Medellín se ahoga

Opina - Ambiente

2017-02-12

Medellín se ahoga

Desde hace años nos venimos ahogando. La contaminación en Medellín no es nueva; el excesivo aumento del parque automotor de la ciudad; la tala indiscriminada de árboles para hacer vías; la construcción de unidades residenciales y edificios cerca a quebradas y reservas forestales, y en especial, el desinterés de la ciudadanía por tener hábitos como el uso del transporte público y la bicicleta, han contribuido a que hoy nos estemos ahogando bajo una capa de contaminación.

Y sí, puede que no se note a simple vista y sigamos viendo y viviendo como si nada, pero la bruma nos invade y nos hace perder ese horizonte de montañas verdes con el que contaba la ciudad de la eterna primavera. Y ahí radica el mayor de los problemas, que seguimos como si nada pasara y al parecer son muy pocos los que le están dando la verdadera importancia que el asunto merece.

En mi cabeza no cabe la idea del por qué las administraciones de los municipios del Valle de Aburrá no se apretaron la correa y extendieron el horario del pico y placa. Pueden decir que es un gran avance que se hayan puesto de acuerdo todos en adoptar  la medida con el horario que maneja Medellín actualmente y bla bla bla, pero eso es un paso mínimo frente a una problemática tan grave.

Estamos tres veces por encima de los niveles “permitidos” de contaminación y las consultas por enfermedades respiratorias aumentaron en un 20 %, pero al parecer a los alcaldes les pareció muy racional y poco popular exigir una verdadera disminución en la circulación de vehículos. ¿Cuál es el miedo? Si todos, y somos todos, los que finalmente sufrimos las consecuencias de estar respirando este aire.

Aumentar el horario del pico y placa o aplicarlo las 24 horas no es una decisión descabellada ni contraria al desarrollo de la ciudad, es una decisión necesaria. Hacer una sola jornada de día sin carro no es suficiente. Debemos bajarnos del carro, por salud, por vida, por respirar aire limpio. Y ese es un trabajo de común acuerdo entre las Alcaldías, las empresas de transporte y los ciudadanos.

Es cierto que desde la administración se vienen adelantando proyectos como el TPM y la chatarrización de buses viejos, una medida a celebrar, pero esa no puede ser la única solución. Aquí no se necesitan paños de agua tibia como lo anunciado e implementado el año pasado por el alcalde de Medellín Federico Gutiérrez, como suspender las actividades físicas y recreativas al aire libre en instituciones educativas y la cancelación de la ciclovía, y entiendo que la idea puede nacer desde no querer exponer a los estudiantes y deportistas a enfermedades, pero eso no esa no es una medida que disminuya la contaminación en la ciudad, esa es una medida de prevención en salud, y eso, lamentablemente, no termina con el problema, porque si uno tiene dolor de muela no va a una cita y pide hacerse un diseño de sonrisa.

La situación del medio ambiente amerita una reestructuración en muchas de las políticas de la ciudad. Esto no se soluciona con un par de ventiladores gigantes que corran el polvo, hay que enfocarse en medidas de largo aliento: en mejorar la calidad del servicio público de buses; en encontrar alternativas de transporte; mejorar la malla vial de ciclovías, extender sus rutas y mejorar las conexiones con los otros municipios del valle.

La gerencia del Metro debe preocuparse por mejorar el servicio y la frecuencia de los trenes así, quien decida bajarse del carro y usar el metro no tenga que esperar media hora en la estación Alpujarra para subirse al tren durante las horas pico.

Y como nos creemos la más innovadora, las empresas privadas deberían tomar ejemplo de otras ciudades del mundo y premiar a sus trabajadores por llegar en bici o compartir carro con sus compañeros.

De igual manera, se debe tener mucho cuidado con las licencias de construcción y a ver si por fin los arquitectos, ingenieros y diseñadores de la ciudad comienzan a pensar menos en cemento y más en verde, e imaginan una ciudad más sostenible.

Es hora de que las decisiones en el tema no las tomen solo las secretarías de Movilidad de los municipios, sino la del Medio Ambiente y el Área Metropolitana que son los verdaderos especialistas. Y que los alcaldes del Valle de Aburrá enfoquen algunos pesos que se gastan en vender su propia imagen en campañas reales de autocuidado y prevención de cara con la ciudadanía, en el barrio, en la casa y en la escuela.

Necesitamos hechos reales, necesitamos despertar. ¿Dónde está el cuidado de las autoridades? Y aún más importante, ¿dónde está el autocuidado? ¿o mejor nos seguimos ahogando?.

( 1 ) Comentario

  1. Me parece un artículo pertiente que expone muchos puntos de vista que ponen a pensar hacia dónde vamos si no se aplican medidas de fondo. Sin embargo, desde el poco conocimiento en el área considero que puede caer en juicios ligeros que lo que puede provocar es una polémica que en vez de unir voces, seguimos con quejas, descontentos, críticas y señalamientos hacia servidoes públicos u organizaciones. Yo creo que, con este artículo se abra primero un análisis a cada fuente generadora de contaminación, el comercio (fenalco en especial) sobre su postura ante una problemática como es el parque automotor, las normas tanto preventivas y sancionatorias, y cómo está actualizada la educación y conciencia ambiental; de este modo podemos exigir desde este medio y otros, espacios de reflexión y construcción de una sociedad crtítica y propositiva y que presione desde lo pacífico y con evidencias que se debe cambiar y no por decisión de ellos sino por la sociedad que presiona e ilustra la problemática que está creciendo cada día más y empeora la calidad de vida de los habitantes. Ánimo y espero que sigan con el periodismo informativo y crítico.

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Deisy Villalba
Periodista || Productora audiovisual || Fundadora de LaOrejaRoja || Defensora de la libertad de expresión.