Las ideas gaitanistas en Colombia

El legado de Gaitán seguirá vivo en la memoria del pueblo colombiano.

Opina - Política

2020-04-11

Las ideas gaitanistas en Colombia

Columnista:

Ancízar Villada

 

Ayer se cumplieron 72 años del magnicidio de “El caudillo del pueblo”, el maestro Jorge Eliécer Gaitán Ayala. Desde el año 2011, se aprobó la Ley 1448 en el Congreso de la República, mejor conocida como la Ley de Víctimas, cada 9 de abril, el Estado colombiano conmemora a las víctimas del conflicto armado. A pesar de que es una noble iniciativa por la memoria y solidaridad con los familiares de las víctimas del conflicto, considero un despropósito que el mismo Estado, hasta el día de hoy, solo reconozca a las víctimas de la guerra de los hechos ocurridos a partir del 1 de enero de 1985, y no reconozca a las millones de familias que han sido afectadas por la violencia en hechos acontecidos en fechas anteriores a las mencionadas en dicha ley.

Uno de esos crímenes no reconocido por la ley en Colombia, es el crimen de lesa humanidad que se perpetró en contra del movimiento gaitanista y el mismo Gaitán, lo que menciono está bien documentado por las fuentes históricas y, todo indica, que el Gobierno colombiano de aquel entonces fue quien ejecutó al líder político que se caracterizó por hacer denuncias en contra del establecimiento de las élites políticas en su momento: la oligarquía conservadora, liderada por Mariano Ospina Pérez (hijo del expresidente Mariano Ospina Rodríguez) y Laureano Gómez; y la oligarquía liberal, encabezada por Gabriel Turbay Abunader y Alberto Lleras Camargo.

Las ideas gaitanistas y los ciudadanos que sentían afinidad ideológica a este proyecto político en Colombia fueron blanco de la persecución de la élite liberal y conservadora, los políticos se dieron cuenta del peligro que significaba Gaitán para sus intereses desde los años treinta. Desde su curul en la Cámara de Representantes, el abogado penalista denunció la barbarie acontecida en la Ciénaga del Magdalena en contra de los trabajadores bananeros de la United Fruit Company, cuando el Gobierno del presidente conservador Miguel Abadía Méndez, ordenó al Ejército ejecutar centenares y, quizás, miles de trabajadores, hombres y mujeres pobres que demandaban a la empresa estadounidense mejores condiciones laborales y un trato más digno.

Con la majestuosa oratoria que caracterizó a Gaitán y con las pruebas ofrecidas como buen abogado penalista, el entonces joven político demostró la podredumbre de la política en Colombia, donde los intereses económicos están por encima de los intereses de los trabajadores y los más humildes.

Aunque Gaitán llegó a la esfera política desde el Partido Liberal, este quiso hacer un movimiento político sin precedentes, deseaba formar un partido político ajeno a los partidos tradicionales; en aquella época hacer política sin el bipartidismo Liberal y Conservador era imposible.

A pesar de las dificultades para crear un movimiento político independiente, Gaitán creó la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria (UNIR), aunque fracasó en su intento de crear un partido político exitoso ajeno a los partidos tradicionales, el “Tribuno del Pueblo” logró establecer una nueva doctrina política, con una ideología basada en el nacionalismo, ajena a los intereses de potencias extranjeras, y el liberalismo social, haciendo eco de las ideas de Rafael Uribe Uribe, para que el Partido Liberal no fuese el partido de caciques y las élites políticas de siempre, sino que fuese el partido que defendiese los intereses de “los de abajo”, los intereses del pueblo.

Nosotros no decimos que el hombre debe ser un esclavo de la economía, decimos que la economía debe estar al servicio del hombre”, es una de las citas que resume el pensamiento político y económico de Gaitán, quien no olvidó las ideas expuestas en su tesis de grado Las ideas socialistas en Colombia; su preocupación por el problema de la distribución inequitativa de la tierra en Colombia, mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, la redistribución de la riqueza y la justicia social.

Esas fueron las ideas que la clase política colombiana quiso silenciar aquel 9 de abril de 1948, y así los intelectuales orgánicos de la aristocracia oligárquica y los detractores de los gaitanistas lo acusen de fascista, comunista, o golpista, lo cierto es que el país aún no se despierta de la pesadilla que generó el asesinato de Gaitán. Mientras los cleptócratas de la clase política sigan robando y matando, las ideas gaitanistas en Colombia serán leídas y recordadas por los colombianos. El legado de Gaitán seguirá vivo en la memoria del pueblo colombiano. 

 

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Ancízar Villada Vergara