Para no olvidar

Tal vez subestimamos la posibilidad de que lo que ya vivimos se repita, lo creemos algo ya superado. Hoy que puntea el candidato del pasado, tenemos que recordar, para no repetir, para no olvidar.

Opina - Política

2018-05-30

Para no olvidar

De un tiempo lejano, a esta parte ha venido esta noche

Otro recuerdo prohibido, olvidado en el olvido.

 

Hoy he recordado con estupor, con un poco de miedo y con bastante rabia. Recordé lo que era vivir en la zozobra, con tal indignación que no me permitía ver un noticiero porque todo lo que se decía me daba náuseas. Con los amigos no podía hablar de política porque sabía que terminaríamos disgustados, era como una oveja negra, un paria.

A mi alrededor todos aplaudían a alguien a quien no quiero nombrar. No importaba qué hiciera este sujeto, todo lo hacía bien. Podía pasar por encima de cualquier cosa, no pasaba nada, todo se justificaba. Abundaban los calificativos para quien divergiera, pensar distinto te constituía en un enemigo, se criminalizó la diferencia.

Era una época salmonífera, de constante choque, de sentir que todo el mundo se te venía encima. A menudo afloraban los escándalos, las denuncias que no terminaban en nada. Al principio seguía de cerca el acontecer político, sin embargo, debo confesar que a medida que pasaba el tiempo, me desilusionaba cada vez más. Aquel sujeto estaba por encima de todo, hasta del bien y del mal. Su poder era absoluto, él era el soberano. En este país se ufanan con que somos la democracia más estable de América, pero mi memoria no me falla, eso era una dictadura.

En aquella época, el soberano fue capaz de hacer del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) una central de inteligencia para perseguir a cualquiera que pudiera ser potencialmente peligroso. Periodistas, políticos, activistas e incluso magistrados de las altas cortes fueron objeto de interceptaciones telefónicas y hostigamientos. El seguimiento fue tan pormenorizado, que ni siquiera las bolsas de basura que sacaban de sus casas se salvaron de las pesquisas.

Cuando se empezó a conocer que su bancada en el Congreso tenía una estrecha relación con el paramilitarismo, recuerdo a este personaje pidiéndole a los parlamentarios que votaran todos los proyectos que fueran posibles antes de que los detuvieran. Y es que los líderes de las estructuras paramilitares tenían entrada en la Casa de Nari, y el mismo Salvatore Mancuso (hoy olvidado en una cárcel de Estados Unidos) fue recibido y aplaudido en el Congreso de la República.

Recordé también un episodio nefasto. Bajo el gobierno del soberano, se ejecutaron a alrededor de diez mil personas, quienes fueron presentadas como guerrilleros muertos en combate, para engrosar las cifras de la “exitosa” política de seguridad que se llevaba a cabo en el país. Diez mil jóvenes, diez mil familias detrás de ellos, diez mil madres que con impotencia lloraron a un hijo a quien falazmente acusaban de guerrillero tan solo para aumentar una cifra.

El caso más sonado fue el de 19 jóvenes de Ciudad Bolívar y Soacha a quienes se les prometió en el año 2008 un empleo bien remunerado afuera de Bogotá y, posteriormente, aparecieron muertos en Cimitarra (Santander) y Ocaña (Norte de Santander), y que a su vez fueron registrados por el Ejército como caídos en combate. A quienes reclutaron a estos jóvenes de escasos recursos, les pagaban 1 millón de pesos por persona. Es decir, que bajo el mandato del soberano, se pagó 1 millón de pesos por la cabeza de un joven (en su mayoría de barrios marginales) para que fuera asesinado y luego presentado a la opinión pública como un positivo militar.

Para redondear, el presidente de los falsos positivos escribió lo siguiente acerca de los jóvenes de Soacha: “En reunión con las madres de Soacha varias me expresaron que sus hijos estaban infortunadamente involucrados en actividades ilegales, lo cual no excusa para asesinarlos, pero la hipótesis no fue examinada por la justicia”, declaración de la que se tuvo que retractar.

Ante las fuertes denuncias que se han hecho en contra de nuestro personaje y su familia, ha aflorado un fenómeno bastante curioso y, que hasta el momento, no arroja ninguna respuesta de índole judicial: Nueve de los testigos en su contra han sido asesinados. A pesar de ser testigos de alto riesgo, quienes se han atrevido a declarar en contra del soberano, no han recibido las medidas necesarias para garantizar su seguridad. Declarar en estos casos es poner un pie en la tumba.

Recordé aquella época del innombrable porque no quiero volver a repetirla. Recuerdo que en un cuaderno durante las clases en mi colegio iba anotando los escándalos más sonados de su gobierno. Aparecían palabras como: Notarías, yidispolítica, parapolítica, DAS, fraude electoral, etc. En ese entonces, yo era un cualquiera y lo sigo siendo, pero no quiero imaginar lo que sería un gobierno similar en este momento de mi vida, en el que el activismo y la academia se empiezan a asomar.

Pensar en esa posibilidad, es ponerse en los zapatos de quienes en verdad sufrieron el rigor de esa época. De aquellos que cayeron asesinados, de los que se exiliaron y no necesariamente en el exterior, y de quienes resistieron con gallardía los agudos embates de la insolencia, poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familias. Se me pone la piel de gallina con solo pensarlo. Tal vez subestimamos la posibilidad de que lo que ya vivimos se repita, lo creemos algo ya superado. Hoy que puntea el candidato del pasado, tenemos que recordar, para no repetir, para no olvidar.

 

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Caricatura cortesía de Matador para El Tiempo.

 

( 1 ) Comentario

  1. ReplyDeibys Alexander Cuaran Arboleda

    Excelentes escritos de parte de laOrejaRoja referente a nuestro futuro, hilado de nuestro tormentoso pasado; soy nacido en un pequeño Municipio del Departamento de Antioquia, por lo tanto sé que todo lo aquí escrito es la realidad vivida en tan oscura época, tanto en el mandato de la Gobernación de Antioquia, como su era en la Presidencia de la República, de quien hoy es Senador y padrino político del puntero en la campaña por la casa de Nariño. Realizar un verdadero análisis de nuestro pasado como sociedad, nos permitirá tener un perfecto panorama de lo que se avecina si llega al poder el mismo señor. Aunado a lo anterior quiero manifestar mi enorme preocupación en relación con las iniciativas propuestas por el candidato que puntea; pues nos muestra un panorama en el cuál el Ejecutivo se preocupará por hacer cambios en la actual constitución política de 1991, ya su padrino político lo materializó en su gobierno; es decir que lo volveremos a vivir y eso sí es de preocupar, pues genera una Inseguridad Jurídica y a su vez una Inestabilidad Estatal de cara a los próximos años en Colombia.

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Daniel González
Politólogo de la Universidad del Rosario y Activista por la Paz.