La carta que debería escribir un adulto a los jóvenes colombianos

Perdón por haberles dejado un país desangrado y lleno de bombas; un país donde deben huir de sus casas para preservar sus vidas. Perdón por haberles dejado las carreteras a los paramilitares, e incluso así, celebrar porque podía volver a mi finca, cuando en algunos lugares no llegaba ni el agua.

Opina - Conflicto

2021-07-06

La carta que debería escribir un adulto a los jóvenes colombianos

Columnista:

Lady Orozco 

 

Jóvenes, necesito desahogarme y son ustedes a quienes quiero dirigirme. 

Hoy, mi generación, debería agachar la cabeza ante ustedes, porque nos han demostrado el paupérrimo país que hemos construido desde hace años. Nos dejamos humillar y pisotear de los políticos. Nos dejamos esclavizar en jornadas laborales eternas, nos dejamos arrebatar la pensión digna, permitimos un 4 x 1000 que nunca se cayó. Dejamos pasar gobiernos embadurnados de narcotráfico. Pasamos con los ojos vendados solo por no levantarnos a gritar.

Nos hicimos los ciegos ante los falsos positivos, dejamos morir a jóvenes inocentes que eran usados para premiar a los militares. Dejamos que la corrupción nos robara patria,  que los semáforos se convirtieran en la única opción de salir de la pobreza. Permitimos que se compraran votos por un ladrillo o un plato de almuerzo. 

Nos dejamos aturdir por las motosierras sin alzar un grito, salimos a votar enojados. Nos dejamos seducir por campañas falsas que nos pedían votar «no» a la paz. Nos arrodillamos ante la burocracia, comimos del cuento del castrochavismo y lo seguimos regando a voces fuertes. Nos dejamos callar por miedo. No cuestionamos nunca qué hacían con nuestro dinero, ese que ganábamos trabajando sol a sol y sin clemencia. 

Permitimos que los niños siguieran muriendo de hambre  y de sed mientras alimentábamos a políticos que ni si quiera cumplían con su deber. Permitimos que la televisión nos ocultara atrocidades como las del Palacio de Justicia, porque todo ocurría mientras al pueblo le daban circo. 

Perpetuamos en le poder a un ‘Matarife’ que aún sigue dando órdenes. Nos dejamos embobar cada 4 años para subir a quien él señalara con su dedo. No protestábamos, salíamos como borregos a las urnas, por el de siempre, creyendo que así le huiríamos al comunismo. 

Permitimos que nos privatizaran la salud y nos clavaran la Ley 100 que todavía hoy sigue dejando a las personas morir por no recibir atención médica. Nos dan las citas cuando nuestros familiares ya se han muerto y la salud mental la dejaron en el olvido. Permitimos que les arrebataran las oportunidades a los jóvenes, porque no hicimos nada cuando veíamos que estaban desfinanciando la educación pública. Nos quedamos estáticos. Dejamos que la religión metiera sus narices y señalara la diversidad del amor como un pecado. 

Nos volvimos ciegos y ustedes, su generación, llegó para abrirnos los ojos. Ustedes tuvieron los pantalones que a nosotros nos faltaron. Hoy los llaman vándalos, pero para mí solo pueden ser recocidos como valientes. Solo alguien fuerte puede salir a las calles en este momento. Solo personas como ustedes son capaces de tomar su miedo y convertirlo en lucha. Ustedes han recibido los peores ataques, han perdido sus ojos y hasta su vida, pero la valentía parece no tener fin.

Hoy nuestra generación está a punto de dejar este mundo y este país les estaba quedando hecho trizas, pero la voz de la protesta resuena desde hace dos meses en las calles y no quiero que pare. Ustedes son los únicos que puede recuperar lo que nosotros nos dejamos arrebatar: la dignidad. 

El Estado y su fuerza pública son los bandidos hoy. Nos entregan a nuestros hijos bañados en sangre o en bolsas que logran encontrarse después de días en los ríos. Presuntamente, violan a nuestras niñas y es como si nada ocurriese en este pueblo del carajo. ¡Yo me uno a ustedes porque me mamé!, pero esta lucha ya no es nuestra. Nuestro papel ahora es defenderlos a capa y espada y abrazarlos cada vez que lleguen. En este momento solo el pasamiento de ustedes es el que importa, a nosotros hace mucho que nos dejó el tren y decidimos quedarnos setenados viendo cómo pasaba por encima.

Hoy la lección no se las doy yo, les juro que cada día aprendo de revolución y derechos; todo gracias a ustedes. Nunca olviden que yo sí les creo.

 

( 2 ) Comentarios

  1. ReplyMichael Gutierrez

    Que chimba ese recorrido pequeño pero sustancioso de la larga época en la que realmente no se hizo nada por miedo o «respeto» al estado. Concuerdo con ese mensaje que cada de uno de nuestros padres, tíos, abuelos etc., deberían regalarle a las personas que ahora están en la calle paradas frente al cañón, defendiendo nuestra dignidad.

  2. -¡GENIAL!

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Johana Orozco Ortiz
Comunicadora social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín. Escritora con diferentes poemas publicados en el libro de Sinergias de España y Caza de Versos, en México. Columnas publicadas en diversos medios de comunicación.