La Tele-TRANSfobia y la violencia cis-temática en Colombia

Los canales, como medios de comunicación, influyen en la representación de la realidad y la manera en que sus audiencias le interpretan. Sin embargo, cuando son instrumentalizados para reproducir discursos de odio que segregan a poblaciones minorizadas, terminan siendo una amenaza a las experiencias de vida disidentes del cis-tema, especialmente, para la población trans.

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2021-11-08

La Tele-TRANSfobia y la violencia cis-temática en Colombia

Autora:

Luciana Avendaño

 

Parto diciendo que no veo televisión, al menos, dos de los canales más vistos por un colombiano promedio: Caracol y Rcn. Pero, en sociedades de la información, como las de hoy, es complejo no enterarse de algún proyecto en la parrilla de programación de los mencionados canales.  

Tal es el caso del reality show emitido por Caracol Televisión de lunes a sábados en horario familiar (8 p. m.), Yo me llamo 2021. El cual, además de ser un programa muy visto por los talentos que allí debutan, preocupa el nivel de respeto hacia la otredad en su diferencia. Pues, en una de las audiciones, se presentó una mujer trans imitando a Britney Spears con su tema Baby one more time; lamentablemente, no pasó.

¿Lo preocupante? El momento en que Amparo Grisales, miembro del jurado, se levanta de su asiento y se dirige a ella con una lupa enorme, a revisarle todo el cuerpo, al punto de agacharse y ponérsela en la entrepierna, para después comunicarle al jurado con un gesto que la participante es trans.

Por si fuera poco, justo en el momento en que ella sale del escenario, Grisales menciona a sus compañeros:

«No se dieron cuenta que es hombre? Pensé que no se habían dado cuenta».

Y con un tono arrogante, procede a feminizar la imagen de Yeison Jiménez, provocando que sienta vergüenza por haberse referido a su apariencia física con un «Ay, Dios mío», mientras César Escola, guarda silencio y hace gestos burlescos sobre el tema.

Así es como los medios televisivos nos han representado por mucho tiempo a quienes poseemos orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género diversas: cuerpos ridiculizados, sexualizados y burlados; reforzando estereotipos que constituyen barreras socioculturales e institucionales, vulnerando derechos tan fundamentales ligados a este asunto como la identidad de género, la personalidad jurídica y la intimidad.

De tal forma, al ser los medios, parte responsable de la evolución, de-re y construcción del lenguaje, este tipo de comportamientos legitiman la violencia y aniquilan la existencia de las experiencias de vida trans. ¿Por qué tanta obsesión con saber que hay entre las piernas de los demás?

Es una realidad vergonzosa. De entrada, sexualizan nuestros cuerpos y suponen que estamos disponibles para su consumo o de no ser de esta manera, por qué Yeison Jiménez expresó que, se había dado cuenta porque estaba sobrio y no ebrio en un bar donde tal vez habría «caído»; de lo contrario, «de haber sido una mujer le hubiese dicho mamasita» como si nos agradara recibir «cumplidos», cuando no los hemos pedido.

¿Sabrán ellos que de lo que va del 2021 han asesinado a más de 25 mujeres trans en Colombia? ¿Reflexionarían sobre los 3.314 homicidios y feminicidios a personas trans en todo el mundo entre el 1 de enero del 2018 y el 30 de septiembre del 2019? ¿Pensarían en las casi 500 víctimas asesinadas en el país desde 2014 hasta 2019? ¿Les importaría siquiera las víctimas sexualmente diversas en el marco del conflicto armado? Seguramente no, porque no somos incluidas/os-es en la sociedad.

Pero hay cifras. Transrespeto vs. Transfobia en el mundo (TvT), documentó entre 2019 y 2020, 350 víctimas de asesinato por motivos de identidad de género, siendo América Latina la región más violenta y ubicando a Colombia en el cuarto puesto, con 21 casos después de Brasil, México y Estados Unidos.

Lo más grave es que quedan en la impunidad, ya sea por falta de legislación, prejuicios por parte de los funcionarios del Estado, falta de infraestructura, represión policial o por la decisión de las víctimas de no denunciar por temor a que sus agresores tomen represalias sobre ellas, especialmente en zonas donde no hay presencia estatal. Por ejemplo, Colombia Diversa ha establecido cerca del 90,57 % de impunidad en casos de violencia a personas LGBTIQ+, donde los procesos abiertos por más de 20 años son del 91 % en mujeres trans y 100 % en hombres trans.

