La homofobia es la que necesita tratamiento

Para quienes infieren que ser homosexual es antinatural, deberían preguntarse si fue su decisión despertarse un miércoles cualquiera siendo heterosexuales. En un país camandulero como Colombia, es un tanto complejo expandir un poco de luz respecto a este tema.

Opina - Política

2019-05-26

La homofobia es la que necesita tratamiento

Recientemente se conmemoró el Día Internacional contra la Homofobia, que tiene fecha en el calendario cada 17 de mayo. Ese mismo día en el año 1990, la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Un dato en la historia que vale la pena recordar, pero al mismo tiempo evaluar, pues aún hay mucho por hacer.

A casi treinta años de este logro para la comunidad LGBT hay que decir que el objetivo de este día va quizás a mitad de camino. Y es que si la idea de la conmemoración es llamar la atención sobre la violencia y discriminación que aún se enfrenta y pedir igualdad de derechos, es importante destacar que todavía se siguen viendo casos preocupantes de violencia asociados con las orientaciones sexuales.

Existen más de 70 países que hoy en día no reconocen los derechos de los LGBT y es por ello que este grupo poblacional se ve expuesto a la criminalización.

Al menos 6 naciones tienen incluso penas de muerte en sus sistemas judiciales y más de tres decenas de países tienen leyes vigentes que restringen la libertad de expresión relacionada con temas de orientación sexual e identidad de género.

Personalmente debo decir que no es sencillo abordar este tema para mí. Después de haber experimentado muchas luchas internas, en las que buscaba la manera de reprimir quien soy, sumado a los comentarios de mi familia y los preceptos bíblicos que me inculcaron, crecí sintiéndome antagonista de lo “socialmente aceptable”.

Hoy en día tengo 25 años y solo hasta hace cuatro decidí reconocerme como homosexual, creo que muchas cosas han cambiado desde ese momento respecto de la forma en que me percibo a mí mismo y la seguridad que he ido adquiriendo con el paso de estos años.

Ser homosexual no me hace un enfermo, ni menos competente, tampoco me convierte en una vergüenza. En muchas ocasiones me descubro a mí mismo cuestionando por qué existe aún tanta ignorancia respecto de la orientación sexual y es que, ciertamente, en un país camandulero como Colombia, es un tanto complejo expandir un poco de luz respecto del tema, sobre todo en las personas mayores cuya educación fue muy estricta y cerrada a la multiplicidad de puntos de vista.

De mi última relación sentimental aprendí algo invaluable y es lo bien que se siente asimilar quiénes somos, no era solo una cuestión de abrazarnos y tomarnos de la mano cuando estábamos caminando juntos en la calle, todo surgía naturalmente y sin temor.

¿Por qué no tomar de la mano o darle un beso a la persona que uno ama de la misma manera que lo hacen las parejas heterosexuales? Para quienes infieren que una relación homosexual es antinatural, deberían preguntarse si fue su decisión despertarse un miércoles cualquiera siendo heterosexuales.

La orientación sexual no consiste en un proyecto que uno se propone un día cualquiera para llevarle la contraria a lo supuestamente correcto, es algo que simplemente existe y no debería implicar mayor análisis por encima de la asimilación y tolerancia.

Recordemos lo que pasó en el Centro Comercial Andino en Bogotá el pasado 14 de abril, donde una pareja gay fue vulnerada de sus derechos al ser acusada falsamente por un hombre de cometer supuestos actos obscenos y afirmando que, por si fuera poco, había sido frente a niños. La acusación de esa persona llevó a la Policía a imponerle un comparendo a la pareja basados únicamente en el testimonio de él.

Días más tarde y, tras el escándalo, con opiniones dividas de la ciudadanía y muchos rumores en medios sociales, fue confirmado por personal del centro comercial, con soporte de videos de cámaras de seguridad, que las acusaciones del hombre eran falsas y que solo se había tratado de un beso entre la pareja. La infracción fue anulada recientemente luego de apelación por parte de los jóvenes con el respaldo de la Personería de Bogotá.

Casos como estos no son realmente sorprendentes en Colombia, país que cada tanto recurre a las denominadas marchas por la familia, como un afán por deslegitimar espacios de equidad entre la población.

De todas formas, a pesar de que hay casos desalentadores, también se presentan buenas nuevas en medio de una comunidad que sigue buscando abrirse paso para vivir cada vez en condiciones más justas.

Noticias como la reciente aprobación del matrimonio igualitario en Taiwán marcan un importante precedente para Asia, situación recibida como una celebración por cientos de parejas del mismo sexo que acaban de casarse en el primer día de aplicación de la normativa, evidenciando la forma en que han atribuido sus derechos frente a entes estatales y medios de comunicación de todo el mundo.

Aunque la diversidad suele ser algo lleno de complejidades para aquellos quienes no tienen sus sentidos abiertos ni acogen la pluralidad, todos los días existe una oportunidad para abrir nuestras mentes al respeto.

La diversidad que representamos como humanos, las diferentes ideologías, colores, tonos, acentos, sabores y formas de expresarnos hacen parte de la identidad de cada quien y no debería ser cohibida por razones de sexo, raza, religión o cualquier manifestación que haga parte de quienes hemos constituido a lo largo del tiempo.

En vez de dividirnos por razones de diversidad, avancemos en medio de nuestro sinfín de contrastes para desarrollarnos como comunidades, incluyendo y constantemente creciendo.

 

Foto cortesía de: El Periódico

 

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Juan S. López Roa
Comunicador audiovisual con interés en periodismo digital, fotografía de paisaje y arquitectura. Ha sido presentador en diversos festivales de cine y otros programas de formación de públicos en apreciación cinematográfica.