La utilidad del secuestro de Salud Hernández

Opina - Conflicto

2016-05-29

La utilidad del secuestro de Salud Hernández

La retención o el secuestro de la periodista Salud Hernández-Mora por parte del ELN deja varias reflexiones alrededor de los intereses de las empresas mediáticas, los mismos que llevaron a sus periodistas a cometer varios errores y por esa vía, afectar aún más la credibilidad del periodismo; de igual manera, lo sucedido con la columnista deja lecciones para el Gobierno, para el propio grupo guerrillero y por supuesto, para la propia periodista colombo-española. Lo sucedido debería de dejar enseñanzas por los errores en los que incurrieron los periodistas, la dirigencia de esa guerrilla y el propio Presidente en su calidad de Jefe de Estado y máximo responsable del orden público.

Inicio con los errores en los que incurrió la Gran Prensa bogotana, en especial los medios y los periodistas de los canales televisivos RCN y Caracol. Es claro que en la actual coyuntura política, el registro del hecho de la desaparición y retención de la periodista colombo-española tuvo motivaciones más políticas que periodísticas. Me explico: editores y periodistas desconocieron el delicado contexto por el que atraviesa el país. Buscaron afectar, una vez más, el ya de por sí difícil arranque de la fase pública del proceso de negociación entre el Gobierno de Santos y la guerrilla del ELN.

Al hablar de secuestro, los periodistas olvidaron que en la zona del Catatumbo operan disímiles grupos armados ilegales, entre ellos el ELN, lo que de inmediato hace que la retención de cualquier ciudadano haga “parte del paisaje”, dado que dentro de las tareas y operaciones de estas agrupaciones ilegales está el saber y reconocer quién entra en sus territorios y con qué intenciones.

De esta manera, la retención, como concepto jurídico, se relativiza en la medida en que para el caso no lo hizo una autoridad legalmente constituida, pero sí una que ha conquistado su legitimidad sobre la base de un enorme vacío de poder dejado por la ausencia o debilidad del Estado colombiano y por supuesto, por el ejercicio de la violencia física y simbólica que acompaña a todo grupo armado que desee permanecer dentro de un determinado territorio.

Así entonces, la Gran Prensa bogotana armó un novelón con el secuestro o retención de Salud Hernández-Mora, a sabiendas de que la periodista ingresó a la zona del Catatumbo a realizar un trabajo periodístico a partir de una aparente cita que alguien del ELN le había dado. Sobre este asunto hablaré más adelante. En declaraciones, ya en libertad, a la cadena radial Wradio, la columnista señaló que “no sabía que el ELN le tenía preparada una trampa”.

Al desconocer esa circunstancia, de inmediato los periodistas activaron un particular sentido de la solidaridad de cuerpo, dejando de lado la experiencia, el arrojo y el carácter de la periodista Hernández-Mora. Los colegas de la periodista colombo-española la presentaron al país como una periodista más, cuando claramente estamos ante una columnista que goza de prestigio internacional y que dentro del país tiene fuertes contactos con sectores de la Derecha y simpatías ideológicas con la extrema derecha.

En esa línea, no se retuvo a un reportero o periodista del montón. No, se trataba de Salud Hernández-Mora quien, insisto, entró a la zona porque previamente había concertado una cita con alguien del ELN. Ella no fue sacada de su apartamento o apresada al salir de cine o de un supermercado. No se trató, en estricto sentido, de una afrenta contra la libertad de prensa y expresión, como periodistas y políticos aseguraron.

Es claro, entonces, que el tratamiento que la prensa bogotana le dio al suceso tuvo motivaciones políticas, encaminadas a afectar el proceso de paz con el ELN y por ese camino, generar un mal ambiente político y electoral para la eventual refrendación del Acuerdo Final al que se logre llegar en las negociaciones de La Habana. Los medios bogotanos RCN y Caracol no buscaron defender a una colega de la terrible práctica del secuestro. Por el contrario, la Gran Prensa usó a Hernández-Mora para torpedear un ya de por sí difícil proceso de negociación entre el Gobierno y la guerrilla del ELN.

