La fea y las narco telenovelas

La animadversión por RCN ha hecho metástasis, y pese a que la periodista Claudia Gurisatti, a quien señalaron como directa responsable de la crisis, ya no comanda el informativo, no existe a la mano otra alternativa diferente a cambiar la marca o vender el canal.

Opina - Medios

2019-07-24

La fea y las narco telenovelas

Autor: Javier Hernando Santamaría

 

Yo creo que nadie se aventuró a vaticinar que la repetición de una de las telenovelas colombianas más exitosas en el mundo, como lo ha sido Yo soy Betty la fea, se coronaría 20 años después como la producción más vista del prime time nacional.

Y es que en ese éxito retroactivo se han conjugado varios factores, de los cuales podríamos mencionar el evidente cansancio que esa impredecible, quejosa e infiel teleaudiencia colombiana, muestra frente a la sobre explotación del género narco, con tantos adeptos como detractores, y que ahora pretenden seguir perpetuando a través de algo que han bautizado como: “narco comedia”.

Satirizar la narco serie, tratando de espantar la animadversión creciente de esos televidentes críticos, cansados de que los midan con el mismo rasero con el que suele medir el canal caracol al grueso de sus seguidores, a los cuales parecen contentarlos con cualquier apuesta recalcitrantemente populachera, salpicada de un humor chabacano, una nueva fórmula que por lo visto no les ha funcionado como lo esperaban, con el reciente lanzamiento de Un bandido honrado.

Las nuevas generaciones, todos aquellos que nacieron cuando Betty La Fea se erigía como un hit en la pantalla chica colombiana 20 años atrás, forman parte del éxito que hoy conjuga este melodrama cimentado con un cotidiano y espontáneo humor, tan vigente como ayer, con unos personajes y conflictos universales, que nos recuerdan a quienes vivimos privilegiadamente la época dorada de nuestra televisión, que hoy se hacen producciones sin esa mística y compromiso que caracterizó a los creativos pioneros.

Hoy se producen telenovelas y series como pan en panadería industrial, con un mismo molde, buscando netamente el lucro y sin importar la calidad integral, mucho despliegue técnico, pero historias insulsas, disparatadas o plagadas de violencia, sin esa inconfundible esencia que nos identificó en el mundo.

Los productores de hoy son adictos a la cultura traqueta, exaltan sin una pizca de vergüenza los antivalores y a los anti héroes, bajo la excusa de contar una historia cruda de nuestra realidad como país y que, según ellos, no puede estar por ningún motivo vetada, y se hace necesario contarla por más molesta que nos resulte.

Las muñecas de la mafia, una narco serie del canal Caracol estelarizada por la reconocida luminaria Amparo Grisales, a quien han catalogado como la reina del rating, en su segunda temporada pasa relegada por el éxito de una repetición del canal RCN.

Este fenómeno es otra fehaciente muestra de que es tiempo de que los llamados zares de la TV colombiana se planteen nuevas alternativas en la producción de contenidos, se aventuren sin temores con otro tipo de historias y formatos.

Analizando la pantalla chica colombiana la última década, vemos que ha estado sumida en un circulo vicioso plagado de improvisación por parte del canal RCN y de un estancamiento dependiente por los lados de canal Caracol.

Pareciese que canal Caracol no puede mantenerse a flote sino es produciendo vitaliciamente formatos como El Desafío, Yo me llamo y La voz Kids; hace rato no posicionan una telenovela que marque nuevos derroteros, han tenido fugaces aciertos como lo fue La nocturna. Sin embargo, queda la sensación de que, por esos lares, producen contenidos pensando solo en su audiencia de la costa atlántica.

Para muchos entendidos en el tema de la televisión, la crisis del canal RCN no tiene más solución que un cambió de marca, consideran que pese a este respiro que han tenido con una nueva repetición de Betty la fea, así llegue otra  o varias producciones impactantes, estas pasarán sin pena ni gloria.

La animadversión por esa marca televisiva ha hecho metástasis, y pese a que la periodista Claudia Gurisatti, a quien señalaron como directa responsable de la crisis, ya no comanda el informativo, no existe a la mano otra alternativa diferente a cambiar la marca o vender el canal.

En redes sociales avanza una campaña contra las narco telenovelas, quizás para los zares de los canales sean solo aspavientos sin fundamentos e inocuos, gestada esta por parte de una mínima porción de inconformes televidentes.

No obstante, está claro que hoy el palo no está para cucharas, la arremetida de las plataformas streaming sigue viento en popa y las bajas marcaciones de rating de nuestra TV abierta, nos demuestran que es tiempo justo para virar el timonel del barco, o tenderán  los  2 canales privados, en un mediano plazo, a encallar o hundirse sin remedio.

 

 

 

( 1 ) Comentario

  1. Gracias Javier, que bueno tener noticias tuyas. Felicitaciones. Yo me preocuparía que el producto más exitoso en la actualidad de la televisión colombiana sea una re-transmisión. Buen análisis.

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Javier Hernando Santamaría
Columnista, critico de TV, argumentista y bloguero de Farándula y Critica TV Un vistazo desenfadado, pero serio al acontecer de la TV latina, como también de la realidad nacional desde la perspectiva de un simple mortal que anhela una mejor Colombia Desde 1998 junto al director Julio Luzardo coordinamos el portal magazine Enrodaje.net y Cine Colombiano Colaborador en varios portales web.