De peluchito de Marta Lucia Ramírez a millonario

Héctor Mantilla, al ojo de todo el mundo, repartió contratos amañados y benefició a su madrina de matrimonio, Marta Lucía Ramírez, con unos predios en Floridablanca.

Opina - Corrupción

2020-09-09

De peluchito de Marta Lucia Ramírez a millonario

Columnista:

Alejandro Villanueva 

 

En el departamento de Santander hay un municipio —que gracias a su capacidad poblacional en relación con su densidad, sus regalías, y su predial— maneja casi el mismo presupuesto que su capital, Bucaramanga. Nacionalmente es conocido por sus obleas, su arequipe, y su problema con tránsito; gracias al informe de US News que deja a Colombia como el país más corrupto del mundo. En ese orden de ideas, este municipio a nivel internacional puede ser brandeado como el más corrupto del mundo.

¡Imagínense ese turismo! vengan, conozcan, admiren, cómo se roban aproximadamente más de 800 mil millones de pesos por año enfrente de sus ciudadanos y nadie hace nada; antes les hacen campaña a esos gobernantes y los vuelven a elegir. Suponga ese folklore en Alemania, o en Andorra. Gracias a Dios que la comunidad internacional no conoce la pasada administración de Floridablanca, de los colombianos solo tiene para burlarse nuestro actual presidente, no de la estupidez colectiva de los florideños.

Lo que es surrealista, es que toda esta corrupción estuvo a la cabeza de un man que apenas tenía la edad para ir a hartar a Estados Unidos. Tanto es el realismo mágico de esto, que creo que si García Márquez estuviera vivo escribiría un libro de esto y lo titularía Saliendo de la pubertad. 

Ya que estamos hablando de literatura, quiero hacer la anotación que cuando alguien lee la novela del gran Gatsby, sea porque se la dejaron de tarea en su clase de literatura o porque se las quiera dar de sibarito, la persona que la lee obtiene una imagen vivida de una riqueza mal habida tratando de pasar por la clase alta. Una riqueza que daba pena saber de dónde venía, tanto que se tenía que buscar una pareja que sí tenía una fortuna hecha a pulso, para poder con la pena de tener esa plata.

Pero eso no pasa acá, aquí llaman doctor y doctora a cualquier parroquiano que se haya prestado para las vagabunderías del exalcalde de Floridablanca. Si bien, Héctor Mantilla, no vendía tragó a escondidas como el gran Gatsby, al ojo de todo el mundo repartió contratos amañados y fue visto como el gran alcalde.

Los inicios de Héctor en la política fueron los de toda una persona de bien y correcta. Participando en las juventudes de Marta Lucia Ramírez,  siendo su lavaperros en Santander. A la hora de hacer campaña convenció a unos pobres jóvenes ilusos de votar por ella y por sus amigos criminales. Desde ahí se creó una amistad que la convertiría en su madrina de matrimonio y, desde la alcaldía, este la beneficiaria con unos predios en el Globo 2 de Floridablanca.

Al ver su madera para la política y buenas compañías, un día, el joven Héctor se reunió en el conjunto residencial Camino Real con sus amigos de la universidad. Esos amigos que todo estudiante de derecho tiene. Ese parche con los que algunos se sientan a tener fantasías sexuales de cómo sería su vida lagarteando del Estado. Tipo promesa del club de los perdedores de la novela IT se prometieron a que él y sus amigos serían alcaldes de Floridablanca. Al ver ya el resultado de él y uno de esos amigos y al saber que falta otro, esa promesa fue diabólica: solo faltó el pacto con sangre y un sacrificio humano.

Para obtener sus votos necesitaba moverse, buscar esa maquinaria política, porque él solo no sacaba ni cuatro mil votos, ya que en su misma universidad ni lo conocían. Busco al zar de la maquinaria y de las cosas sucias en Santander, Fredy Anaya. Este le dijo «venga chino, yo le ayudo» pero Héctor no se quedaba ahí, quería también irse con los independientes y cambiar ese statu quo mostrando que a nadie le gusta más la plata en efectivo que a un hombre de la izquierda. Así que se alió con el Polo Democrático, liderado por Jorge Enrique Robledo, con su cabeza de lista al Concejo, Carlos Sotomonte, actualmente asesor de la alcaldía de Carlos Cárdenas.