Ahora reflexionemos alrededor de las actuaciones de Salud Hernández-Mora. Su cercanía con el proyecto paramilitar y en particular su simpatía con el entonces comandante de las AUC, Carlos Castaño, la convierte en una ficha de la Derecha colombiana, que se vale de su ejercicio periodístico y de sus privilegiadas tribunas de opinión para atizar el fuego, es decir, para descalificar los procesos de paz que de forma paralela el Gobierno intenta sacar adelante con las Farc y con el ELN. Por lo anterior, la presencia de Hernández-Mora en el Catatumbo no puede mirarse exclusivamente como parte de su trabajo como periodista. Como alfil de la Derecha, las actividades periodísticas de la controvertida periodista siempre deberán reconocerse dentro del proyecto político de ese sector político, militar, social y económico interesado en perpetuar la guerra interna.

La columnista del diario EL TIEMPO debe decirle al país con quién del ELN concertó una cita. Y lo debe hacer, porque esa circunstancia bien podría explicar el por qué fue retenida por guerrilleros o milicianos de esa agrupación armada ilegal. ¿Sabía el COCE de la entrevista? ¿Algún miembro del COCE había concertado con la periodista un encuentro en esa zona del Catatumbo? ¿Por qué Salud Hernández-Mora dijo sentirse “traicionada” por el ELN? ¿Le falló el contacto, fue engañada o dentro de esa organización guerrillera hay miembros que de manera inconsulta aceptan reuniones con periodistas que, como Salud Hernández-Mora, los ha calificado como ratas y que claramente es una detractora del proceso de paz de La Habana y de cualquier negociación política que se adelante bajo los principios de la Justicia Transicional? Son muchas preguntas. Ojalá la avezada periodista las pueda responder pronto.

Ahora revisemos las actuaciones del Gobierno en cabeza de Juan Manuel Santos Calderón. El manejo de la situación fue desacertado porque el Presidente se dejó presionar por la prensa bogotana que desde el primer momento en el que se supo de la “desaparición” de la periodista colombo-española, se dispuso a buscar respuestas del Primer Mandatario.

Y ante la situación claramente provocada, el Gobierno mantuvo contacto con el ELN para buscar pronta solución. Solución que demoró casi ocho días, porque se ordenaron operativos militares y acciones de inteligencia para dar con el paradero de la columnista y el de los periodistas de RCN que entraron a la zona tras el rastro de la periodista que escribe para EL MUNDO, de España. De esta manera, terminó el Gobierno facilitándole las cosas a la gran prensa bogotana que de tiempo atrás no lo acompaña en sus esfuerzos de ponerle fin al conflicto armado interno a través de la negociación política.

En cuanto a la acción misma del ELN, hay que señalar que este grupo le debe al país una explicación más clara del por qué de la retención de Salud Hernández-Mora. No basta con señalar que se produjo debido a operativos de rutina que esa guerrilla hace para tener y ejercer control territorial en las zonas en donde opera.

Y de nuevo, esa agrupación subversiva le sirve en bandeja de plata a las empresas mediáticas el inicio de la fase pública, con el claro objetivo de que no se avance. Y lo hace, porque los canales de televisión RCN y Caracol se han encargado de sensibilizar a las audiencias sobre la inaceptable práctica del secuestro, así la situación de la retención de Hernández-Mora se haya dado en las circunstancias contextuales aquí descritas.

Imagen cortesía de http://cdn.colombia.com/

Imagen cortesía de http://cdn.colombia.com/

Con todo y lo anterior, va quedando claro que hay en el país importantes y poderosas empresas mediáticas e influyentes periodistas de radio, televisión y prensa escrita, en especial los que operan en ciudades capitales importantes, que están alineados con el proyecto político de sectores de la Derecha y la ultraderecha, con el que se busca insistentemente torpedear los procesos de paz con Farc y ELN.

Y más adelante, esos mismos sectores de poder económico, militar y político buscarán evitar la efectiva y eficiente implementación de los acuerdos a los que se lleguen con esas dos guerrillas. Llegado ese momento, pasaremos de un conflicto armado interno, a una especie de guerra político-mediática contra la consolidación de escenarios de posconflicto.

( 1 ) Comentario

  1. Definitivamente detras de todo esto debe estar uribe el enemigo # 1 de la paz como tampoco podemos negar que salud es uribista entonces ….todo tramado para entorpecer la paz …..

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Germán Ayala Osorio
Docente Universitario. Comunicador Social y Politólogo. Estudiante del doctorado en Regiones Sostenibles de la Universidad Autónoma de Occidente.