Entre religión y política

Opina - Sociedad

2016-10-14

Entre religión y política

Debo decir que fui un inocente al creer que la secularización en Colombia se había logrado. De hecho, cuando leía los manuales de filosofía colombiana y quizás los de historia, entendía que ese momento de la secularización había sido efectivo, que el proceso de separación entre la Iglesia y el Estado fue lento pero que había sucedido. La realidad es otra, ni el Estado ha logrado separarse ni la Iglesia quiere irse, hay un pequeño puente de intereses que se enmascaran hipócritamente entre estos dos.

La situación es esta: en una eucaristía, el sacerdote sin medir palabra lanzó la siguiente premisa: “la paz no es un acuerdo, porque solo Dios es capaz de dar paz y solucionar todo nuestro conflicto, lo demás, es solo un pacto entre los hombres, que incumplen palabras, que no hablan con la verdad”. Aunque no se puede subestimar el poder de la palabra que tiene este líder religioso, es importante entender que hay cosas que deben quedar claras entre el mundo de las ideas y la realidad.

Si bien todos aquellos que somos creyentes, estamos seguros de que hay un Dios que todo lo puede y que de hecho, siempre escucha nuestras plegarias y nos ayuda a soportar este mundo caótico, es importante entender que hay cosas que no pertenecen a este principio de fe. La guerra ha sido un acto del hombre, no un castigo de Dios. Este ser supremo, como buen administrador, ha delegado con base en principios éticos el funcionamiento del mundo aunque estos principios nos los hayan convertido en morales. Ya qué importa, pero el hecho radica en que somos nosotros los únicos responsables y dueños de lo que pase a cada segundo en nuestras vidas, nuestro entorno y sobre todo, en nuestra relación con los demás.

Cuando hay un ejercicio de poder ambicioso, se suele buscar siempre la opresión como un método eficiente de intereses. Esto lo dejó claro Marx hace tantos años. Sin embargo, todos estos males son solo una parte de la cara oscura del hombre, de esa que en algunos momentos sale a relucir y no tiene piedad. Y es esa cara la que muestran ahora los fieles, los líderes religiosos, los individuos que de alguna u otra manera, se escudan en la religión, en el nombre de la fe y en cuanto santo sea posible para justificar sus acciones, sus pensamientos.

Solo hay que hacer un repaso a la historia y pensar cuánto daño ha existido, existe y existirá en nuestras sociedades si no dejamos de lado la mezcla del papel religioso y el político. Siempre he tenido claro que hay tres temas que no se pueden poner sobre la mesa en la sociedad, sobre todo en la colombiana: Política, Dinero y Religión. Alguno de estos tres, siempre generará discordia y sentido de venganza, por lo menos ahora, en una sociedad que cree en todo y no es devota de nada.

“Qué tan religiosa es la acción política de un creyente”. Esta es una frase que me impactó del libro: Estado Islámico de Víctor de Currea. Y entonces pienso: ¿qué tan informados están los creyentes a nivel político y qué tan objetivos son los políticos para no pisar la delgada línea entre religión y política?, sin olvidar que Colombia es un Estado de derecho y que la religión debería estar por fuera de decisiones que tienen que ver con la pluralidad de creencias e ideologías.

En este país del Sagrado Corazón, ganó la falsa creencia, la historia de una equívoca comprensión religiosa, el mal entendimiento sobre el verdadero sentido de tener una creencia. No conozco religión o práctica de vida-creo que aquí hay que señalar un poco el Islam como un referente que no cabe en esta apreciación- como el Budismo, que no expongan el perdón, el amor y sobre todo, el valor de creer en el presente y proyectarse en el futuro.

En Colombia no sólo mezclamos los fríjoles con el arroz, el pan con el chocolate, el limón con el mango, el agua de panela con la leche, sino que también, mezclamos la fe con la acción política, el rencor con la venganza, el dolor con la rabia. En Colombia confundimos el pasado con el futuro y desestimamos el presente. Preferimos el camino de la fe que el de la razón, como si estuviéramos en la época medieval, en donde la razón era la sierva de la fe.

Todas estas semanas de agite político, no son más que un escape de nuestra responsabilidad social, queremos un mundo de amor y paz con el escudo de la fe, cuando a simple vista no tenemos claro cuáles son nuestras obligaciones políticas y nuestros intereses religiosos.

Publicado el: 14 Oct de 2016

( 2 ) Comentarios

  1. Bueno. Sí dios, todo lo sabe (porque es omnisciente) ¿para qué necesita escuchar plegarias?

  2. ReplyVICTOR ALEXIS MENESES JARAMILLO

    Que opinas de alemania, una de las potencias mundiales y es dirigida por el partido cristiano aleman en cabeza de angela merkel.

    La Religion le da Valores a la Politica, el problema no es la religion, el problema son los hombres que no han podido colocar en practica los buenos ideales de cada una de ellas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Juan Camilo Parra
Nació en Bogotá en 1990, es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Santo Tomás, columnista y periodista freenlace. Ha escrito para varios medios de comunicación como: Le Monde diplomatique, con la oreja roja, periódico desdeabajo, Revista Exclama, Revista Corónica y Culturamas en España. Su pasión entre la literatura y el periodismo lo llevó a buscar un punto central en donde la ficción y la realidad se crucen, se toquen pero no se confundan.