La vil imagen del Ejército Nacional y el Estado

Colombia duele. Colombia llora la violencia y lamenta injusticias en esta espiral de la maldad ordenada desde la institucionalidad. Ya no distingo entre un paramilitar, un guerrillero y el Ejército.

Opina - Política

2020-06-30

La vil imagen del Ejército Nacional y el Estado

Columnista:

Andrés F. Benoit Lourido

 

El Ejército Nacional de Colombia trina: “¿Cuál de nuestras campañas institucionales le genera mayor recordación? 1. Los héroes en Colombia sí existen. 2. #HéroesMultimisión. 3. #HéroesBicentenarios”. Hubo 11 532 votos en Twitter, el 85.2 % de los resultados fueron para “Los héroes en Colombia sí existen”. Mientras que anunciaban este tweet, en algunas regiones del país estaban acosando y violando a menores de edad. 

Los hombres armados legalmente y reconocidos por el Estado representan uno de los mayores riesgos para la población colombiana. No hay seguridad, no hay transparencia, no hay heroísmo como declaran. Hay sangre verde y violencia de lesa humanidad reinando en su poder.

Colombia tiene uno de los ejércitos más poderosos del continente e invierte en esta vergonzante institución mucho más que cualquier otro país de América Latina. El Gobierno gasta miles de millones en armamento, dotación, mantenimiento, operaciones y ciberinteligencia en un instrumento que generalmente daña comunidades y asesina a quienes, se supone, deben proteger; ellos hacen parte de los 6479 casos conocidos este año de violaciones a menores de edad.

¿Por qué el Ejército se esfuerza por una imagen y aceptación social en medio de una reputación tan miserable ocasionada por su corrupción, asesinatos, desapariciones y violaciones? El conflicto no es solamente por unas cuantas “manzanas podridas” de la institución, es toda una coyuntura avalada por este Gobierno vil que no se agota en perpetuar el abuso a su sociedad. 

“Mucho cuidado con esto @mindefensa que no sea un falso positivo como ha sucedido antes”, dijo María Fernanda Cabal ante el grave delito de los soldados a la niña de la comunidad Embera. E Iván Duque, se pronuncia con pretensiones de popularidad diciendo: “Si nos toca estrenar con ellos la cadena perpetua, la vamos a estrenar con ellos y con cualquiera que quiera pisotear la dignidad de un niño”. Por otro lado, el manejo del caso por el fiscal Francisco Barbosa es más indignante: imputa cargos a los 7 militares que abusaron de la niña como acceso carnal abusivo y no como acceso carnal violento. Así insinúa que la menor consintió su violación.

El Ejército Nacional comete crueles acciones delictivas avaladas por un Gobierno burocrático con discursos irreflexivos y cargados de odio. Cito al ‘Matarife’ instando: “Muchos de quienes apoyamos al Gobierno consideramos que se requiere que la aviación militar debe bombardear al terrorismo, día y noche, sin tregua”. Yo cuestiono quiénes son los terroristas. El terrorismo es la destrucción y la creación de un clima de terror e inseguridad, usando la intimidación o cualquier acto violento para infundir terror. Son los soldados de la patria quienes conocen a la perfección esta definición poniéndola en práctica.

Colombia duele. Colombia llora la violencia y lamenta injusticias en esta espiral de la maldad ordenada desde la institucionalidad. Ya no distingo entre un paramilitar, un guerrillero y el Ejército; me resulta redundante y siento una sociedad burlada, abusada y asesinada de una manera directa por este narco-Estado que continúa caracterizándose por la impunidad, por su desprecio y abandono a los territorios del país.

La historia relata lo que realmente son.

 

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Andrés F. Benoit Lourido
Comunicador Social y Periodista. Colaborador de prensa escrita en medios digitales independientes, CM de la Casa Editorial El Tiempo; amante de la cultura y musicómano.