#DetectorDeFalacias: Peñalosa, su gestión y el vivero de su mamá

¿Siente que hay políticos que le faltan a la verdad en su discurso? Nosotros también, por eso, llegó el momento de detectar las falacias de esos servidores públicos que no son fieles a la realidad e intentan persuadir o confundir con sus palabras.

Detector de falacias - Política

2019-05-10

#DetectorDeFalacias: Peñalosa, su gestión y el vivero de su mamá

Nuestros políticos y funcionarios tienen acceso libre a muchos micrófonos para dar sus puntos de vista y exponer sus logros; pero muchas veces incurren en falacias a la hora de argumentar. En oratoria, las falacias constituyen un error en el proceso lógico de pensamiento. No son una falsedad en primera instancia, sino un error en el proceso de argumentación —aunque, claro, también pueden servir para introducir mentiras.

Las falacias violan principios lógicos bajo una apariencia de validez que buscan confundir a la audiencia para hacerla creer algo específico o que cambie su parecer, y por eso consideramos oportuno lanzar una sección de La Oreja Roja dedicada a hacer este análisis del discurso.

Arrancamos con el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, quien dio declaraciones en La W acerca de su gestión en la administración de la ciudad capital y la baja popularidad con la que abandonará el cargo, por segunda vez.

 

En su discurso, encontramos al menos diez falacias discursivas 

En primer lugar dijo que “es muy grave para el Estado que se demanden las cosas por ideas politiqueras”, haciendo referencia a que algunas licitaciones han presentado demandas o investigaciones.

1. Falacia de autoridad (ad verecundiam), que se da cuando se utiliza el prestigio de una persona o entidad conocida y se defiende una conclusión u opinión no aportando razones, sino apelando a dicha autoridad. Peñalosa incurre en ella al defender su opinión sin aportar las razones y pruebas suficientes, solo apelando a la autoridad del Estado

2. Falacia de generalización precipitada, que se comete al inferir una conclusión general a partir de una prueba insuficiente. El alcalde incurre en ella al dar a entender que siempre se demanda por ideas “politiqueras”, cuando esto también obedece a un legítimo derecho del ciudadano.

3. Falacia de falta de evidencia, que se da cuando se busca confirmar una posición particular, sin tener en cuenta una parte significativa de los casos o datos relacionados que pueden contradecir esa posición. Peñalosa cae en ella al no dar a conocer esas pruebas en las que se basa para tal afirmación sobre el origen de las demandas.

De otro lado, destacó lo que ha hecho como alcalde: “nosotros aportamos el 46% del presupuesto a la educación, mientras que Medellín pone el 23%”.

4. Falacia de falsa equivalencia, que describe una situación de equivalencia lógica y aparente, cuando en realidad no hay ninguno. El alcalde de Bogotá cae en ella al querer dar a entender que su administración ha sido mejor porque tiene más presupuesto en educación que Medellín, que es casi cinco veces más pequeña que la Capital. En su análisis, Peñalosa obvia totalmente los demás factores de su administración para darse la palmada al hombro.

5. Falacia de pez rojo, cuando se intenta distraer a un público desviándose del tema en cuestión mediante la introducción de un argumento que no tiene nada qué ver. Peñalosa cae en ella en la medida que busca confundir a la audiencia trayendo a colación la inversión de Medellín en educación, que no está para nada relacionado con su éxito como alcalde.

6. Falacia de cita fuera de contexto (contextomy), que se da con la extracción de partes selectivas de las palabras de su contexto original de una manera que distorsiona el significado real. En este caso, Peñalosa evade decir que ese 46% al que hace referencia corresponde a inversiones con impacto social como educación, con 4,1 billones de pesos; salud, con 2,6 billones, e integración social, con 1,3 billones, por lo que es impreciso decir que tal presupuesto está destinado solo a educación.

El alcalde Peñalosa también señaló que ”no importan las discusiones políticas, nosotros vamos a dejar contratada la autopista desde el peaje hasta la calle 190. También dejaremos contratada la ALO y la ampliación de las Américas”.

7. Falacia de Hombre de paja, que consiste en caricaturizar los argumentos o la posición del oponente, tergiversando, exagerando o cambiando el significado de sus palabras. El alcalde Peñalosa incurre en ella, pues arranca desacreditando las discusiones políticas, que tienden a no favorecerlo, con el fin de quitarles importancia; pero estas son parte de una democracia sana.

8. Falacia ad ignorantiam (apelar a la ignorancia), que se da suponiendo que una afirmación es verdadera, porque no ha sido o no puede ser probada falsa, o viceversa. Enrique Peñalosa cae en ella al buscar convencer de que la contratación de las obras es un hecho verídico, así no hayan ocurrido; y desconociendo, por ejemplo, que ha anunciado la licitación del metro de Bogotá en más de 10 ocasiones sin que esto haya ocurrido.


Para terminar puntualizó que, “yo conozco de árboles, soy un enamorado y obsesionado de ellos. Mi mamá tiene un vivero”.

9. Falacia de autoridad (ad verecundiam) pues Peñalosa busca valerse de su prestigio para darle validez a su aseveración, pero él no es experto en ningún tema relacionado a los árboles o la naturaleza.

10. Falacia de falsa analogía, que es un error en el razonamiento que ocurre cuando afirmaciones se apoyan en comparaciones erróneas entre puntos de datos. El alcalde Peñalosa incurre en ella al buscar menguar las críticas recibidas en torno a la tala de árboles y la urbanización de la Van der Hammen diciendo que conoce de árboles y es un enamorado de ellos; además, que su mamá tiene un vivero; pero ninguna de esas afirmaciones es prueba concluyente de que como alcalde busque proteger el arbolado o la naturaleza en sí misma.

 

¿Quiere plantearnos un discurso más para analizar? Coméntalo en esta entrada.

 

 

( 3 ) Comentarios

  1. ReplyHernán Muriel Pérez

    Buena gestión de veeduría ciudadana. Es momento de detectar falacias con argumentos. Tenemos que seguir develando a quienes intentar engañar a la ciudadanía. En tiempos de elecciones el campo político está muy minado.

  2. Falta hacerle entender a la gente que un político no sabe de todo y muchas veces habla de supuestos sin ningún tipo de rigor académico.

  3. Este tipo de análisis son necesarios pero no suficientes, se debe ser más profundo en temas más concretos. Si bien estos lo son, parecieran al final cosas inocuas y debe recalcarse que se busco manipular la verdad.

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Ían Schnaida
Campesino antioqueño | Periodista de la UdeA | Fundador y director de laorejaroja | Dudo de pa' fuera.