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¿Asesinaron al fiscal Alcibiades por una cadena?

El móvil del crimen fue desmentido por miembros de la familia del fiscal asesinado, quienes aseguran que el funcionario no portaba ninguna cadena de oro.

Por Germán Ayala Osorio - - 46519 0
¿Asesinaron al fiscal Alcibiades por una cadena?

Columnista: Germán Ayala Osorio

  La rapidez con la que las autoridades de policía, los agentes de los cuerpos de investigación de la Fiscalía, del CTI y de otros organismos resuelven casos de homicidio, suelen generar dudas y suspicacias. En particular cuando ese actuar diligente sirve para “calmar a la opinión pública”, a la propia prensa cuando le conviene presionar y a los familiares de las víctimas. Todo lo anterior, deberá, en el tiempo, traducirse en grados de legitimidad y confianza de los ciudadanos en el Estado y en particular en la justicia. El crimen del fiscal Alcibiades Libreros hace parte de esos casos que, resueltos con prisa, en lugar de producir tranquilidad en la familia de la víctima y en la sociedad caleña en particular, genera dudas. En especial, por la hipótesis que lanzó la Fiscalía que indica que Libreros fue asesinado por un ladrón que lo atacó por robarle una cadena de oro.
El móvil del crimen fue desmentido por miembros de la familia del fiscal asesinado, que dijeron a varios medios que el funcionario portaba “un escapulario de acero en su cuello”.
Si se acoge la versión de la familia de Libreros, las entidades que llevan el caso tienen la obligación de revisar la contundencia de la hipótesis con la que se busca, claramente, disminuir o restarle gravedad  al crimen del fiscal, por dos circunstancias: la primera, porque se trata de un fiscal cuya muerte se facilitó porque la propia Fiscalía General de la Nación lo desprotegió. Y la segunda, porque al estar asociado su crimen a sus acciones conducentes al  desmantelamiento de bandas criminales organizadas, la conclusión que de manera natural brota es que dentro de los estamentos que investigan el crimen de Alcibiades Libreros hay algún grado de connivencia con los criminales que ordenaron asesinarlo. Si esto es así, entonces estamos ante una aterradora evidencia: en Colombia hay y opera un “Doble” Estado. Ahora bien, supongamos que la hipótesis lanzada por la Fiscalía resulta cierta y convincente. De igual manera, resulta inconcebible que los fiscales trabajen desprotegidos por su propio Estado. Insisto en que son muchas las dudas y suspicacias que genera la hipótesis lanzada por la Fiscalía. Cerrar el caso de Libreros por el hurto de una cadena de oro, bien podría resultar conveniente para amedrentar a los otros fiscales que adelantan investigaciones y procesos contra bandas criminales organizadas. Si ese es el mensaje, entonces lo del “Doble” Estado cobraría sentido en un país como Colombia, en el que desde el 2002 se entronizó un ethos mafioso y criminal, aupado desde un particular sector de poder. Paz en la tumba de Alcibiades Libreros y fortaleza a su hermana Carmenza y demás familiares.  


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