierno contempla privatizar Ecopetrol, ISA, CENIT, electrificadoras regionales, las empresas donde la participación del Estado sea inferior al 50%. La subasta (regalo) del espectro radioeléctrico hace parte de este punto.

5. La corrupción: vena rota que compromete anualmente 50 billones de pesos, de la que no escapa el Gobierno al promover el No y bloquear la consulta anticorrupción.

6. Tarifazo nacional: las tarifas de energía se incrementarán hasta en un 35% para los estratos 4, 5 y 6 en el país, con el fin de beneficiar a Electricaribe, cuando la costa caribe exige nuevo operador.

7. La reforma tributaria: pensada para bajar los impuestos a las grandes empresas y multinacionales e imponer más tributos a la clase media y a los trabajadores.

8. Por un salario mínimo: la exigencia será un salarió mínimo que permita tener una vida digna y que cubra la canasta familiar básica.

9. Por el cumplimiento de los acuerdos: se exige que el Gobierno Nacional cumpla los acuerdos que firmó con Fecode, los trabajadores estatales y los estudiantes universitarios. De la misma manera que cumpla los compromisos con el agro y con los indígenas.

10. Por la defensa de la protesta social: el Gobierno, gremios y medios de comunicación han promovido el “terrorismo mediático” criminalizando la protesta social, la cual es un derecho y principio fundamental dentro de la democracia.

Finalmente, el Gobierno, medios de comunicación y demás grupos de poder han querido deslegitimar el paro del 21 de noviembre con el argumento del llamado foro de Sao Pablo, una especie de “alianza maligna” para desestabilizar algunos gobiernos latinoamericanos, falacia de principio a fin.

El terremoto de protestas que azota el vecindario Latinoamericano es producto de la inequidad, las injusticias, pobreza histórica, carencias, falta de oportunidades, desarrollo humano, y democracia real y radical. Son verdaderas bombas de tiempo las movilizaciones masivas en Ecuador, Chile, Bolivia, Venezuela y Colombia.

No se debe satanizar o criminalizar la protesta social, deberíamos verlas como válvulas de escape al conflicto dentro del marco democrático, nunca como un atentado a la democracia misma. En consecuencia, propongo la existencia del protestómetro, instrumento que mida el nivel de acción de la protesta social y la capacidad efectiva de respuesta de los gobiernos de turno.

Si los gobiernos la criminalizan, los grupos de poder la invisibilizan, los medios de comunicación la estigmatizan y los ciudadanos nos dejamos aculillar con el miedo desatado por la institucionalidad, asistimos al principio del fin de la democracia real y la instauración de la democracia de papel.

 

 

 

 

( 5 ) Comentarios

  1. Se marcha por motivos educativos y laborales. En Colombia, la movilización del 21 se ha convertido en una gran confluencia de quejas, frustraciones y reclamos de sindicalistas, estudiantes, indígenas, profesores, artistas, etc. Unos hacen paro, otros solo marchan.
    Con el fin de llevar acabo todas sus demandas, Pero más allá de las razones, ciertamente, ese día planteará una prueba ácida para el Gobierno porque medirá la temperatura social del país con solo año y medio de mandato, por lo cual el pueblo tiene miedo hacer agredidos en el intento, por lo cual duque dice que si ay alguna alteración a la paz, por esto habrá toque de queda inmediato, la marcha es conveniente para varios sectores pero mas favorecido seria la educación por que es la mas afectada, por el mal uso económico garantizado por el gobierno colombiano

  2. Bueno el presidente Iván Duque llevan varios días insistiendo en que por a hora el Congreso pasaría primero por la Comisión permanente de concentración de políticas salarios labores pero el propio gobierno que dos reformas son diferentes por qué necesaria mente para el país haci que en algún momento habrá que hacer las declaraciones del ministro que los colombianos causan inquietud al igual que las propuestas sobre la necesidad de un salario menor para los jóvenes ideas rechazadas por Duque . Los estudiantes también hablan de incumplimiento acuerdo otra los paros que hacen un año como por ejemplo : particular mente que los jóvenes reclamamos y movilizarnos a garantizar a todas las personas de la libertad expresar y difundir sus pensamientos y opiniones gracias

  3. Interesante y todo dentro de la constitución politica de Colombia, pero hay demasiadas mentiras sin fundamentos, sin pruebas y sin contextos, La calumnia no es poder la venganza si

  4. ReplyScarleth yiret Velasquez García

    Pienso q no es malo todos tenemos derecho de expresarnos con esto de la protesta los colombianos reclamamos y movilizamos por q no podemos seguir silentes los gobiernos de la historia
    Si los gobiernos lagriminalizan los grupos de poder los medios de comunicación y los ciudadanos aculillar sobre todo es creo q debemos ser consciente de q por el miedo destacado por la institucionalidad acistimos al fin de la democracia y la democracia de papel. No se debe criminizar la protesta deberíamos verla como varvulas de escape al principio del comflictodentro del marco de cierta democracia en consecuencia de la existencia de potestrometro mida la acción de la propuesta de los gobiernos de turno.
    En Colombia en garantiza a toda persona la libertad de expresarse y de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, informar y recibir impormacion veraz e imparcial fundar medios de comunicación con responsabilidad social se garantiza el derecho a la rectefejacion, no habra censura. La idea es identificar nos como persona hacer saber q solo queremos un bien y dolotratamos tener una buena formación y equidad

    Queremos un propósito, una vida, una comunicación social, un buen rendimiento académico y educativo etc…

  5. Desde mi punto de vista de la normatividad esta se rige por unas normas, que los hablantes observan con un carácter neutral y con una necesidad se habla en la sociedad aunque el Gobierno Nacional siga.
    Empezando en que no hay motivos y que se trata de una propuesta infundada. Yo marcharía por la muerte de los indígenas en Colombia, la nobleza y la solidaridad y todo el dolor de estas personas que serían las principales victimas de todo lo que esta pasando, aumentando la falta de asistencia y presencia del Estado en la Region.
    Sim autonomia ni independencia de ser obligatorio a oir a través de la propuesta social pacifica.

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Gustavo Adolfo Carreño
Economista, Magister en Desarrollo y Cultura, Amante de la filosofía, librepensador caribeño, educador.