Marcharemos sin miedo

Este mes del orgullo, representa una oportunidad para mostrar que somos resistencia, persistencia y resistiremos los embates de esos sectores «antiderechos» que están en el poder.

Opina - Cultura

2018-06-25

Marcharemos sin miedo

Junio, mes del Orgullo LGBT,  donde se conmemora la resistencia de los que hemos sido considerados históricamente enfermos y ciudadanos de segunda categoría. En Latinoamérica y en Colombia, por mucho tiempo fuimos reprimidos, obligados a estar a las sombras de las sociedades «moralmente correctas». El amor fue reprimido, los cuerpos restringidos y el espíritu doblegado por una cultura del «macho bien macho», donde todo lo que recuerde a la feminidad debe ser castigado y escondido. Aunque ser maricas, sí maricas, no Gays, no homosexuales, no recoge toda mi identidad; es una parte integral de lo que soy, de mi ser político y de mi construcción social.  Yo, este y todos los meses, no tengo miedo de seguir reclamando la ciudadanía plena, la garantía de derechos para mis hermanas que sufren, y mueren, al abrigo de un sistema heteronormado y machista.

Tantas veces he escuchado que los gays deben ser serios para ser respetados. Que tanto que reclamamos derechos, pero nos discriminamos entre nosotros mismos. Que mejor es reivindicar los derechos usando nuestros puestos laborales y nuestra «vida familiar perfecta», antes de salir a las calles con unos trapos coloridos, gritando consignas «boletas» y mostrando lo que no se debe. Me cansé, me cansé.

Hay muchos hombres homosexuales que no entienden la lucha histórica que ha significado poder tener espacio en una sociedad que restringe lo diferente y considera lo que no conoce, como una anomalía o una enfermedad.  Esos son los mismos «gays» que detestan a las mujeres trans, por considerarlas demasiado para ellos; son los mismos que buscan hombres perfectos que no sean ni negros, ni indígenas, ni pobres, ni ninguno de esos sectores que bajan estatus; son los mismos que apoyan el matrimonio igualitario, pero consideran la adopción algo antinatural. Son los mismos que defienden el lenguaje sexista y consideran que los roles de género asignados socialmente están bien.

Este mes es en memoria de nuestras hermanas Trans, esas que han tenido que luchar contra los estigmas de una sociedad que no las quiere vivas. Ellas, que bajan escalones cuando deciden vivir de acuerdo a su construcción de género. A las que llaman Transformers, a las que echan de su casa por ser quiénes son, las que creemos que solo pueden ser prostitutas, no de las dignas, y peluqueras. Esas que en Latinoamérica tienen una esperanza de vida de 35 años, menos del doble de una mujer cisgénero. Esas que muestran en los medios de comunicación como personas confundidas, enfermas y violentas. Tuvimos que esperar más de 28 años, desde la eliminación por parte de la OMS de la Homosexualidad como trastorno mental, para que también se excluyera a la transexualidad. Pero, el camino en Colombia es muy largo. Mujeres como Brigitte Baptiste, Mati González, Tatiana Piñeros, entre otras más; han dado pasos enormes y han demostrado que sus cuerpos no determinan lo que son y pueden aportar mucho a la construcción de una sociedad más justa.

¿Les cuento algo? Esos que dicen que nos discriminamos entre nosotros mismos, desconocen la artificialidad de la construcción «LGBT», esta fue resultado de un proceso de juntarnos para reclamar derechos conjuntamente, frente a una sociedad con sectores «anti-derechos» muy bien organizados, que ejercen el poder a diferentes escalas y con múltiples representaciones. Lesbianas, Mujeres Trans, hombres gays, hombres Trans, mujeres y hombres bisexuales, hombres y mujeres intersexuales, tienen características distintas y reivindicaciones distintas. Además, una coda, todo sector poblacional es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. La población LGBT no es una excepción. La endofobia persiste y subsiste. Despreciamos la interseccionalidad, al diferente, al que no se ajusta los estándares. Por eso hay que reivindicar al marica, a ese ser que no es blanco, ni europeo ni gringo; sino al que vive su orientación sexual en un país como el nuestro, plagado de prejuicios y estigmas.

Este mes del orgullo, representa una oportunidad para mostrar que somos resistencia, persistencia y resistiremos los embates de esos sectores «antiderechos» que están en el poder. Marcharemos por los millones en el mundo que no lo pueden hacer, porque hay Estados opresores que los reprimen, los encarcelan y los matan. Marcharemos por el amor libre. Marcharemos por los millones de niños que tienen que vivir con la presión social de no quererse a sí mismos. Marcharemos por las familias diversas y marcharemos por la ciudadanía plena. En memoria de los caídos, de los que nos abonaron en el camino con tanto esfuerzo y tuvieron que enfrentarse a sociedades que odian la diferencia. Un arcoíris nos acompaña como señal de que todo mejorará y amar nunca más será un delito.

 

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Imagen tomada de Shock

( 1 ) Comentario

  1. ReplyMartha Lucía Cuéllar de Sanjuán

    Excelente columna. Me encantó. Felicitaciones corazón, debes tener un orgullo gigante por tu valor y por publicarlo para que no quede en silencio. Un abrazo gigante.

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Jose Fernando Salcedo
Orgullo de ser colombiano, Marica, caribe y barranquillero, nací en el 97. Politólogo con énfasis en Políticas públicas y gobierno (Uninorte), Estudiante de maestría en Estudios Interdisciplinarios sobre el Desarrollo en el CIDER (Uniandes). Profesional de proyectos e incidencia política de Corporación Red Somos. Alt consejero de Diversidad en Alianza Global de Jóvenes Políticos Colombia. Coordinador de Asuntos Globales de Derechos Humanos y Género en PIPEC. Investigador, profesor universitario, activista, columnista. Me interesan los temas de juventud, diversidad sexual, políticas públicas, gobierno, paz, posconflicto, Derechos Humanos, Política Exterior.