¡No le pregunten más al ciudadano promedio!

El colombiano del común cree cuanta idiotez le pinten, sin una pizca de pensamiento crítico, sin mayor investigación y con un alarmante desinterés en la búsqueda de la verdad.

Opina - Cultura

2020-04-16

¡No le pregunten más al ciudadano promedio!

Columnista:

Carlos Ramírez-Villa

 

Yo, que ni periodista soy, sufro tremendamente cuando veo que en los principales noticieros del país, RCN y Caracol, le preguntan a ciudadanos del común cómo se sienten y qué piensan de tal o cual determinación que tomó el Gobierno. Por ejemplo, cuando en plena pandemia del coronavirus, los noticieros gastaron tiempo de su prime-time preguntando a los transeúntes cuál era su opinión sobre la cuarentena decretada.

Y es que ante la magnitud de la tragedia que se venía y la evidente falta de educación del colombiano del común, lo más sensato hubiera sido utilizar ese tiempo para comenzar la educación tan necesaria para la coyuntura. Y cuando hablo de educación, no me refiero a los vergonzosos espacios sensacionalistas de Juan Diego Alvira y similares, no, me refiero a espacios de real educación con expertos en el tema, que logren transmitir el mensaje que realmente se necesita, no ‘divertir’ ni infantilizar las situaciones, como hacen los personajes mencionados.

Además, recordemos los gigantescos problemas que han traído estas prácticas en el trasegar político y económico mundial. Los golpes populistas como el Brexit y la llegada al poder de Trump y Bolsonaro fueron evidentemente exacerbados por los medios sensacionalistas que le proveían escenario, micrófono y audiencia a la ignorancia del ciudadano promedio. Y sin irnos más lejos, recordemos lo que pasó en Colombia con el acuerdo de paz: ideología de género, entrega del país a las FARC y cuanta cosa se dijo, se creyó: además, se vio amplificada por la constante presentación de espacios de colombianos promedio —generalmente de poca educación— hablando de qué creían del Acuerdo de la Habana.

El colombiano del común cree que el ajo lo va a salvar del coronavirus, que Jesús se le aparece en el pan, en la pared, en el café; cree en los horóscopos y la astrología, cae constantemente en cualquier cadena estúpida de Whatsapp, cree que la conjuntivitis se pega mirando a los ojos y en consecuencia usa gafas oscuras, que Santos le pagó a la ONU y The Economist por apoyar la paz, o que la salida para la situación del país es el socialismo. El colombiano del común cree cuanta idiotez le pinten, sin una pizca de pensamiento crítico, sin mayor investigación y con un alarmante desinterés en la búsqueda de la verdad.

Sabiendo esto —y tal vez aprovechándolo— los principales canales televisivos del país se empeñan en preguntar a cualquier persona qué piensa de la reforma tributaria. Y peor aún, los políticos, de la rama legislativa y ejecutiva, proponen plebiscitos y referendos para que sea la masa, la ignorancia colectiva colombiana, la que decida por todos nosotros. 

Aquí es cuando recuerdo a Ricky Gervais en uno de sus standups:

“¿Saben qué tan estúpido es el ciudadano del común? Aún vendemos botellas de límpido con grandes letreros que dicen ‘No Tomar’. Quitemos esos letreros, por dos años, y luego hacemos el referendo”.

Esto es, en primera medida, una invitación a los medios tradicionales a evitar estos espacios, además de propiciar la conversación con expertos en cada uno de los temas que se traten en sus emisiones/publicaciones. Aunque esto es una invitación retórica, pues sabemos que no va a pasar.

Aquí, la invitación importante es para usted que está leyendo esto. 

¿Tiene claro qué tan estúpido es el colombiano promedio? Mucho. Asusta, ¿cierto? Nadie quiere que Don Señor o Doña Señora de la calle decida por todos. ¿Entonces qué hacer?

Primero: Seleccione.

Seleccione cuidadosamente sus fuentes de información en redes sociales. Siga solamente individuos/entidades verificadas en temas políticos y económicos. Aléjese de los titulares sensacionalistas e influenciadores de uno y otro lado. El populismo es fácil de detectar, aléjese. Es un proceso de curaduría en el que usted mismo, por el bien general, tendrá que desprenderse de sus fanatismos y muchos de sus ideales políticos y económicos. Limítese a los datos. A lo verificado. A lo comprobado.

Segundo: Dude.

Dude de todo. Así sea usted quien ha seleccionado y curado sus fuentes, es necesario contrastar constantemente información de unas fuentes con otras. El proceso de curaduría y depuración es constante. Intente nunca quedarse con lo primero que lee. Apóyese de expertos conocidos.

Tercero: Cuidado al compartir.

Comparta solamente información verificada, de fuentes con autoridad, o de esas individuos/entidades que se ha tomado el tiempo de verificar.

Cuarto: Reprenda.

Reprenda a las personas que comparten información falsa y no verificada. Hágalo en privado y en público. Contraste esa información con la que usted tiene de fuentes verificadas. En esta sociedad somos corresponsables, no podemos permitir, que ni en el más mínimo nivel, se logre desinformar. Esto nos va a llevar a cualquiera de los dos extremos.

¿Pondría usted su futuro en manos del colombiano promedio? Yo no. Ni de fundas.

 

( 8 ) Comentarios

  1. No señor, ni por el putas

    • Gracias x tan acertado comentario, estoy de acuerdo, ni siquiera toman nuestra opinión y peor deciden x nosotros y no podemos hacer nada, deberían capacitarnos en todo lo que puedan de los que está pasando pero con la verdad. Claro que en mi país no pasa nada 🙈😵😱

  2. ustedes tambien, mamertos y bienpensantes con su rancia superioridad moral, creen que su mesias de ojos saltones y su sequito de morones van a salvar el país como por arte de magia. No lo olviden, politico es politico y solo piensa en su interes personal, dejen de idealizar a esos personajes de medio pelo

  3. Yo no diría que la desinformación viene del ciudadano promedio.Aceptar esa afirmación es desconocer la poderosa manipulación y desinformación en que los medios masivos persisten en sostener al «ciudadano promedio».El ciidadano promedio tiene mucho que decir y desconocer su pensamiento y la vivencia de su realidad es negarle toda posibilidad .
    No olvidemos tampoco que la calidad de la respuesta depende de la calidad de la.pregunta.
    Atte Una ciudadana promedio
    Atte

  4. Excelente publicación, muy acertado.
    Comparto el mismo sentir, en cuestión de investigación
    No entiendo cómo las personas comparten irresponsablemente publicaciones que no investigan, no tratan de llegar a una fuente verdadera, no miran fechas, ni sitios donde fue la noticia; dan criterios llenos de diversos sentimientos pero solo llevados por lo quevmiran, más no por lo que realmente conlleva la noticia.

  5. Muy buen artículo. Desgraciadamente es lo que mantiene vivo a los Medios amarillistas: El Colombiano promedio, ignorante, agresivo y violento en extremo.

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Carlos Ramírez-Villa
Business Designer - Ingeniero Mecánico MSc Business Development.