Anonymous, historias de pedofilia en la política e industria creativa

Las teorías conspirativas, los escándalos políticos y de grandes empresarios por corrupción, asesinatos y explotación sexual y violaciones de menores, rebajan la dignidad moral de las personas.

Opina - Internacionales

2020-06-02

Anonymous, historias de pedofilia en la política e industria creativa

Columnista:

Andrés F. Benoit Lourido

 

Iniciamos mitad de año del 2020 y el mundo con sus acontecimientos sigue haciendo historia.

Luego del asesinato de George Floyd, Estados Unidos pasó de ser el epicentro del coronavirus a ser el punto geográfico que se lleva todas las miradas de la prensa y el mundo.

El racismo y la violencia del país provocó el pronunciamiento de Anonymous, un grupo internacional de hackers denominados como ciberactivistas. Poco se sabe de ellos, pero son reconocidos por su famosa máscara similar del film V de Venganza y por exponer gobiernos y personas poderosas filtrando información que implican una serie de delitos.

Anonymous publicó nombres de personajes de las artes, la política y los negocios, involucrados en escándalos de redes de pedofilia, asesinatos y encubrimiento de varios crímenes. Quienes están en la mira son: el presidente de Estados Unidos Donald Trump, acusado de violación a una menor de edad; el Vaticano por financiamiento para el encubrimiento de abusos sexuales a menores; la Organización Mundial de Salud por su incompetencia respecto a la pandemia del coronavirus; la realeza británica por asesinatos y redes de tráfico sexual y asuntos conspirativos en la industria creativa.

Uno de los casos más polémicos es el del fallecido financiero y millonario Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual, quien tuvo vínculos con el expresidente de Colombia Andrés Pastrana. Él (Pastrana) afirma que conoció a Epstein en Dublín y admitió que estuvo en su avión privado en un vuelo porque iba a Cuba a encontrarse con Fidel Castro; el vuelo lo llamaron “Lolitas Express”; sin embargo, el exmandatario dice que no estuvo en Bahamas, la “isla pedófila”, el destino final donde Epstein realizaba fiestas sexuales con menores.

Twitter fue la red estrella el último fin de semana de mayo. En tiempo real desde una de las cuentas oficiales de Anonymous (@YourAnonCentral) subieron en detalle videos, fotografías de documentos y pruebas que implican a figuras públicas relacionadas a indignantes crímenes. Algunos contenidos de las tendencias fueron eliminados aparentemente por la red social.

En el marco de todo este contexto cibernético, hay un concepto desde el 2016 llamado ‘Pizzagate’, una teoría que se hizo viral inicialmente durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En ese año, el sitio web de Julian Assange, WikiLeaks, publicó correos electrónicos de John Podesta, gerente de campaña de Hillary Clinton; contenían mensajes que conectaban restaurantes (la pizzería Comet Ping Pong de Washington) y lugares para encuentros de trata de personas y pedofilia.

Esta situación conspirativa fue desmentida por organizaciones como el Departamento de Policía de Columbia; sin embargo, nuevamente sale el escándalo en redes sociales por Anonymous después de que la red de hackers asegurara que el dj sueco Tim Bergling, artísticamente conocido como Avicii, no se suicidó, sino que fue asesinado por poseer información de una red de pedofilia en Hollywood que involucra políticos y celebridades.

En el video musical de Avicii For a better day pone en evidencia simbólica y, artísticamente, la existencia de una red de menores que Tim sabía acerca del empresario Epstein. Derivada a esta historia del dj, también asocian las muertes de Chris Cornell de Audioslave, Chester Bennington de Linkin Park, y la de la princesa Diana de Gales (Lady Di), quien según dice Anonymous, su muerte fue para impedir que ella revelara casos de corrupción y tráfico sexual de niños.

Por otro lado, en el mismo escenario de la industria creativa, también vinculan a Justin Bieber por su canción Yummy, que connota un significado de una historia de abuso hacia él, las escenas del video son en un restaurante con personas mayores y adineradas comiendo banquetes y postres. Previo al lanzamiento de Yummy, Bieber subió a su Instagram fotografías de bebés y composiciones gráficas en forma de pizza y helado para promocionar la canción. Se concluye que detrás de la canción está su relato de abuso y explotación por parte de las grandes corporaciones musicales.

Sumándole a los escándalos de la industria, Anonymous difundió un audio de Michael Jackson advirtiendo que lo iban a asesinar y diciéndole a su interlocutor: “Yo solo quiero que mis niños estén bien, estén seguros”

Todo esto expone una visión pesimista y degenerada de lo que ha sido y es el mundo hoy. Las teorías conspirativas, los escándalos políticos y de grandes empresarios por corrupción, asesinatos y explotación sexual y violaciones de menores, rebajan la dignidad moral de las personas.

El mundo está retrocediendo en su sentido de ser humano. Nuestros comportamientos desestabilizan el planeta que habitamos. ¿Anonymous pone en evidencia la maldad del mundo? ¿Qué de cierto tiene lo conspirativo con nuestra situación mundial?

Especular el mundo posmoderno y pensarlo en estos escenarios repugnantes de abusos estatales, religiosos, empresariales y ambientales, y teniendo en cuenta los casos que han sido acreditados y reconocidos como veraces, ponen en duda nuestro progreso. Entonces reflexiono que la realidad siempre ha superado la ficción y, por lo tanto, cuando Anonymous sumerge al mundo a la discrepancia e incertidumbre, sea conspirativo o no, no rechazo la posibilidad de aceptar que nuestros tiempos ya son distópicos; nuestro mundo ya es indeseable en sí mismo.

Dijo el nobel de Economía Paul Krugman, “Después del coronavirus, el mundo será un lugar más débil y caótico”. Ya lo estamos viviendo.

 

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Andrés F. Benoit Lourido
Comunicador Social y Periodista. Colaborador de prensa escrita en medios digitales independientes, CM de la Casa Editorial El Tiempo; amante de la cultura y musicómano.