Los “cuchos” y el reguetón

La salsa ha sido desplazada de su sitial de honor como uno de los géneros predilectos entre los rumberos colombianos y es el reguetón quien manda la parada hoy por hoy, duélale a quien le duela.

Opina - Cultura

2018-03-22

Los “cuchos” y el reguetón

Para muchas personas de mi generación, de esos que ya entramos en el quinto piso, el llamado género del reguetón es algo así como un invento del mismo Belcebú, creado para descarriar a nuestros vástagos con sus letras amorales, pasmosamente soeces y que se constituyen en una flagrante y peligrosa apología al sexo, el consumo de drogas y el libertinaje desenfrenado.

Si bien es cierto, que en los primeros albores de lo que hoy conocemos como reguetón, esas primeras canciones rítmicas con letras que podrían matar de un síncope a la más pudorosa y camandulera bisabuela, y que los pubertos entonaban encantados,  tal como nosotros en nuestra época  lo hacíamos con canciones de “Los toreros muertos”, “Hombres G” y muchas otras letras tachadas por nuestros padres como  deshonestas y dignas de un radical veto; hoy en día el tono vulgar del reguetón ha cambiado su tonalidad y pese a que sus letras se tachan de irremediablemente fatuas y apeadas al tema del sexo explícito, el vilipendiado género es rey en el mundo musical actual.

Nuestro país se erige como una de las plazas más importantes para todos los interpretes de reguetón y en su suelo nacieron 2 representantes mundialmente conocidos como lo son J. Balvín y Maluma. Les pisan los talones otras figuras del género como Reykon, Kevin Roldan y Manuel Turizo.

No nos digamos mentiras, la salsa ha sido desplazada de su sitial de honor como uno de los géneros predilectos entre los rumberos colombianos y es el reguetón quien manda la parada hoy por hoy, duélale a quien le duela;  tanto así que los mismos interpretes de otros géneros han optado por darle cabida a peculiares fusiones, mismas que les han permitido de alguna manera mantenerse vigentes y no desaparecer del panorama artístico, como les ha ocurrido a otros muy famosos intérpretes salseros, baladistas y rockeros, ídolos en nuestra época, que ya ni suenan, ni truenan.

La misma Shakira no ha tenido reparos en hacer dúo con Maluma, un artista dueño de amores y odios, con una carrera meteórica y un éxito para muchos inexplicable, pero que ha roto fronteras llevando el nombre de Colombia por el mundo con sus cuestionadas canciones.

No puedo negar que al comienzo el reguetón me producía escozor y hasta mal genio y fui uno de los que, como ave de mal agüero, vaticinó que el reguetón desaparecería a la vuelta de 5 años, además me resistía a reconocer que alguna melodía lograba llamarme la atención y no sé por qué carajos terminaba tarareándola.

Mis aprensiones hacia el reguetón cambiaron de tonalidad y desde otra perspectiva he aprendido a escucharlo y valorar el trabajo de esos controvertidos artistas, grandes ídolos de esta nueva generación, convencida de que todos “los cuchos” odiamos a morir el reguetón, como nuestros padres odiaron quizás el rock en español y otros géneros considerados demoníacos y como una malsana influencia.

Amo los 80’s, me siento privilegiado de haber vivido esa época con toda su música, géneros y artistas, no me avergüenza cantar a estas alturas alguna canción de plancha que evoca mi juventud, ni mucho menos que a mis recién cumplidos 50 años, me pillen tarareando cual mozalbete una canción de reguetón. Para gustos, las canciones, los géneros y los intérpretes, ¡que viva la música pelaos!.

 

 

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Javier Hernando Santamaría
Columnista, critico de TV, argumentista y bloguero de Farándula y Critica TV Un vistazo desenfadado, pero serio al acontecer de la TV latina, como también de la realidad nacional desde la perspectiva de un simple mortal que anhela una mejor Colombia Desde 1998 junto al director Julio Luzardo coordinamos el portal magazine Enrodaje.net y Cine Colombiano Colaborador en varios portales web.