¡No es fracking, es f**king!

Esta indignación no ha sido traducida en una expresión ciudadana en rechazo a esta tragedia ambiental, las calles están solas.

Opina - Ambiente

2018-03-29

¡No es fracking, es f**king!

Desde hace 1 mes aproximadamente, está sucediendo el desastre ambiental más grande de la historia contemporánea nacional, un gran derrame de crudo desde el poso Lizama 158 en Barrancabermeja (Santander) que ha causado la contaminación de las fuentes hídricas llegando hasta el Río Magdalena, incontables muertes de fauna y flora, así como la contaminación de cultivos y acuíferos que han causado detrimento económico y social a los habitantes y campesinos de la zona.

En redes ha sido feroz la indignación y manifestación de muchos colombianos, en especial quienes se han visto directa o indirectamente afectados, el resto del país ignora la situación o no parece preocuparles, esta indignación no ha sido traducida en una expresión ciudadana en rechazo a esta tragedia ambiental, las calles están solas.

Pero lo más grave es la ineptitud, silencio y falta de compromiso del Gobierno Nacional y de las entidades directamente implicadas. De agache han pasado ECOPETROL y la Agencia Nacional de hidrocarburos, directos responsables de la explotación y por ende de la mitigación del derrame, brillan por su ausencia explicaciones claras de lo sucedido. Con cifras dudosas de la cantidad de fluido derramado, sin explicación de la causa real y la poca claridad de sus acciones preventivas, han demostrado su pobre compromiso con aquella explotación responsable y amigable con el ambiente que hablan los defensores del extractivismo.

Se habla de temblores u otros fenómenos casi “místicos” para dar explicación a lo sucedido (solo falta Rodrigo Lara achacándole este desastre al espíritu santo), cuando todo parece indicar que este puede ser de los primeros intentos de “fracking” fallidos. Esta tecnología altamente perjudicial para el medio ambiente y quienes habitamos en él, utiliza inmensas cantidades de agua para fracturar el subsuelo para que brote el “oro negro”, esto además de ser un desperdicio del vital líquido (el agua) contamina las fuentes subterráneas de agua, intoxica la tierra y por ende a quienes beban su agua y consuman sus alimentos.

Es triste e irresponsable la actitud del Gobierno, en especial del Ministro de Ambiente, que permiten este tipo de explotación y salen tardíamente a tratar de recoger con cucharita un derrame que se gestó hace 1 mes. Qué vergüenza siento como chocoano, que este señor nacido en el pulmón ecológico del país y América, tenga tan poco compromiso ambiental y siga permitiendo la explotación indiscriminada en áreas vulnerables y la contaminación de la riqueza más grande del país: el agua.

Como personas preocupadas por el medio ambiente y la salud, debemos exigir explicaciones a la ANLA que es quien da la licencia, a ECOPETROL y ANH por su irresponsable explotación y aparente encubrimiento de los hechos; al Ministro de Ambiente su renuncia y las explicaciones que deba dar su nefasta gestión. Debemos exigir investigaciones céleres a los implicados, si salimos a las calles debemos hacerlo para que nuestra voz como sociedad impere y no la de los amigos de la explotación minero- energética que engorda sus bolsillos, ya ahítos por el dinero corrupto que beneficia mayormente intereses particulares, sobre los de toda una nación.

Importante además la coherencia que debemos tener como nación, como electorado, que manda críticas y se indigna ante la calamidad, pero sigue votando por quienes han envenenado y quieren seguir depredando nuestro medio ambiente, que con su locomotora minera y petrolera han acabado con el agro y nos han hecho un país dependiente del desangre del subsuelo con su modelo extractivista, idéntico a la Venezuela que quieren evitar en que nos convirtamos.

Sí, señores Duque y Vargas, tenemos que derrotarlos para que no acaben de repartir esta nación (para la extracción y el engorde de sus bolsillos “coimeros”) a los nacionales y extranjeros que acaban con nuestra naturaleza. Comprendan que el agua mitiga nuestra sed, nos hidrata, hace crecer la vida y los alimentos, ¡el petróleo NO!, (queremos muchos más sembrados de aguacates, no más crudo).

A este paso a Colombia la actividad extractiva desmedida, el no reemplazo por energías limpias destruirá nuestra increíble biodiversidad, dejará estériles nuestros campos y contaminará nuestro líquido vital, estaremos jodidos, así que a la nación no le espera solo fracking, sino mucho f**king.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Luis Velasco
Médico y cirujano egresado de U. De Caldas. Chocoano, apasionado de la buena música, la justicia social y la naturaleza. Librepensador. @luisveres