La maestra no volverá

Empuñar un arma para agredir a un maestro es un atentado contra la humanidad y una herida al corazón mismo de la democracia.

Opina - Educación

2018-07-19

La maestra no volverá

—Chao Maestra, que tenga un buen fin de semana —dice un niño.
—Haré mi tarea —agrega una niña— y sacaré tiempo para terminar mis lecturas.

Ya es lunes, son las ocho de la mañana y la maestra no llega. Los niños, aunque juegan, se impacientan.

—¿Qué le habrá pasado a nuestra maestra? —se dicen.

La que sí llega es la noticia, la triste noticia: la maestra no volverá, la maestra ha muerto, a la maestra la han asesinado.

Matar al maestro, truncar los sueños de sus hijos, de su familia, y de sus estudiantes. Derrotar un país, decirle a los pequeños que sus cuadernos y libros no importan, que su derecho al saber no es siquiera una utopía. Quitarle la vida a su profe es patearles los pupitres, destruirles su tablero, decirles que el conocimiento es en realidad un peligro y que terminarán como su maestra: muertos. ¿A qué juega un país que no se da cuenta que la violencia le sigue negando a sus niños el paraíso de una infancia feliz?

¿Quién levantará a estos niños? Una escuelita con su profesora asesinada es casi una generación perdida, y así perdemos todos. Porque empuñar un arma para agredir a un maestro es un atentado contra la humanidad y una herida al corazón mismo de la democracia. Acribillar a un maestro es retroceder una década, decirle no al futuro y caminar hacia la incertidumbre.

Asesinar un maestro es negar la ciencia que nos ha enseñado, que tan infinito es el mundo como compleja la psicología humana. Perder un maestro es quemar una biblioteca y borrar de la historia universal una forma genial de ver el mundo. Es obviar los hallazgos de las ciencias exactas y aceptar que nuestro común denominador es la discordia. Matar al maestro es decirle no a la literatura, a Borges, a García Márquez. Es negar definitivamente la existencia de Homero, de la vida misma e incluso de Dios.

Es que el Maestro y la Maestra no son solo individuos, ellos son parte de un colectivo, de una comunidad y de una gran familia que dice llamarse nación.

¿A qué grado de maldad ha llegado un país que mata a sus maestros, que justifica sus muertes e incluso las acalla? Es que no se trata solo del maestro, se trata de nosotros, de usted y de mí. Se trata de no seguir buscando excusas para matarnos, sino de acordar que como seres humanos y como ciudadanos vamos a preservar la vida del otro.

( 8 ) Comentarios

  1. Cuando le demos el verdadero valor al maestro, al docente; sabremos que nuestra sociedad está cambiando para bien. Sólo así nuestra Patria grande empezará a tejer los lazos de paz que su pueblo sufrido necesita… Abajo las mafias y dictaduras que nos acechan. Qué viva nuestros países unidos en un sólo pensamiento: la libertad.

  2. Es interesante este artículo, aquí se expresa la moral y derecho a contar con la conciencia crítica que toda sociedad democrática reclama

  3. ReplyJOSE ANGEL BARAJAS

    Excelente artículo. Es la triste realidad, como lo dijera Alexander Pinilla Canay, un magnífico compositor de música llanera: «Siendo mi tierra tan rica por qué tiene que vivir en manos del desamparo» ; pero yo diría en manos de los tiranos, verdugos y asesinos….. Alejandro: millares de personas perdieron el temor de Nuestr Creador DIOS…Cambiaron el DIOS verdadero por el dios dinero, el dios poder. Por otro lado vivimos una dictadura disfrazada de democracia que no tiene reversa. Solo DIOS podrá ponerle fin a toda esta desobediencia que arruina cada día mas a la humanidad…….

  4. Muy cierto, no pensamos colectivamente, tampoco sentimos ya la muerte… nos dedicamos a normalizar la violencia, cada vez menos humanos

  5. ReplySandra patricia leyton hernandez

    Triste, es silenciar con balas las palabras ahogadas del pensamiento del pueblo,es indignante como matamos las iluciones de muchos a manos de unos pocos que son tan miserables ,que son fuertes cuando empuñan un arma,pero raro no seria que sean analfabetas…y su capacidad de entender no de para comprender el mal que le hacen a un pais,ya la infancia.

  6. Esta super hermoso tu artículo hermano, sigue adelante y con tu talento que tienes al escribir estas concientisando mucha gente. Un abrazo a la distancia. ..

  7. ReplyJorge Velásquez F.

    Es el país que nos ofrecen quienes detentan el poder; es la clase dominante y oligárquica quienes se han enquistado en el poder, a la brava, valiéndose del poder económico y con la fuerza de las armas, con bandas CRIMINALES como los paramilitares. Tenemos un país aniquilado a la usanza del antiguo feudalismo y el colonialismo. Es un estado criminal que mantiene el pueblo en la ignorancia, la pobreza, el desplazamiento hacia la paupe
    rización.

  8. ReplyJorge Velásquez F.

    Es la escénica del poder económico y oligárquico de elementos enquistado en el poder masacrando a quienes no les dan la bendición. Es el gran capital con su ejército de paramilitares sembrando el terror y la muerte por doquier. Es una clase política con su herencia feudal, corrompida y criminal.

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Alejandro González Santafé
Filósofo y escritor.