Forma de U

Cuando me enteré de lo que está pasando con el Zanjón del Burro, lloré. No pude evitarlo, aún ante mi propio asombro. “Algo tan ajeno a mí”, pensaba. Pues, no lo es.

Opina - Ambiente

2018-04-30

Forma de U

Tal vez muchos de ustedes no lo sepan. Pero hace años sucedió algo que, para mi inocente y quizá algo tierna forma de ver la vida a los 20 años, fue realmente impactante. Corría el 2008 y sin protocolo, ni tiempo para protestar, una constructora acabó con la parte de este bosque que va donde termina la Calle 13 (o continuación de la Avenida Pasoancho) en Ciudad Jardín.

Un día cualquiera se podía ver a los animales moribundos, buscando árboles sobre un terreno árido, amarillo y arrancado de toda vida. Era triste y conmovedor, incluso, observar a las serpientes en dicha situación (lo digo porque les temo), totalmente aturdidas. Ya que eso que acababa de suceder era inaudito para todos, pero las principales damnificadas eran las criaturas del bosque, que habían perdido su hogar en un segundo y frente a sus ojos (¡Qué crueldad!).

¿Saben? Los animales no tienen malicia, ni imaginan el daño que hace el ser humano hasta que lo ven. Porque a ellos no les importan nuestros deseos, nuestra ambición, ni nuestro dinero. Y eso que hay algunos que osan “insultar” a otra persona llamándola “animal”.

Cuando esto sucedió, empezamos a convocar a la comunidad para reforestar el pequeño bosque. La fecha programada fue el 6 de julio. Se comenzó a regar la bola por redes sociales. Algunos artistas aceptaron presentarse gratis (bailarines de María Sanford, guitarristas de Bellas Artes y bandas caleñas). Conseguimos unas carpas y sonido, visitamos emisoras y se instalaron letreros en las calles.

Llegó el día y con él, la gente. La CVC donó árboles, los viveros surtieron, los jardineros abrieron huecos y entre todos cubrimos ese triste y reseco terreno de plantas que apenas empezaban a crecer y desde ya contaban con la responsabilidad de reverdecer el lugar y de anteponer la vida tras aquel atentado a favor del asfalto.

¡Qué día maravilloso! Y ahí quedaron un montón de arbolitos, que empezaron a madurar hasta llegar, después de varios años, a reemplazar al masacrado bosque. Es por eso que, si uno se para en el pequeño mirador del Zanjón del Burro, se nota que tiene forma de U. Porque la parte del centro (la que fue destruida) es más joven.

Ahí están esas antiguas plantitas ya grandes y frondosas; las mismas que fueron sembradas por aquellas familias caleñas indignadas que, hace ocho años, invirtieron un domingo a favor de la naturaleza. Por eso lloré. Porque viví esa historia y porque, en las fotos que tomaron algunos medios ese día, sale mi familia. Porque, dentro de ese bosque, hay letreros en madera que dicen “Adoptado por:” y el nombre de quién los sembró. Esos letreros los hizo mi padre, quien ya falleció.

En ese bosque hay vida, hay recuerdos, hay animales, hay nidos. Hay una lucha que fue y que sigue siendo de todos.

¡No lo abandonemos!

 

 

Imagen cortesía de Cumbres de Curumo.

 

( 7 ) Comentarios

  1. Mi familia y yo estuvimos presentes en esa jornada inolvidable. Hoy, está vivo el bosque incipiente que quedó plantado al final de aquel domingo y las sanciones contra el autor del crímen aún reposan olvidadas, y sin ejecutar, en algún anaquel judicial.

  2. Asi es. Desde ese día estamos luchando por defender el Humedal de constructores devastadores y ahora de un Alcalde irresponsable que quire partir el Zanjón, sabiendo y conociendo que esa barbarie no soluciona la movilidad, porque se lo han dicho especialistas y PhD que él mismo contrató con Univalle

  3. Replypiedad campuzano

    Que lindo tu escrito dinde se nota el agradecimiento con la madre naturaleza y todas sus bondades. También un homenaje a tu padre que de seguro hizo esos letrero en madera con mucho amor. Gracias por tener entre tus recuerdos y afectos al zanjón del burro

    • Una lástima la falta de planeación para dar solución real a las problemáticas.

      • Piedad, muchas gracias a ti por leer. Es imposible no sensibilizarse ante un suceso similar. Y claro que de la madre naturaleza emane todo. La vida, que es lo más importante.

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Lorena Arana
Comunicadora Social - Periodista, poetisa de oficio y de alma. Sobreviviente de la ansiedad y voluntaria en una fundación en la que la han mordido los perros por los que trabaja. Ahí sigue. Vacunada contra el tétano, premiada en algunos concursos. Ha escrito en periódicos, revistas, antologías y portales web. Pero, lo que más la emociona es haber lanzado su primer libro de poesía a los 30 años.