Paso a paso de cómo Petro tumbó a Vargas Lleras y al uribismo

Gracias al honorable fiscal Barbosa, very best friend del presidente Duque, sabemos que en realidad la compra de votos del ‘Ñeñe’ benefició fue a Petro.

Opina - Sátira

2020-05-26

Paso a paso de cómo Petro tumbó a Vargas Lleras y al uribismo

Columnista:

Ían Schnaida

 

Empiezo este escrito ofreciendo mis más sinceras disculpas al presidente Duque, al expresidente Uribe, a Germán Vargas Lleras y al Centro Democrático en general. De verdad. Gracias a la precisa y admirable labor del fiscal Barbosa, hoy sabemos que el ‘Ñeñe’ Hernández se tomaba fotos sobándole la barriga a Iván Duque, pero por detrás estaba robándole dinero a Varga Lleras y no precisamente para dárselo a su amigo, puesto que, en realidad, los votos que iba a comprar el testaferro de los narcos eran para Gustavo Petro, simpatizante de la izquierda y activista antiuribista. 

¡¿Cómo pudimos ser tan ciegos?! Cuando el senador Uribe dijo hace poco que en su partido hablan duro, pero no roban, debimos escuchar con precisión. El dinero para comprar votos no se lo robó el Centro Democrático a Vargas Lleras a través del ‘Ñeñe’. No, señores y señoras. Se lo robaron, como siempre, Petro y la Colombia Humana. 

El fiscal Barbosa rápidamente está mostrándose mejor investigador que Martínez Neira. Atrás quedaron los autosuicidios o las Sarmientofiscalías. ¡Esto sí que es prueba de independencia! Porque Barbosa podrá ser el very best friend de Duque, pero jamás podrá decirse que no está haciendo el trabajo que le encomendaron… de puertas para adentro. 

No faltarán los alebrestados que salgan a pedir la renuncia del fiscal. Están resentidos. Pero es porque no se explican cómo fue que Petro terminó de aliado del testaferro de los narcos. A ver, no es tan difícil.

Primero que todo, es bien sabido que Gustavo Francisco tiene embargado hasta el disfraz inflable de Papá Noel. ¿Entonces qué iba a hacer? Buscó entre sus contactos del bajo mundo a alguien con las agallas para traicionar a Vargas Lleras y luego al Centro Democrático. No era sencillo, claro que no; pero finalmente apareció el ‘Ñeñe’, que tras un almuerzo espectacular en la casa del ilustre padre del abogado de los parapolíticos, pensó que ya estaba bien de hacer negocios con los paracos y los traquetos y se metió a la nueva ola, a la política de la renovación y los valores.

Cuando ‘Ñeñe’ Hernández y Petro se encontraron por primera vez, ‘Ñeñe’ quiso tomarse una foto con él, sobándole también la barriga; pero a Gustavo Francisco no le pareció buena idea, así que se limitaron a darse un abrazo fraternal para sellar la alianza. A María Mónica no le gustó, ella quería una foto especial para sus redes. No hubo más discusión al respecto, el pacto era lo importante; el ‘Ñeñe’ se aseguraría de comprar los votos que Petro necesitaba y, a cambio, este le ofrecía seguridad y un posible ministerio en su gobierno, sería minDefensa.

El ‘Ñeñe’ salió revitalizado de la reunión. Claro, en la otra campaña no era más que un humilde ganadero que donaba camionetas a cambio de nada, pero acá sí que tendría futuro político. Sería su redención. Podría tomarse la flota de las Fuerzas Militares como si del TransMilenio se tratara.

Los días pasaron y se llegó el domingo de votaciones. El ‘Ñeñe’ estaba impaciente. En su celular tenía llamadas perdidas y mensajes, por igual cantidad, del expresidente Uribe, del presidente Duque, del magnánimo Vargas Lleras, de Gustavo Francisco y de María Mónica Urbina. Y claro, le respondía con prioridad a Petro. Vigilaba que los comprados estuvieran en fila y coordinaba, junto con su gente, que en los demás lugares de la región ganara el que tenía que ganar. 

Cuando el resultado se dio, al ‘Ñeñe’ no le cuadraban las cuentas. Lo único que acató fue a llamar a la campaña de Duque para felicitarlos y echarse flores por la gestión que él jamás hizo o bueno, que hizo para otro. Después llamó a Petro, que estaba inconsolable, pues se había gastado toda la bolsa de dinero, y más, sin lograr la tan anhelada presidencia. Eso sí, le dijo a su aliado que actuara con normalidad. 

Y así fue, el ‘Ñeñe’ Hernández estuvo incluso como invitado especial en la posesión de Iván Duque, pero era como espía de la Colombia Humana, para no levantar sospechas entre las huestes uribistas. Por eso siguió abrazando a todos con normalidad y así fue como logró que el exministro Botero le prestara un ratico los aviones de combate militar, para el darse un vueltón. Era su sueño de patriota convencido. 

Finalmente al ‘Ñeñe’ lo mataron en Brasil en un supuesto atraco; pero, ¿fue en realidad así? Esperemos que el brillante fiscal Barbosa nos lo cuente para que siga demostrando si es o no un fiscal de bolsillo. Por ahora seguiremos ahondando en la palpable culpabilidad de Gustavo Francisco. Que no ganó, pero casi. 

 

( 2 ) Comentarios

  1. qué basura de medio! acusaciones sin pruebas! Pobres perdedores!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ían Schnaida
Campesino antioqueño | Periodista de la UdeA | Fundador y director de laorejaroja | Dudo de pa' fuera.