E-lecciones

El cambio climático es un tema que va por encima de cuestiones ideológicas. Es un hecho científico. Al margen de las subjetividades, «lo bueno de la ciencia es que es cierta, creas en ella o no», dice Neil deGrasse Tyson.

Opina - Ambiente

2020-11-18

E-lecciones

Columnista:

Cesar A. Guapacha Ospina

 

El 2020 ha sido un año que pasará a la historia indudablemente. Más allá del punto de inflexión que significó la COVID-19 y sus repercusiones a escala mundiales en todos los niveles sociales, fue un año de muchas sorpresas internacionales, zozobra, miedo, tensión y caos; un crisol de emociones que le quedaba un último gran capítulo: las elecciones de Estado Unidos.

En una de las elecciones más reñidas y polémicas en Estados Unidos, fue finalmente electo el exvicepresidente Joe Biden y su fórmula, Kamala Harris, primera mujer vicepresidente en la historia del país, como nuevos inquilinos de la Casa Blanca. Dicha elección se dio en medio de un creciente ambiente de tensión y división, principalmente incitado por el actual presidente, Donald Trump. El regreso del Partido Demócrata puede marcar un giro radical en temas cruciales de la agenda norteamericana, entre ellas, el cambio climático; tema que Trump niega con creces e incluso se mofa de la abundante evidencia científica al respecto.

El cambio climático es un tema que va por encima de cuestiones ideológicas. Es un hecho científico. Al margen de las subjetividades, «lo bueno de la ciencia es que es cierta, creas en ella o no», dice Neil deGrasse Tyson y como se puede evidenciar, el mandatario no es que haga mucho caso de las advertencias climáticas consumadas con su salida del Acuerdo de París; paradójicamente, el mismo día que fueron las elecciones de Estado Unidos y con esto, él pensó que había dado un golpe en la mesa, pero fue un golpe al planeta.

Con su derrota en las urnas, se siente una tranquilidad parcial en términos ambientales debido al anuncio que hizo el electo presidente Biden de volver al acuerdo de París lo más rápido posible y aprovechó para dilucidar lo que será su agenda en materia ambiental para EE. UU., un ambicioso plan que promueva la más grande inversión en transición de energías limpias en Estados Unidos y que tiene las siguientes grandes líneas de acción:

Biden cree que el Green New Deal es un marco crucial para atacar los desafíos climáticos que enfrentamos y para ello dispone en su plan de gobierno 1.) Asegurará que Estados Unidos logre una economía de energía limpia al 100% y alcance emisiones netas cero a más tardar en 2050. 2.) Construirá una nación más fuerte y con más resiliencia. 3.) Unirá al resto del mundo para enfrentar la amenaza del cambio climático. 4.) Enfrentará el abuso de poder de los contaminadores que dañan de manera desproporcionada a las comunidades de color y de bajos ingresos. 5.) Cumplirá con la obligación con los trabajadores y las comunidades que impulsaron nuestra revolución industrial y las décadas posteriores de crecimiento económico. [1]

Groso modo, un plan centrado en bases de transición económica en materia de energías, reivindicación de derechos ambientales y acción conjunta internacional en materia ambiental; puntos que no se habrían logrado sin el apoyo de personas como Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez, quienes no fueron a ver ballenas en momentos de coyuntura al pacífico y que, frente a su derrota en las primarias demócratas, pactaron y apoyaron decididamente al candidato único por el Partido Demócrata. Más allá de sus diferencias, tenían claro que Trump era la persona a derrotar y que eso estaba por encima de sus posturas; una lección más que interesante para el denominado «centro» de la política colombiana con miras al año 2022.

Con la llegada de Biden queda por establecerse la posición final del Partido Demócrata respecto a las relaciones con Colombia, debido a la injerencia directa en las elecciones a favor de Trump del Centro Democrático e incluso de la política interna, al poner una congresista por el Partido Republicano con ayuda del uribismo, razones que dejaron muy disgustados la alta gerencia del Partido Azul en Estados Unidos y con justa causa. De cualquier manera, el uribismo nos hace quedar mal en todo lado.

En esas delicadas relaciones, está por definirse el casi cantado apoyo al proceso de paz y con este, la tan necesitada reforma integral rural, la transición energética del país, la protección de líderes ambientales que se contempla en el Acuerdo de Escazú, entre otros grandes temas que separan ideológicamente al Gobierno colombiano del electo Gobierno norteamericano.

Lo que sí cabe resaltar es que son E-lecciones porque son eternas lecciones. Aún me resulta difícil entender cómo una persona como Trump puede sacar más de 70 millones de votos, cómo siguen negando el cambio climático, cómo tildan a Biden de comunista o socialista, cómo no se debe interferir en asuntos de política interna de cada país, cómo no se es capaz de aceptar una derrota y cómo no se debe manejar un país como si fuera una empresa. De todo esto nos deben quedar esas lecciones, porque nuestra realidad más próxima no dista mucho de esa realidad vivida en los últimos días en Estados Unidos.

 

 

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Cesar A. Guapacha Ospina
Pereirano. Estudiante de Administración Ambiental Universidad Tecnológica de Pereira. Integrante Panel Radial Ambiente al Aire. Convencido de lo correcto, apasionado por la política y la economía.