Colombia, un país menor de edad

Colombia es un menor de edad que le sigue apostando por seguir en su caverna, por seguir postrado en la ignominia. 

Opina - Sociedad

2019-08-07

Colombia, un país menor de edad

Autor: Fabián Andrés Fonseca Castillo.

 

A propósito de la conmemoración del bicentenario de independencia del 7 de agosto de 1819

El miércoles 7 de agosto de 2019, el país conmemorara los 200 años de independencia, desde aquella fecha (7 de agosto de 1819) recordada en la historia, como la Batalla del puente de Boyacá, donde las tropas libertadoras lideradas por el general Simón Bolívar, lograron derrotar a aquellas tropas realistas del ejército español, logrando por ende aquella ‘’libertad’’ e ‘’independencia’’ que en esos tiempos deseosamente se anhelaba.

Muchos se preguntaran, ¿por qué el uso de las comillas cuando me refiero a aquellos términos inalienables que supuestamente tal batalla ungió y alzo en su ser, como lo son; libertad e independencia? Y hasta yo también me lo cuestionaría, sin embargo creo tener una posible respuesta., respuesta que está en concordia y coherencia con un argumento de autoridad, y con las realidades que circundan hoy el país que conmemora, para mí vanamente  la tal emancipación. 

Refiero vanamente porque conmemorar o celebrar este hecho, es en mi humilde opinión, algo sin fundamento o realidad. ¿Con lo anterior estaría diciendo que la memoria histórica y el papel de los historiadores no son importantes? Dios me libre, lo que estoy diciendo, es que es muy poco objetivo, realista, coherente, y por ende lógico, seguir avivando un hecho que por muy loable que haya sido para la historia de lo que hoy llamamos Colombia, no ha repercutido en casi nada en la definición y proyecto de país, ese que como bien decía William Ospina en su obra «¿Y dónde está la franja amarilla?»

Continuamos buscando, tanto así que llevamos más de 200 años, y seguimos en las hordas de la perpetuación de las guerras y de las violencias, esas que siguen haciendo de las suyas por cada zanja, lindero y cuneta de este desbarrancadero, como objetivamente titulaba Vallejo a Colombia.

Respondía el pensador Alemán Immanuel Kant en  su ensayo, la pregunta ¿Qué es la Ilustración? (1784) ‘’La ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad’’. Kant veía a tal menor de edad, como aquel ser incapaz de pensar con su entendimiento, sin la guía o supervisión de otro, es decir, como aquel ente que necesita que otros piensen por él, y que deja vislumbrar la incapacidad de decisión, progreso, cambio, mejora y trasformación de la dura realidad, esa que masoquistamente el menor de edad afronta, seguramente con satisfacción, costumbre y miedo a otro mundo o realidad mejor.

Esta obra del periodo de la Ilustración y la modernidad es la mejor versión renovada del mito de la Caverna de Platón, enunciada en la obra; Republica de platón (380 a.c.) donde desde una alegoría, el filósofo griego muestra una realidad del pensamiento, ese que se traduce y resume como la puesta y el reto de salir de aquella oscura, banal, masoquista y dañina cueva o realidad que los hombres padecen, y así conocer otro mundo inteligible, nuevo y trasformador de la vida.

Colombia, hace más de 200 años logró su cédula, una identificación que se supondría lo llevaría a realizarse como un mayor de edad, no obstante, hoy la realidad es otra.

Colombia es un mayor de edad con cédula en la teoría, pero un menor de edad en todo su esplendor en la práctica, tanto es así el descaro de su desfase entre la edad cronológica y su edad mental, que sigue todavía dependiendo de otros, para medio subsistir, que todavía sigue mendigando ayudas para lograr sus remedos de proyectos como supuesta república, es tanto así, que ha seguido masoquistamente eligiendo a supuestos líderes que lo único que han hecho es sumir aún más esta olla presión.

Colombia es un menor de edad que le sigue apostando por seguir en su caverna, por seguir postrado en la ignominia, esa que sigue haciendo de las suyas gracias a la satisfacción y los intereses personales de aquellos que se las dan de estadistas, de esos que siguen vociferando la guerra y de esos que siguen desangrando con el permiso de sus inquilinos su rica parcela.

No hay nada que conmemorar o celebrar, ya que lo que se puede observar es un desolador panorama, que cada día ratifica más estas palabras aquí dichas, y que muy bien los medios de comunicación lo han sabido utilizar, ¡Aves de mal agüero! Diría mi abuelita.

Hoy les hago un llamado a aquellos habitantes de aquella caverna llamada Colombia, para que logren salir de esa oscuridad a la que estamos postrados, para que junto a la razón, esa que muy bien argüía Kant, logremos despertar, logremos salir de esa minoría de edad, esa que día tras día denigra la poca conciencia y dignidad que tenemos, digo poca, porque aquí toco escasea, desde el empleo, hasta los alimentos, no porque no hayan, sino porque no hay plata para comprarlos. Colombianos atrevámonos a pensar. Sapere Aude.

 

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Fabián Andrés Fonseca Castillo
Soy orgullosamente docente, amante de la justicia e instigador al cambio. Deseo un país educado, lector y pensante. Si amar y escribir son diferentes, para mí son exactamente lo mismo.