El problema de no hablar sobre el paramilitarismo

Algunos medios de comunicación han jugado el papel de afianzar a la guerrilla, y a quienes piensen de forma diferente a la estatalidad, como ese «enemigo de la ciudadanía» dejando un papel menor al otro bando de grupos ilegales e igualmente peligrosos: los paramilitares.

Opina - Medios

2021-06-11

El problema de no hablar sobre el paramilitarismo

Columnista:

Gyhid Jeswen Rojas Cardozo

 

El gran problema de Colombia siempre han sido las guerrillas, al menos según el gobierno, de ahí la necesidad de reforzar las fuerzas armadas oficiales con cuantas mejoras materiales y de entrenamientos se puedan cada año, incluso durante épocas de recesión económica como la última adquisición en marzo del 2021, sin embargo, con la búsqueda mundial de los procesos de paz el enemigo común empezó a estar en peligro de extinción y era necesario tomar una acción preventiva.

Con uno de los muy recordados intentos de procesos de paz entre las FARC, el ELN y el EPL, en 1984, se podía empezar a vislumbrar el problema democrático y civil que de vendría con el tiempo y que sería, para una parte radical del Estado la solución al fin de las guerrillas, la persecución de quien pensara diferente, aunque para eso tuvieran que incluir ciudadanos que de forma ilegal se armaran y así empiezan a tener una creciente fuerza los grupos que se denominan «autodefensas» y que, como su nombre lo indica, buscaba una protección propia, una aplicación de la justicia de forma personal, quienes se han movido desde su inicio en la delgada línea de la legalidad e ilegalidad dependiendo de la conveniencia histórica.

Según la International Action for Peace (IAP) un grupo paramilitar es un grupo armado «con una estructura organizada, con funciones similares o coincidentes con las de un ejército pero que, formalmente, no es parte de la fuerza militar reconocida legalmente por un estado». Este tipo de organizaciones al margen de la ley ponen en riesgo la seguridad de los ciudadanos pues en zonas como Antioquia, por nombrar solo un ejemplo, donde la guerrilla fue perdiendo control; este no fue retomado por el Estado, sino por estos grupos de autodefensas los cuales se convierten en el nuevo orden pasando por encima de los derechos civiles de quienes no comparten sus ideologías. Sin embargo, recordando que el enemigo eterno del país eran las guerrillas, estos grupos fueron introducidos a la sociedad como la gente decente que salvaría al campo de los grupos ilegales subversivos.

Algunos medios de comunicación han jugado el papel de afianzar a la guerrilla, y a quienes piensen de forma diferente a la estatalidad, como ese «enemigo de la ciudadanía» dejando un papel menor al otro bando de grupos ilegales (igualmente peligrosos), los paramilitares, con la excusa de que, con el acuerdo de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en el 2012, estos grupos ya no existen, y minimizando la creación de nuevas organizaciones ilegales con esta misma ideología; llevando a la luz a las disidencias de las fuerzas armadas de Colombia (FARC) como los culpables eternos que incumplieron con los acuerdos de paz del 2016.

No es de extrañar que muchas personas, incluso aquellas que tienen un actuar afín al paramilitarismo, desconozcan consciente o inconscientemente su simpatía con estas organizaciones ilegales y le den tan poca validez a la grave denuncia sobre la aparición de civiles armados o la asocien con guerrillas urbanas. Esta invisibilización del paramilitarismo no es algo nuevo, pues según el Centro de Memoria Histórica en su encuesta nacional de 2012, la responsabilidad del paramilitarismo en la violencia de nuestro país representaba para los ciudadanos solo un 7 % e hizo que este fenómeno se viera y tratara como un problema menor que, durante el contexto del paro nacional, dejó ver que sigue presente y en ciudades como Cali, Bogotá, Medellín y Pereira ya ha cobrado la vida de civiles que se encuentran en las calles ejerciendo su derecho a la protesta y se ven enfrentados no solo a la fuerza estatal, sino también a grupos de paramilitarismo emergentes. Por esto es menester que se hable sobre el problema real de la violencia en nuestro país, que no solo viene del enemigo eterno que ha sido la guerrilla, sino además, de los grupos de autodefensas y de la falta de interés del Estado por combatirlos.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Gyhid Jeswen Rojas Cardozo
Docente de Ciencias Sociales. Universidad Distrital Francisco José de Caldas