Quiero creer que Jorge Enrique Robledo estuvo engañado para apoyar a este man, pues considero que es un hombre honorable, aunque nunca se sabe. Héctor, también, se alió con el Partido Verde. A estos les dio un poco de pena apoyarlo, pero aun así, algunos concejales lo hicieron abiertamente y sin pena. Para su legado, Miguel Moreno, trajo a Antonio Navarro Wolff (quiero creer que también fue engañado, ya que para mí es un modelo político) a entregarle la llave del buen gobierno.

Ya con ese poder, el niño se dedicó a pagar favores, pues Fredy Anaya cobra lo que él ayuda ¿Cómo los pagó?  con varias obras sin terminar y varios delitos los cuales su secretaria de planeación tiene que dar la cara en los juzgados administrativos.

Comencemos con el intercambiador de Fátima, un intercambiador que costó una millonada, pero incluso así, si Kubrick tuviera que filmar el aterrizaje a la luna elegiría esa locación, huecos con el tamaño de cráteres, contratistas como Ómar Moreno comportándose como alienígenas chupasangre, y un extremo peligro al ir a explorar, ya que yo, la mitad de mis compañeros de veeduría y critica política hemos recibido amenazas cada vez que hablamos del tema.

Dicen las malas lenguas y por malas lenguas me refiero a la mitad de las veedurías de Floridablanca, que se robaron de ahí 44 965 millones. Con esa plata Hugo Aguilar se puede comprar todos los Porsches que se le dé la gana. Lo trágico es que este intercambiador fue inaugurado sin terminar, afectando la movilidad de toda el área metropolitana de Bucaramanga.

Otra jugadita de este niño fue voltear tierras, a lo Bob el constructor hizo que las tierras de sus padrinos políticos (Fredy Anaya), sus contratistas (Miller Castaño, Omar Moreno), y su tío Jorge Humberto Mantilla pasaron de valer 150 lucas el metro cuadrado a más de un millón de pesos. Y sí, Floridablanca tiene sus propios visajosos a lo ‘Ñeñe Hernández’. La empresa Spazios Urbanos de la cual son socios Daniel Moreno y los hermanos Castaño (hijos de Omar y Miller) se dice que el hijo de Fredy Anaya, puso dinero. Le ofreció así a cómo así, voltear tierras, una bomba de gasolina, o sea ni Pablo Escobar se atrevía a venderle perico a los gringos enfrente de la Casa Blanca.

Lastimosamente esto no acaba ahí, si llego a nombrar todos los escándalos en los que Héctor ha sido el autor intelectual me gasto todo el espacio de una columna de opinión: mejor me pongo a escribir un libro, pero qué boleta. El problema es que este (Héctor) sigue maquinando, desea seguir subiendo en la escala de atenido. Ahora, quiere ser gobernador. Lo triste es que a lo dementor de Harry Potter, chupa las almas de quienes dicen ser alternativos, en esta ocasión Rodolfo Hernández, que ha manifestado públicamente unificar criterios con Héctor por el bien común. ¿Qué criterios va a tener la politiquería?

De Héctor solo va a quedar un mal referente de los jóvenes, una persona que no sabe cómo explicar cómo ha de ser un estudiante, del que nadie sabe cómo se gradúo, ya que desde que se hizo alcalde nadie lo volvió a ver por la universidad, lo que sí vieron fue a sus profesores trabajando en la alcaldía a pasar a ser un millonario viviendo en los barrios más exclusivos de Colombia. Y para la historia: un niño que a lo Joffrey Baratheon se emborrachó de poder y traicionó no solo a su pueblo, sino a toda una generación.

 

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Alejandro Villanueva
Directioner en constante despecho...por Colombia, wannabe director, productor y periodista.