La TV colombiana en su laberinto

Seguimos condenados a lo que dictan 3 o 4 personas endiosadas vitaliciamente en el curubito de los canales y productoras de TV: su palabra es ley, impidiendo de tajo, una beneficiosa renovación con la apertura a nuevas ideas, escritores y contenidos.

Opina - Medios

2019-03-11

La TV colombiana en su laberinto

La TV colombiana se encuentra inmersa actualmente en un laberinto sin aparente salida: una pasmosa monotonía se apoderó de los 2 canales privados. El Canal RCN asume con creces las consecuencias de su pésimo direccionamiento y una cadena de estrategias erróneas, que se aúna al ya cacareado tema de su marcado sesgo político, el culpable señalado por muchos, de la gran estampida de sus telespectadores.

Y ni qué hablar del Canal Caracol, quien pese a mantener el liderato en rating, no pueden sus directivos vanagloriarse, ya que desde hace varios años se valen de la misma fórmula facilista y trillada para mantener cautiva a esa teleaudiencia que aún ve TV abierta, y la cual lamentablemente, se da por bien servida con contenidos donde la calidad integral no se evidencia como en otras destacables épocas, cuando se producían programas con verdadera mística y no solo se avizoraba como ese negocio que debe ser rentable a toda costa sacrificando la calidad.

Hay un marcado e inexplicable temor al riesgo. Todo se circunscribe ahora a producir temporada tras temporada de 3 realities, a seguir explotando la narcotelenovela y la llamada bionovela, a llenar franjas con repeticiones de viejos éxitos o telenovelas turcas como únicas alternativas para seguir cautivando a los conformistas televidentes que quizás no tienen acceso a otros medios de entretenimiento, o simplemente, no quieren fungir como espectadores críticos y tomar el dominio del control remoto, filtrando sin aspavientos toda esa televisión basura con la que nos atosigan día a día y obligar a los zares que la producen, a tener respeto por quienes les generan su riqueza.

El Canal 1 Colombia no ha tenido más remedio para sobreaguar ante el Canal Caracol, que recurrir a esa misma fórmula, donde la TV basura se convierte en el instrumento ideal para alcanzar cifras salvadoras de rating.

Una desazón y pesadumbre me queda al ver que una producción como “Sin senos sí hay paraíso” sea el sostén principal de un canal que no repuntaba en audiencia desde su relanzamiento.

Con el respeto del señor Gustavo Bolívar Moreno, escritor, periodista, senador y guionista, pero dicha saga es la representación pura de la “TV basura”, esa  misma con la que ha llenado sus cuentas bancarias con millones de dólares, pero a costa de venderle a la juventud antivalores y la vitalicia estigmatización de la cultura colombiana.

Pocos son los aciertos de las directivas de Canal 1 Colombia, y pocas las esperanzas que se tienen frente a la recuperación del Canal RCN, donde a la fecha no han dado señas mínimas de la esperada estrategia que les permita salir del laberinto, por ahora se apean como náufrago en altamar, de la siempre exitosa “Yo soy Betty la fea”.

En mi labor como crítico de TV no había vivenciado una crisis creativa tan marcada, son contadas las propuestas que resaltan nuestra identidad, nuestro quehacer, el sentir colombiano, esa mística característica de la época dorada.

Seguimos condenados a lo que dictan 3 o 4 personas, endiosadas vitaliciamente en el curubito de los canales y productoras de TV. Su palabra es ley, impidiendo de tajo, una beneficiosa renovación con la apertura a nuevas ideas, escritores y contenidos.

Lamentablemente en Colombia hay muchos escritores, guionistas, productores, con estupendos proyectos guardados en la gaveta de un escritorio o un PC, como consecuencia del monopolio y ese mesozoico círculo dominante.

Lo que se vislumbra a futuro es el pleno dominio de las plataformas streaming, las nuevas generaciones ven muy poca televisión abierta, no están dispuestas a someterse a rutinas y a la imposición de contenidos, consumen lo que les atrae y desechan lo demás, bueno o malo, el objetivo es satisfacer sus volubles gustos y expectativas.

Los canales de TV abierta deben estar dispuestos a reinventarse continuamente, como lo hacen los artistas ante los embates de las nuevas corrientes y géneros musicales, respondiendo de inmediato a las exigencias de estas nuevas generaciones, lo obsoleto desaparece sin remedio.

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Javier Hernando Santamaría
Columnista, critico de TV, argumentista y bloguero de Farándula y Critica TV Un vistazo desenfadado, pero serio al acontecer de la TV latina, como también de la realidad nacional desde la perspectiva de un simple mortal que anhela una mejor Colombia Desde 1998 junto al director Julio Luzardo coordinamos el portal magazine Enrodaje.net y Cine Colombiano Colaborador en varios portales web.