La nulidad de la elección de Antanas Mockus

No se entiende la razón por la que se interpretaron unos actos jurídicos, celebrados por un delegado, como realizados en forma personal y activa por el delegante y sin que se hubiese probado el interés de este último en esos negocios.

Opina - Política

2019-04-15

La nulidad de la elección de Antanas Mockus

El pasado 11 de abril, la Sección Quinta del Consejo de Estado declaró la nulidad del acto que declaró la elección de Antanas Mockus Sivickas como Senador de la República, para el período constitucional 2018-2022.

La tesis que desarrolla la Sala mayoritaria y que le permite concluir que efectivamente el profesor Mockus intervino en la celebración de dos contratos celebrados por CORPOVISIONARIOS, entidad sin ánimo de lucro de la cual era su representante legal, en el período inhabilitante (dentro de los seis meses anteriores a la elección), con la Agencia de Cundinamarca para la Paz y el Posconflicto y la UAESP, se concreta en el hecho de que, a pesar de no haberlos suscrito materialmente, estos deben considerarse celebrados por él (obviamente como representante legal de CORPOVISIONARIOS), en el entendido de que quien los firmó, el Director Ejecutivo, era su delegado en la representación legal de la persona jurídica y actuó como su mandatario y representante.

El  fallo causó malestar general en la sociedad, dadas las altas cualidades humanas, éticas y morales del senador Mockus, por cuanto, independientemente de su juridicidad o legalidad, para muchos la decisión del Consejo de Estado constituye no solo una muestra de falta de equidad, entendida como ausencia de justicia natural en oposición a la ley escrita, sino también una gran iniquidad.

Y es que sin conocer el contenido del salvamento de voto de la consejera Lucy Jeannette Bermúdez, quien se apartó de la decisión mayoritaria de la Sala, no se entiende por qué la misma Corporación en otro fallo reciente, relacionado con el proceso adelantado por pérdida de investidura en contra del senador, encontró que esa misma causal de inhabilidad no se estructuraba.

En un país como Colombia, con altos índices de impunidad respecto a delitos relacionados con la corrupción, aunque no se trate en este caso de una investigación penal, se envía un pésimo mensaje a la sociedad, por la persona en quien recae la sentencia, que podría indicar cierto trasfondo político en la decisión.

En efecto, si las causales de inhabilidad son personales, taxativas, rígidas y de aplicación restrictiva, excluyen la analogía excepto en lo favorable, debido a que limitan la libertad y los derechos de las personas. Y si el Consejo de Estado sostiene que se considera intervención en la celebración de contratos aquellas gestiones o actuaciones que indiquen una participación personal y activa en los actos conducentes a la celebración de estos, que permitan develar un claro interés sobre ellos, no se entiende la razón por la que se interpretaron unos actos jurídicos celebrados por un delegado como realizados en forma personal y activa por el delegante y sin que se hubiese probado el interés de este último en esos negocios, sobre todo cuando se trata de verificar la estructuración de una causal de inhabilidad, se insiste, independientemente de que se hable de un mandato con representación.

Para infortunio del profesor y de los más de 500 mil electores, la sentencia del Consejo de Estado es de única instancia y por tanto inapelable.

No obstante, es factible que el directamente afectado con la decisión y algunos de los votantes acudan a la tutela, con el fin de que se garanticen los derechos fundamentales al debido proceso y a la representación política efectiva y será, en últimas, la Corte Constitucional la que terminará resolviendo este asunto, muy seguramente cuando la seleccione para su revisión. Nada está dicho. Todo está por decirse y decidirse.

 

Foto cortesía de: El Espectador

 

( 1 ) Comentario

  1. La envidia es la madre de la corrupción en nuestro país. Es así como la legislación acomodada a intereses particulares es la cualidad que creen tener los componedores de las leyes y su aplicación acomodada perversamente han hecho de nuestro país uno de los más corruptos del planeta tierra. Y los dirigentes políticos aplican el dicho muy popular “A mi todo me resbala ” y continúan tan campantes que rayan en el cinismo y la falta de ETICA que nada los mueve a parar en sus actos y por el contrario se quieren perpetuar en el poder. Hasta cuando vamos a permitir este manoceo que lleva más de 60 años según lo puedo recordar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hernando Bonilla Gómez
Abogado egresado de la Universidad Libre, especialista en Derecho Constitucional y litigante independiente.