La casa de las flores: la doble moral fuera del closet

La nueva producción de Netflix saca del closet la doble moral y esos mortificantes tabúes de identidad sexual y nos enfrenta cara a cara con una realidad que muchos pretenden seguir ignorando.

Opina - Medios

2018-08-28

La casa de las flores: la doble moral fuera del closet

Disímiles comentarios se tejen alrededor de “La casa de las flores”, nueva producción de Netflix Latinoamérica, que marca el retorno de la primera actriz mexicana Verónica Castro a la pantalla, después de un largo receso y lo hace de la mano del escritor y productor de esta peculiar serie, el señor Manolo Caro, a quien ella misma ha catalogado como un hijo más.

Un buen porcentaje de seguidores de la plataforma, analistas de medios, periodistas de espectáculos y blogueros, se sienten congratulados de que en México se produzcan este tipo de propuestas televisivas que entremezclan elementos poco usuales, como el humor negro entretejido con el melodrama desparpajado, que se hilvana a través  de temáticas actuales y aun polémicas para una sociedad latina conservadora y de repente mojigata, reticente a que en telenovelas, películas y series se aborde abiertamente asuntos espinosos como la transexualidad y la homosexualidad.

En mi caso particular, encuentro en “La casa de las flores” similitudes estructurales a series como Desperate Housewives y cierto deje “Almodovariano” que va despertando creciente curiosidad  y sin querer, te lleva a seguirla con menos aprensiones, todo gracias a la empatía con ciertos actores y sus personajes.

Por fin vemos a Verónica Castro adueñada de un personaje lejos del estereotipo clásico que encarnó por varias décadas, es una delicia ver a actrices como Cecilia Suárez apeada con propiedad de Paulina o la frescura del promisorio actor Darío Yazbek Bernal en la piel de Julián.

De cierta manera “La casa de las flores” saca del closet la doble moral y esos mortificantes tabúes de identidad sexual y nos enfrenta cara a cara con una realidad que muchos pretenden seguir ignorando, anteponiendo recalcitrantes preceptos morales y religiosos, desconociéndose arbitrariamente los cambios generacionales y la enjuiciada diversidad del ámbito sexual humano.

Se avala el interés de Manolo Caro por forjar su propio sello como escritor, director y productor con apuestas interesantes como ‘No sé si cortarme las venas o dejármelas largas”, ‘La vida inmoral de la pareja ideal” y ahora con “La casa de las flores”.

No faltan quienes sin compasión subestiman producciones como “La casa de las flores”, por el simple hecho de tener manufactura latina y no se dan la mínima oportunidad de disfrutarla, con todos sus aciertos y desaciertos, en contraposición se dedican a encumbrar obsesivamente cualquier producción anglosajona por más mala que esta sea. Consideran que aquí aun andamos en pañales y nos falta mucho pelo para flequillo en lo inherente a producir series consideradas de alto nivel.

Disfrute “La casa de las flores” sin aprensiones y obviamente espero que Manolo Caro nos ofrezca una segunda temporada con varias sorpresas y como diría Paulina: “ Eso-sí-muy-chi-da-la-ne-ta-que-sí”.

 

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Javier Hernando Santamaría
Columnista, critico de TV, argumentista y bloguero de Farándula y Critica TV Un vistazo desenfadado, pero serio al acontecer de la TV latina, como también de la realidad nacional desde la perspectiva de un simple mortal que anhela una mejor Colombia Desde 1998 junto al director Julio Luzardo coordinamos el portal magazine Enrodaje.net y Cine Colombiano Colaborador en varios portales web.