Los Char y la censura previa

Resulta a todas luces inconveniente que la familia Char se consolide como un clan que en adelante liderará en Colombia la innoble práctica de la censura previa.

Opina - Medios

2020-12-09

Los Char y la censura previa

Columnista: 

Germán Ayala Osorio

 

Los medios de comunicación y los periodistas suelen enfrentarse a toda suerte de presiones conducentes a evitar que específica información salga a la luz pública. Esas acciones de intimidación terminan configurando censura oficial, cuando las amenazas vienen y son ejecutadas por gobiernos con perfiles dictatoriales, a pesar de insistir en presentarse como democráticos; pero también hay acciones intimidantes ejecutadas por empresarios, clanes o familias políticas poderosas que configuran censura previa, cuando saben o se dan cuenta, por los propios medios, que se publicará un informe periodístico en el que alguna fuente incrimina o señala a uno de sus miembros o al clan completo, en actividades ilícitas o poco santas. En esta última práctica y acción amenazante contra un medio de comunicación, cayó el Grupo Olímpica, de la familia Char.

El portal Vorágine publicó recientemente la carta que le envió el clan Char a la revista Semana, hoy en manos de la familia Gilinsky, a través del gerente distrito Centro, Supertiendas y Droguerías Olímpica, Carlos Barrera Ardila. La misiva no solo tiene un tufillo amenazante, sino que sin conocerse la totalidad del contenido del capítulo de la serie Mafialand, creada por la reconocida periodista María Jimena Duzán, deja saber que no han sido consultados miembros de la familia Char, con el fin de contrastar lo que en un segmento del video, señala el exgeneral de la Policía, Juan Carlos Buitrago. El exalto oficial dijo:

“Hay varias familias, no quiero señalar nombres, familias vigentes en la costa Atlántica, usted encuentra empresarios del fútbol, de grandes cadenas de supermercado y algunas entidades financieras, que hoy están en manos de una segunda o tercera generación de aquellos líderes regionales que en su momento eran las cabezas, los gamonales, tanto de la marimba, como del contrabando”

Al configurarse la censura previa, la familia Char y el grupo Olímpica dejan ver no solo un débil espíritu democrático, que se desprende de la libertad de prensa y del derecho que tenemos los colombianos a recibir información veraz y oportuna, sino un carácter amenazante, que se desglosa de su ubicación privilegiada en el mercado, a través de la pauta comercial que sirve de sustento económico a los medios masivos.

Antecedentes de censura previa no conozco, pero sí de vulgares y mafiosas presiones que en su momento sufrió El Espectador, del empresario Jaime Michelsen Uribe, quien en su momento estuvo al frente del grupo Gran Colombiano y amenazó con retirar la pauta del diario bogotano, porque venía informando de irregularidades en el manejo financiero del señalado grupo. De ese episodio, don Guillermo Cano Isaza dejó esta reflexión, que convendría que recogieran con atención los Char:

“Creo que la clase dirigente, que maneja los resortes de la publicidad en un país democrático, debe entender que será mucho más respetable y respetada si abandona retaliaciones o halagos en intentos estériles y fallidos de modificar, cuando no tiene razón, las líneas políticas e informativos de los órganos de expresión e intenta colocar sus órbitas de influencia y de presiones inaceptables e indebidas, en aquellas donde se mueve y debe moverse la libertad de expresión”

Así entonces, la misiva del grupo Olímpica constituye una vulgar y sucia presión a un medio masivo y a una periodista que tiene la obligación ética de informar y de pulsar a quienes ostentan alguna forma de poder. Y la mejor forma de cumplir con ese mandato deontológico es esculcar el pasado de aquellos que han venido acumulando poder económico y político y en buena medida, han convertido a la política, en un negocio.

Resulta a todas luces inconveniente que la familia Char se consolide como un clan que en adelante liderará en Colombia la innoble práctica de la censura previa. Ya tienen a uno de sus miembros como presidente del Senado. A lo que se suma, que tendrán procuradora y muy seguramente, candidato presidencial. Si piensan gobernar con el nulo espíritu democrático y con el tono amenazante de la misiva enviada a la revista Semana, entonces pasarán de acciones de censura previa, a censura oficial, como en las más ignominiosas dictaduras del Cono Sur.

Adenda: en Blu Radio, la periodista Camila Zuluaga y sus colegas abordaron el tema de la carta enviada a Semana, pero lo hicieron con cautela o quizás con algo miedo, por el poder económico (pauta publicitaria) de los supermercados Olímpica. La acción de censura previa de los Char debió convocar a todos los medios masivos para analizar el asunto. Es más, se espera un pronunciamiento de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP). 

( 1 ) Comentario

  1. La principal consecuencia de la absurda guerra emprendida contra las drogas ilícitas, y contra los cultivos ilegales, es el mimetismo que se crea dentro de la sociedad entre lo que es ilegal y lo lícito, y Colombia es el mejor ejemplo de ello, estando hoy en manos de gobernantes, y de muchos partidos políticos, permeados por el narcotráfico y su poder corruptor

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Germán Ayala Osorio
Docente Universitario. Comunicador Social y Politólogo. Estudiante del doctorado en Regiones Sostenibles de la Universidad Autónoma de Occidente.