Casos como los de Juliana Giraldo, asesinada en un control del ejército por un uniformado, al igual que de Melibeth Marchena en Magdalena, asesinada frente a su casa o el de Luciana Moscoso en Bogotá, suceden con mucha frecuencia. ¿Y qué papel juegan los medios? Cuando se reportó la muerte de Juliana, la cadena radial La FM, sacó un titular: «Hombre Murió tras disparo de militar en medio de retén en Miranda, Cauca». Este tipo de lenguaje logra revictimizar, fomentar la transfobia y deshumanizar a la víctima; naturalizando la subalternización de los cuerpos, poniéndoles como territorios en disputa, justificando la violencia, el control político y mediático.

 A esto, agregarle la complicidad del Estado. En 2009, la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), le pidió al Gobierno colombiano que atendiera los feminicidios y homicidios de la población trans, pero bueno, sabemos que en ese momento el Gobierno Uribe estaba más concentrado en su seguridad «democrática», buscando ganar una guerra con 6402 inocentes.

Y ni qué decir del actual Gobierno que ha hecho hasta lo imposible por hacer trizas el acuerdo de paz y todo lo que la administración Santos logró dejar, entre esos, la Política Pública Nacional LGBTI expedida mediante Decreto el 28 de mayo de 2018 y aunque, la Corte Constitucional ha exigido su implementación, hasta hoy, nada se ha hecho.

En efecto, a diario, la población trans lidia con barreras tan enormes como el acceso a la educación, son muy pocas las personas trans que acceden a espacios de formación superior y que logran terminar el colegio; la atención en salud es precaria y querer acceder a una vivienda y trabajos dignos fuera de espacios de criminalización y violencia, es un reto. La mayoría se encuentra en condiciones de vida que terminan provocando ciclos de pobreza extrema en una población que no supera los 35 años como estándar de vida.

Si bien, varias personas trans, están llegando a los espacios de representación o a cargos públicos y privados, sigue siendo muy poco el registro y amplía la marginalización. Hay experiencias de vida trans más privilegiadas que otras y tratar de generalizarlas a todas, es un error; cada proceso es diferente. Por tanto, se necesita más acceso y garantías de permanencia con cero experiencias de discriminación en la educación, en el trabajo, acceso universal en la salud y en últimas, hacer cumplir, lo que constitucionalmente se supone, todos los colombianos tenemos: derechos.

Pero, sobre todo, una despatriarcalización del poder, del saber, de los medios; una feminización política que permita a muchas/es liderar proyectos para que ni en la televisión ni en cualquier otro espacio, nos hagan sentir en un «no lugar». Finalmente, es hora de tomarnos todos los espacios y gritar: LAS VIDAS TRANS, IMPORTAN.

Adenda. La Fundación Grupo de Acción y Apoyo a Personas Trans (Gaat), publicó en marzo de este año su informe TRANSidentifiquémonos en el que se exploran todas las barreras a las que se enfrentan las personas trans a la hora de querer ejercer su derecho a la identidad como punto clave para el pleno goce de más derechos. Mientras tanto, lo razonable sería que Caracol Televisión, Yo me llamo y el jurado calificador, se disculparan públicamente. De lo contrario, podrían verse inmersos en asuntos legales.

( 2 ) Comentarios

  1. Me parece muy bien por Amparo, y no tiene porque disculparse sino ratificarse, ni ella ni el equipo ni nadie tienen porque pedir disculpas, mas cuando un hombre esta suplantand una mujer o viceverza sin antes ientificarse como lo que es. El que puede verse inmerso en asuntos legales es el marica que quiere engañarnos.

    • ¿Asuntos legales?, ¿cuáles?, ¿suplantación? De qué habla Francisco, de que hay personas como usted a las que les gusta ridiculizar, no será usted miope.

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Luciana Avendaño
Comunicadora Social y Periodista. Universidad Surcolombiana. Diplomada en Sociología Política. Apasionada por la Historia. ''Los grandes periodistas logran, a través de las palabras, ponerle un espejo enfrente a una sociedad que no le gusta verse a sí misma. [...] Hay que tener cuidado con lo que se pregunta, piensa y escribe; es una labor de alta cirugía conceptual y periodística donde la pluma debe tener la precisión de un bisturí.''